
Esta entrada corresponde al día de mañana, día 30 de agosto de 2008, pero como mañana estaré fuera, anticipo este post especial.
Pues sí, como deja claro el título, mañana cumplo 21 años. Unos me dicen que 21 añazos, y otros, que 21 añitos. Yo creo que son añitos, porque espero cumplir muchos más y que vosotros lo veáis, como se suele decir.
Pero uno ya va cumpliendo una edad, va llenando la memoria de recuerdos y va logrando objetivos. Pero todavía me queda mucha ilusión y tengo muchos deseos que cumplir. Para empezar, quiero tener ganas de celebrar una fecha tan importante, y que no pase como el año pasado, cuando por cuestiones de salud las ilusiones y las alegrías se fueron al traste.
Este año merezco celebrar los 20 y los 21. Todo junto. Y hacer frente a lo que ello conlleva, que no es poco. Muchos que rondan mi edad dicen que es el momento de hacerse mayor definitivamente, de madurar de una vez. Yo no sé a qué se refieren con eso, porque creo que inconscientemente vamos madurando, sin darnos cuenta, y dentro de unos años lo corroboraremos.
Así que otra vez llega el 30 de agosto. Esa fecha redonda que tanto me gusta. Hay gente que prefiere no cumplir años. Pues yo no. Me encanta cumplir años y lo saboreo todo lo que puedo. Además, es una fecha para recibir grandes alegrías y pequeñas decepciones. Me refiero a las felicitaciones.
Si te felicitan tus amigos de toda la vida, te alegras aunque crees que es su deber. Si no te felicitan, se lo recuerdas con retintín. Si no recibes la felicitación de alguna persona especial, te entristeces. Pero si esas personas especiales se acuerdan, la alegría se multiplica por diez. Sí, me pongo nostálgico y melancólico cuando cumplo años, pero es un día especial para mí y los míos, y eso me encanta.


Pero hoy no hay interés personal, simplemente solidaridad con mis amigos atléticos, con esa gran afición que llena su estadio y no para de animar a sus jugadores. Si hasta en la camiseta rojiblanca está escrita la leyenda ‘Bendita afición’. Así que los madridistas no podemos ir contra esa buena gente. Primero, porque es un equipo español que se juega entrar en la Champions, y segundo, porque se lo merecen después de diez años sin pisar en la máxima competición continental y tras haber pasado un par de años en el infierno de Segunda división.
Ayer me volvieron a llamar de
Según la
Yo le propongo un nombre a Calderón. Sería un bombazo, relativamente barato y con una gran proyección de futuro. Se trata del Kun Agüero. Sorprendente, ¿verdad? Pues resulta que el argentino, que acaba de proclamarse campeón olímpico con su selección, tiene una cláusula de rescisión más bien baja para los tiempos que corren: 55 millones de euros. Si el Madrid es capaz de sacar 40 millones por Robinho, sólo habría que poner 15 más.
O lo que es lo mismo: Cristiano Ronaldo. El Madrid no puede empezar la Liga con una plantilla peor que la anterior. Y si se va el brasileño y no viene nadie para heredar el ‘10′, creo que nadie discutirá que la calidad de la plantilla bajará. Porque a pesar de no haber deslumbrado en los tres años que lleva aquí (a mí nunca me ha convencido), sí que es cierto que es de lo mejor que el Madrid tiene en sus filas.