Mañana. Un mes y medio después. Ya lo necesitaba. Es la primera vez que estoy tanto tiempo sin ir a La Mancha, aunque tampoco la he echado mucho de menos. Me han cuidado bien por el sur de la capital, y espero que lo sigan haciendo. Pero este fin de semana lo tenía marcado en rojo en el calendario. Dos días serán pocos. Pienso no parar en esas 48 horas. Tengo un montón de cosas que solucionar.
Necesito ver a mis amigos, abrazarlos, compartir infinitas risas, alguna que otra copa y secretos del alma. Seguro que ya ni se acuerdan de mí, pero espero que cuando me vean refresquen sus memorias. Y si no, ya lo haré yo. Tengo muchas cosas que contarles y ellos a mí. En un futuro próximo será así, nos veremos cada mucho tiempo y nos tendremos que poner al día.
Este fin de semana tendremos que actualizar nuestra información sobre la vida de los demás. Pero sobre todo compartiremos unas horas de amistad, de confesiones y consejos, de sorpresas, de sinceridad. Tengo unas ganas inmensas de verlos a todos. Y mañana por fin estaremos todos juntos otra vez.
Por cierto, ésta es una bonita estrofa de una canción:“…No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Mándame una postal de San Telmo, adiós, cuídate… y sonó, entre tú y yo, el silbato del tren”. Muy bonita.


