En mi cabeza y en el Real Madrid. Empiezo por la mía, que parece que se va solucionando. A veces, llevar tantas cosas entre manos me agobia y me veo incapaz de llegar a todo. Supongo que habrá más días de esos, pero lamentándome no soluciono nada. El único remedio es trabajar hasta que suene la campana y en ese momento veremos los resultados. Aunque siempre he sido luchador y ambicioso, me parece que tendré que aceptar que alguna asignatura viajará a septiembre. Y tengo que comprender que no pasa nada por eso. Siempre y cuando no abuse y deje de presentarme a bastantes. Así que de momento voy a intentar ir a todas. Ya habrá tiempo de arrojar la toalla o de que me arrojen del caballo.
Y vamos con el Real Madrid, que no me da nada más que disgustos. La eliminación en la Copa del Rey ha sido lo más penoso de este equipo en mucho tiempo. Y eso que estuvimos tres años sin ganar ni un título e hicimos bastantes ridículos por distintos campos de España. Pero caer en una eliminatoria a dos partidos con la vuelta en el Bernabéu es sonrojante cuanto menos. Y encima ha recibido seis goles en 180 minutos.
No sé cómo se va a solucionar esto. De momento, mi apoyo a Schuster ya ha sido retirado. No por el mal juego ni por los fallos defensivos ni por la eliminación contra el Irún, sino por la apatía con la que se está mostrando últimamente. De atacar cuando era asediado ha pasado a quedarse inmóvil antes, durante y después de los partidos, sin reaccionar a los golpes que recibe. Yo no quiero un Schuster apático. Para eso que se vaya. Que no espere a que lo echen, que se vaya si tan claro tiene que no quiere seguir.
Aunque no tengo claro que lo vayan a echar. Calderón y Mijatovic necesitan un mal resultado en Liga y otro recital del Barça para echarlo. O que el Madrid no pase a los octavos de la Champions. Ahora mismo, cuando el Madrid está a sólo dos puntos del Barça es muy difícil que se arriesguen. Aunque también les animo a ello si es lo que tienen en mente. El problema está en encontrar un sustituto de garantías y que acepte el cargo. Yo no le echo la culpa a Schuster, porque este verano se hartó de decir que necesitaba refuerzos. Pero si el alemán no se ve capacitado para sacar esto adelante, que renuncie y que deje paso a otro que tenga más fuerza de voluntad.
Por cierto, no quiero acabar sin reconocer el pundonor de Raúl. Fue el único que se salvó, junto al canterano Bueno (¡vaya golazo para estrenarse!). El capitán jugó toda la segunda parte con la rodilla dolorida, no hay más que ver los gestos de dolor en su cara en muchos lances del partido. Pero él sabía que era el único que podría remontar el partido, porque nadie siente la camiseta y el escudo como él. Por eso es tan grande. Y por eso hoy muchos se han tenido que callar, porque han comprobado que los males del Madrid no proceden de Raúl. Claro, que criticar al ‘7′ cuando no lo está haciendo bien es lo fácil. Y mientras, los demás se van de rositas.
