Ahora que todo el mundo hace resúmenes y balances del año que se va, yo también quiero recordar lo que ha dado de sí el 2008 para mí. Seguro que me dejo cosas en el tintero, que quizás dentro de un tiempo recuerde pero ahora no. En cualquier caso, el 2008 ha sido un gran año.
Comenzó con su típica Nochevieja llena de excesos, con su consiguiente resaca. El mes de enero no fue el mejor del año, porque la universidad me exigía demasiado. Tercero fue el curso que más asignaturas guardaba, 14, y costó lo suyo. Al final, tras los exámenes de febrero, el primer cuatrimestre aprobado. Tuve que renunciar a los carnavales de mi pueblo. Una dura penitencia que espero poder cobrarme en el 2009.
Túnez: viaje de Ecuador
Luego vino Túnez. Viaje de Ecuador con la universidad. Lo he dicho muchas veces, que ese viaje nos unió mucho. Vinimos siendo amigos de los conocidos y hermanos de los amigos. Así es cuando convives 24 horas al día durante 7 días y sólo duermes 20 en todo el viaje. Grande Túnez.
A la vuelta todo fue mejor. Aunque con el paso del tiempo hubo algún deterioro. Yo lo esperaba. Algún disgusto amoroso me sirvió para aprender, aunque bien es cierto que soy de asimilación lenta. Con el paso del tiempo, todo se ve de otra manera. Un clavo saca otro clavo, y así ocurrió en verano. Sin embargo, dejé que se oxidara antes de tiempo.
Fin de tercero y mis primeras prácticas
Pero para el verano, yo ya había acabado tercero (así que sólo me quedan dos años para acabar), había aprobado cuarto de la Escuela de Idiomas (¡increíble!) y me había presentado a dos pruebas para realizar prácticas estivales. Marca me llamó primero como corrector. Luego me llamó ABC, para decirme que había quedado segundo en la sección de deportes y que mi ambición me había cerrado alguna puerta. Una renuncia me dejaba en la mejor posición.
Opté por Marca. En ABC habría publicado al segundo día. En Marca sólo serviría para leer y leer páginas del periódico y señalar los fallos. Pero dentro de mí había algo que me decía que Marca es un mundo entero lleno de deportes y oportunidades.
La Eurocopa
A la redacción de Marca llegué un 30 de junio, el día después de que España hiciera historia y ganase la Eurocopa. Disfruté como un tonto. Yo no creía en el triunfo final. Lo asumo. Han sido muchas decepciones ya y preferí no ilusionarme. Los penaltis contra Italia me hicieron creer… y llorar. Estaba en casa y lloré de alegría. Nunca había vivido eso y la ocasión lo merecía. Con el pase a la final fuimos a celebrarlo a la fuente. Acabé los exámenes el 28 de junio, y ese mismo día me fui con mis dos compadres pinteños al pueblo. Tenía que ver la final allí. Todos recordaremos de mayores dónde estábamos aquel 29 de junio del 2008. Volví a llorar con el pitido final y celebración por todo lo alto. Ver a todo un pueblo, de la España profunda como diría algún profesor universitario, ondeando banderas de España y saltando de alegría por un éxito de la selección no tiene precio para los que amamos este país y los que somos aficionados al fútbol.
Mi traslado a Marca.com
Volviendo al apartado profesional, estuve dos meses de corrector, en los que comprendí como observador cómo se fabricaba el periódico deportivo líder en España. Después, la suerte llamó a mi puerta: me eligieron para pasar a Marca.com.
En un mes debía convencer para poder prolongar otros seis meses esta magnífica oportunidad. Mi esfuerzo acabó por agradarles y ahí sigo, otros seis meses. Lo que venga después, ya lo contaré. Pero en estos ya casi cuatro meses que llevo allí, he vivido en mis carnes lo que siempre había escuchado: el mundo del periodismo es muy sacrificado. Sólo una buena compañía y disfrutar con el trabajo permite sobrevivir.
El pueblo
La feria de mi pueblo fue impresionante, como siempre. Son los cuatro mejores días del año, donde está prohibido dormir más de cinco horas seguidas. El vaso siempre en la mano, como primer mandamiento. Lo que son las típicas fiestas de los pueblos, vaya, con sus verbenas, procesiones y demás. Si estás junto a tus amigos, perfecto.
Mis amigos del pueblo es lo que más he echado de menos durante estos largos tres meses. Sólo volví para el puente de los Santos y volvimos a cometer excesos, a la vez que resumir sensaciones y recopilar secretos. Estas Navidades vuelvo a estar con ellos algunos días más. Días de descanso y disfrute.
Esa persona
Hubo una persona que me ayudó a llevarlo mejor con su compañía y su alegría. Fue un tiempo maravilloso, feliz. Y con eso hay que quedarse. Con la sensación de flotar, de ir con una sonrisa a todos lados, de olvidarte del resto de personas que pasan a tu alrededor. También me ayudó a seguir luchando, a ver el lado positivo de cosas que para mí no lo tenían, a sobrellevar la hiperactividad de estudiar y trabajar. Esa persona fue de lo mejor de este 2008.
Amigos de verdad
Aunque también hubo tristezas, y ahí varios me mostraron que siempre estarán ahí. Sea cual sea el tema y sea cual sea la hora, hay unas pocas personas que siempre dejarán lo que estén haciendo (siempre que se pueda dejar de hacer) para atender mi llamada. Y también para tomarse unas cervezas o unos vodkas y olvidarse de las penas.
Estudiar y trabajar
Los tres meses en los que compaginé estudios y trabajo han sido duros. A veces pensé en tirar la toalla, pero mi ADN no me dejó. Creí que no podría entregar todo a tiempo y al final, quitándome horas de sueño, lo entregué. Y eso me permite disfrutar de unos días de asueto en Navidades.
El 2009 empezará con exámenes, pero todavía no quiero pensarlo. Prefiero ilusionarme con otras historias que pueden tener un final feliz a principios del 2009.
¡Feliz 2009 a todos!