Archivos para Diciembre, 2008

Grandes momentos del 2008

Publicado en Personal el Diciembre 29, 2008 por Juan Carlos González

Ahora que todo el mundo hace resúmenes y balances del año que se va, yo también quiero recordar lo que ha dado de sí el 2008 para mí. Seguro que me dejo cosas en el tintero, que quizás dentro de un tiempo recuerde pero ahora no. En cualquier caso, el 2008 ha sido un gran año.

Comenzó con su típica Nochevieja llena de excesos, con su consiguiente resaca. El mes de enero no fue el mejor del año, porque la universidad me exigía demasiado. Tercero fue el curso que más asignaturas guardaba, 14, y costó lo suyo. Al final, tras los exámenes de febrero, el primer cuatrimestre aprobado. Tuve que renunciar a los carnavales de mi pueblo. Una dura penitencia que espero poder cobrarme en el 2009.

Túnez: viaje de Ecuador

Luego vino Túnez. Viaje de Ecuador con la universidad. Lo he dicho muchas veces, que ese viaje nos unió mucho. Vinimos siendo amigos de los conocidos y hermanos de los amigos. Así es cuando convives 24 horas al día durante 7 días y sólo duermes 20 en todo el viaje. Grande Túnez.

A la vuelta todo fue mejor. Aunque con el paso del tiempo hubo algún deterioro. Yo lo esperaba. Algún disgusto amoroso me sirvió para aprender, aunque bien es cierto que soy de asimilación lenta. Con el paso del tiempo, todo se ve de otra manera. Un clavo saca otro clavo, y así ocurrió en verano. Sin embargo, dejé que se oxidara antes de tiempo.

Fin de tercero y mis primeras prácticas

Pero para el verano, yo ya había acabado tercero (así que sólo me quedan dos años para acabar), había aprobado cuarto de la Escuela de Idiomas (¡increíble!) y me había presentado a dos pruebas para realizar prácticas estivales. Marca me llamó primero como corrector. Luego me llamó ABC, para decirme que había quedado segundo en la sección de deportes y que mi ambición me había cerrado alguna puerta. Una renuncia me dejaba en la mejor posición.

Opté por Marca. En ABC habría publicado al segundo día. En Marca sólo serviría para leer y leer páginas del periódico y señalar los fallos. Pero dentro de mí había algo que me decía que Marca es un mundo entero lleno de deportes y oportunidades.

La Eurocopa

A la redacción de Marca llegué un 30 de junio, el día después de que España hiciera historia y ganase la Eurocopa. Disfruté como un tonto. Yo no creía en el triunfo final. Lo asumo. Han sido muchas decepciones ya y preferí no ilusionarme. Los penaltis contra Italia me hicieron creer… y llorar. Estaba en casa y lloré de alegría. Nunca había vivido eso y la ocasión lo merecía. Con el pase a la final fuimos a celebrarlo a la fuente. Acabé los exámenes el 28 de junio, y ese mismo día me fui con mis dos compadres pinteños al pueblo. Tenía que ver la final allí. Todos recordaremos de mayores dónde estábamos aquel 29 de junio del 2008. Volví a llorar con el pitido final y celebración por todo lo alto. Ver a todo un pueblo, de la España profunda como diría algún profesor universitario, ondeando banderas de España y saltando de alegría por un éxito de la selección no tiene precio para los que amamos este país y los que somos aficionados al fútbol.

Mi traslado a Marca.com

Volviendo al apartado profesional, estuve dos meses de corrector, en los que comprendí como observador cómo se fabricaba el periódico deportivo líder en España. Después, la suerte llamó a mi puerta: me eligieron para pasar a Marca.com.

En un mes debía convencer para poder prolongar otros seis meses esta magnífica oportunidad. Mi esfuerzo acabó por agradarles y ahí sigo, otros seis meses. Lo que venga después, ya lo contaré. Pero en estos ya casi cuatro meses que llevo allí, he vivido en mis carnes lo que siempre había escuchado: el mundo del periodismo es muy sacrificado. Sólo una buena compañía y disfrutar con el trabajo permite sobrevivir.

El pueblo

La feria de mi pueblo fue impresionante, como siempre. Son los cuatro mejores días del año, donde está prohibido dormir más de cinco horas seguidas. El vaso siempre en la mano, como primer mandamiento. Lo que son las típicas fiestas de los pueblos, vaya, con sus verbenas, procesiones y demás. Si estás junto a tus amigos, perfecto.

Mis amigos del pueblo es lo que más he echado de menos durante estos largos tres meses. Sólo volví para el puente de los Santos y volvimos a cometer excesos, a la vez que resumir sensaciones y recopilar secretos. Estas Navidades vuelvo a estar con ellos algunos días más. Días de descanso y disfrute.

Esa persona

Hubo una persona que me ayudó a llevarlo mejor con su compañía y su alegría. Fue un tiempo maravilloso, feliz. Y con eso hay que quedarse. Con la sensación de flotar, de ir con una sonrisa a todos lados, de olvidarte del resto de personas que pasan a tu alrededor. También me ayudó a seguir luchando, a ver el lado positivo de cosas que para mí no lo tenían, a sobrellevar la hiperactividad de estudiar y trabajar. Esa persona fue de lo mejor de este 2008.

Amigos de verdad

Aunque también hubo tristezas, y ahí varios me mostraron que siempre estarán ahí. Sea cual sea el tema y sea cual sea la hora, hay unas pocas personas que siempre dejarán lo que estén haciendo (siempre que se pueda dejar de hacer) para atender mi llamada. Y también para tomarse unas cervezas o unos vodkas y olvidarse de las penas.

Estudiar y trabajar

Los tres meses en los que compaginé estudios y trabajo han sido duros. A veces pensé en tirar la toalla, pero mi ADN no me dejó. Creí que no podría entregar todo a tiempo y al final, quitándome horas de sueño, lo entregué. Y eso me permite disfrutar de unos días de asueto en Navidades.

El 2009 empezará con exámenes, pero todavía no quiero pensarlo. Prefiero ilusionarme con otras historias que pueden tener un final feliz a principios del 2009.

¡Feliz 2009 a todos!

¡Qué tranquilidad!

Publicado en Personal el Diciembre 24, 2008 por Juan Carlos González

Ya le estoy devolviendo a la cama las horas que le he robado durante estos tres frenéticos meses. Cómo se nota que han acabado las clases y que ahora sólo tengo que currar por las tardes. Excepto los días de Nochebuena y Navidad, que no tengo nada que hacer… 52 días después. Sí, llevo casi dos meses sin descansar un solo día, teniendo que ir a clase, a trabajar o con otras labores derivadas de los asuntos académicos. Estos dos días, no, nada de nada, sólo vivir y disfrutar.

La verdad es que estos tres meses han sido vertiginosos. Una vez que he acabado las clases, por fin puedo ver la vida segundo a segundo, y no estar alterado todo el día. Como aquellos en los que salía a las 3 de clase y comía sobre la marcha para estar a las 4 en el curro. Y luego volver a casa por la noche para hacer trabajos de la universidad.

O como aquellos días que aprovechaba los días que libraba para quedarme viendo películas en la universidad y llegaba a las tantas. O como aquel día que me desperté a las 6 de la mañana y me acosté 24 horas después: trabajar, hacer trabajos de la universidad y salir después… dio para mucho.

Esos tres primeros meses ya han pasado, con buena nota, y ahora vienen días de descanso. Habrá que aprovecharlos al máximo, porque en poco más de una semana tendré que ponerme a estudiar y a rematar algún trabajillo pendiente. De momento, sólo pienso en estos dos días de auténticas vacaciones. Son sólo dos días, pero después de 52 sin estar libre de nada, son 48 horas muy esperadas. Y más porque vuelvo al pueblo a pasar estas fechas tan señaladas. También hace 52 días que no voy por allí. Ya toca…

Recuerdos

Publicado en Personal el Diciembre 22, 2008 por Juan Carlos González

No lo entiendo. Si los recuerdos son buenos, ¿por qué duele recordar? Supongo que será por eso, porque son buenos. Si recuerdas algo negativo, te alegras de no tenerlo ya. Pero si piensas en algo bonito y te duele, es porque todavía lo echas de menos.

El tiempo no lo cura todo. De hecho, creo que el tiempo no supera nada. Son otras cosas, otras ilusiones, otras motivaciones, las que te ayudan a superar las malas experiencias. Pero dar la espalda a los problemas y dejar que pase el tiempo no soluciona nada. Sólo aplaza el dolor.

Sigo vivo

Publicado en Personal el Diciembre 19, 2008 por Juan Carlos González

Miro la última entrada del blog y veo que es del 12 de noviembre. Más de un mes sin pasar por aquí… Debo pedir perdón. Pero tengo excusa. Este último mes ha sido vertiginoso, sin parar, sin dormir, sin respirar. Hoy ya tengo vacaciones de la universidad, y lo primero que hago es meterme en esta ventana para dar señales de vida. Sabía que si dejaba de escribir un par de días, no lo retomaría. Pero tras un mes de agotable actividad, vuelvo a relajarme escribiendo aquí.

La universidad me agobió, y mucho, pero no fue lo que más. Cuando todo pintaba muy negro y parecía que no llegaría a tiempo para entregar los trabajos y estudiar para los exámenes, a mí me invadió la seguridad de que todo saldría bien. Y al menos, está todo entregado a su debido tiempo. Como digo, otras cuestiones más cotidianas y vitales me preocuparon más.

Poco a poco iré contando qué tal ha ido este mes, que más bien ha parecido una montaña rusa. Unas veces arriba y otras abajo, donde la estabilidad ha brillado por su ausencia. Pero eso ya lo iré contando. El blog vuelve a estar activo, aunque sin periodicidad determinada. Cuando surja, pero prometo que será más a menudo. Además, tendré que contar lo que ocurra en las próximas semanas, en las que tengo puestas grandes ilusiones.  Empieza la Navidad. Empieza lo bueno.