Destituyeron a Schuster y ahora dimite Calderón. Esta temporada parece que no pasará a la historia del Real Madrid como un buen año. Aunque todavía queda la esperanza de que el equipo resurja de sus cenizas y dé la campanada en Europa. Sí, sería una sorpresa que el Madrid llegue lejos en la Champions.
Yo no creo que Ramón Calderón haya sido el peor presidente de la historia blanca. Al fin y al cabo, ha ganado dos Ligas en dos años y medio. Ha recuperado un discurso de trabajo y sacrificio que se había perdido en el ego de los galácticos. Pero siempre estuvo perseguido por la dudosa legitimidad de su cargo.
Cuando en su primera temporada, la de Capello, las cosas no marchaban bien y se pedía su dimisión, yo no estaba de acuerdo. El Madrid necesitaba estabilidad ante todo. Calderón siguió y se acabó ganando una Liga que con la que era hasta imposible soñar. El mismo Raúl ha reconocido que alguien debería hacer una película sobre la consecución de ese título.
Las altísimas comisiones por los fichajes, las trapaceras actitudes de él mismo y de sus ayudantes y la manipulación de la Asamblea han acabado con él. Pero se ha pedido su dimisión por la mala situación deportiva del equipo. Siempre estuvo en el alambre, no quiso convocar elecciones para respaldar su legitimidad y cuando se han destapado sus malas artes coincidiendo con un mal momento deportivo, no ha tenido más remedio que decir adiós.
Espero que la plantilla no acuse la decadente situación institucional y no se distraiga con el reguero de candidatos que saldrán de aquí hasta el verano con sus respectivas listas de jugadores futuribles. Dicen que Florentino Pérez, si es que finalmente decide presentarse, no tendrá rival. Yo espero que salga gente nueva para que las ilusiones empiecen desde cero. Florentino no sólo trajo a los galácticos, también trajo a Cassano con diez kilos de más, a Gravesen, Pablo García, dejó ir a Makelele (al que todos esperan que se parezca Lass), instaló por decreto las giras asiáticas y estuvo tres temporadas sin ganar nada. Nunca el Madrid estuvo tantos años sin visitar la Cibeles. Desde ahora y hasta que pasen los comicios, sólo pido unidad y reflexión.