Demasiado sufrimiento

4-0 es mucho. El Real Madrid mereció perder. No se enteró de que el partido había comenzado hasta que el resultado marcaba ya 2-0. Sólo Casillas, a pesar de recibir cuatro goles, se salvó en un pésimo y vergonzoso Real Madrid. Los demás quedaron impresionados por el ambiente, por la presión de los rivales sobre el césped y por su propia desconfianza. El árbitro no ayudó. Es más, perjudicó. Pero el Liverpool fue tan superior que eso no es excusa.

En cualquier caso, el resultado fue excesivo para la camiseta que vestían los jugadores. No por ellos, que demostraron que merecían eso o más. Y gracias que tendrán que dar a Casillas sus compañeros, porque su ángel fue el único espíritu que estuvo en Anfield y salvó otros cuatro o cinco goles más.

Tras felicitar al justo vencedor, el Real Madrid debe reponerse pronto del golpe sufrido e intentar luchar por la Liga. Ahora todo resulta imposible. Pero hace dos años, cuando el Madrid cayó en octavos frente al Bayern, también quedaban doce jornadas de Liga. Estaba a 5 puntos del Barça y acabó ganando el título liguero. Entonces tiraron de orgullo. Pero estas almas en pena que caminan solos por Europa deben resurgir al calor de la competición de casa. Ya habrá otros años mejores para conquistar el Viejo continente. Por ejemplo, la próxima temporada. La final será en el Santiago Bernabéu.

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