“Y yo que pensaba que no lo iba a ver”

“Ver a España ganar un Mundial”. ¿Cuántas veces dijimos eso cuando nos preguntaban cuál era nuestro sueño futbolístico? Lo veíamos como algo imposible. Y, de repente, en Sudáfrica, en el año 2010, y después de perder el primer partido… ¡España se proclamó campeona del mundo!

Tenía la irracional certeza de que ganaríamos la final. Para una vez que llegamos, no lo podíamos desaprovechar. Pero pasé muchos nervios. En la segunda parte no pude sentarme… Y en la prórroga no sabía dónde meterme. Tenía lágrimas preparadas, pero no quería sacar las de la tristeza.

El peor momento fue el minuto 61. Robben encara a Casillas. Ahí crees que todo era demasiado bonito para ser verdad. Cuanto más repetido lo veo, más imposible me parece que no entrara ese balón. Pero apareció ese pie de Iker.

Así que nos colamos en la prórroga. La expulsión de Heitinga entornó la puerta de los penaltis. Y, entonces, en el minuto 116, gol de Iniesta. Grité, me arrodillé y lloré. Y no paré de hacerlo hasta que terminó el partido. Por fin, campeones del mundo. En ese momento me acordé de mi abuelo, la persona que me aficionó al fútbol, con el que me sentaba todos los sábados a ver el partido de Liga…

“¡Somos campeones!”. “Sí… Y yo que pensaba que no lo iba a ver…”. Pues lo vimos. Hace un año.

Yo creo en el ciclismo

Me duelen los abucheos del público francés a Alberto Contador. Lejos de pensar que es un ataque por ser español, creo que simplemente es una protesta contra el que consideran que es un tramposo. Bien, pues estoy harto de la gente que duda de Alberto Contador y del ciclismo.

No hay deporte más sacrificado que éste. Tantos meses de preparación, tantos esfuerzos acumulados… Una etapa de una gran vuelta sólo es comparable a un maratón. Pero nadie corre 21 maratones seguidos, ¿verdad? Pues los ciclistas sí son capaces de ello, porque dedican su vida a la bicicleta.

Cada uno tiene su propia historia, cada uno expone sus sacrificios, pero todos cumplen la ilusión de ganarse la vida dando pedales. No somos conscientes de la dureza de este deporte y de los controles que tienen que pasar, porque hubo una época oscura (segunda mitad de los noventa) y ahora pagan por ello.

No digo que no haya ningún tramposo. Los hay. Y les pillan. No hay otros deportistas que tengan que estar 24 horas al día localizables, que tengan que abandonar un restaurante porque tiene que pasar un control por sorpresa…

Por todo ello, yo creo en la limpieza del ciclismo. Y en Alberto Contador, al que un filete le está amargando desde hace un año. Pero ahí está su capacidad de lucha para sobreponerse a todo dando pedales. Ganó el Giro y ahora va a por el Tour. ¡A por el cuarto!