El sueño de un luchador

Ha sido el protagonista amable de la jornada. Su partidazo en el Camp Nou (incluye un penalti parado a Messi en el tiempo de descuento) le ha llevado a las portadas y le ha convertido en un héroe del sevillismo. Nadie lo hubiese imaginado hace tres años, cuando un canterano tardío llamado Javi Varas debutaba en Primera con 26 años.

Pasó un par de años siendo el suplente de Palop. Pero la temporada pasada cambió su vida. Aprovechó la lesión del veterano Andrés para demostrar su talento y ya no abandonó su lugar como guardameta titular de Nervión.

En una entrevista de mi compañero Leandro Iglesias en La Sexta, Javi reconocía que para él era “un regalo de Dios”. Y relataba con emoción: “He jugado cientos de partidos en campos de tierra. Me he arrastrado por campos de albero. He visto a mi madre quitar el barro de mi chándal en la bañera… ¿Qué más puedo pedir? Ahora estoy viviendo un sueño”.

Es el sueño de un luchador, de un chaval que no se desesperó, que no arrojó la toalla a pesar del paso del tiempo. Es el sueño de quien quería ser el portero del Sevilla. Es el sueño de quien el sábado paró un penalti al mejor jugador del mundo en el descuento. Es el sueño de Javi Varas. Y lo está cumpliendo.

Igualín que Ronaldo

Piponazo, Triguaín, Pipita de Oro Estos son algunos de los motes sobre Gonzalo Higuaín ahora que marca goles. Pero que nadie olvide que hubo una época, al principio, nada más llegar al Real Madrid, en el que el apodo más extendido era Igualín que Ronaldo. Nada más llegar el argentino al club blanco se marchó el brasileño. Así que Higuaín se quedó con la etiqueta de sustituto de Ronaldo.

En sus primeros seis meses, apenas jugó. Pero dejó dos buenos apuntes en forma de goles. Uno contra el Atlético en el Calderón. Y, sobre todo, otro frente al Espanyol en el Bernabéu que servía para culminar una remontada de locura. Ahí se ganó no marcharse cedido a un equipo menor. La temporada siguiente jugó algo más, pero siempre se decía de él aquello de las escopetas de las ferias. Sin embargo, acertó el día importante y marcó frente a Osasuna para dar al Real Madrid su 31ª Liga.

A partir de entonces se ganó el respeto, aunque no la titularidad. Era un habitual en el once, pero no un fijo. A pesar de todo, 22 goles en Liga. En el verano de 2009 llegaron Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema… Y seguían Van Nistelrooy y Raúl. No empezó de titular. Aprovechó sus minutos con goles y acabó siendo el máximo goleador del equipo (27 tantos, uno más que Cristiano).

Por eso el año pasado comenzó la temporada, por primera vez desde que llegó al Real Madrid, como titular. Llevaba 7 goles en 12 jornadas… y tuvo que operarse de una hernia discal. Mal asunto. Reapareció relativamente pronto, pero hasta 9 meses después no ha vuelto a su nivel, a su verdadero nivel.

Éste es Higuaín, un delantero que tiene gol, desmarque y fe. Porque cualquiera hubiera dejado de creer en sí mismo al llamarle Igualín que Ronaldo. Él siguió luchando. Y le está mereciendo la pena.