Un disparo al corazón

Ya han pasado unas semanas. La indignación se ha ido apagando. Una vez asumida la sanción de dos años, sólo queda resignarse y buscar consuelo en lo que queda por venir. No estará en el Tour ni en los Juegos Olímpicos, pero Alberto Contador ya sueña con la Vuelta a España, que será más que nunca su Vuelta.

Vuelve a entrenarse mientras recibe el cariño de sus vecinos. El Atlético de Pinto le homenajeó hace dos semanas portando una camiseta amarilla (como si fuera el maillot de líder del Tour). Y este fin de semana volverá a hacerlo, pero de rosa (como la maglia del campeón del Giro). En las gradas estará Alberto Contador, que ya sabe que el Ayuntamiento de Pinto también le dedicará una plaza (Glorieta del Ciclista) por ser su vecino más ilustre.

La sentencia del TAS, la que le sanciona con dos años, no pudo concluir que Contador se dopara. Pero le castiga por los famosos picogramos de clembuterol que había en su cuerpo. “Si están ahí, es tu culpa” viene a decir el principio de responsabilidad objetiva.

Como no se dopó (según esa sentencia), en España queda la concepción de que Alberto es víctima de la mala suerte y de la rigidez del sistema. En Francia han hecho otra lectura y siguen sacando guiñoles dos semanas después. Eso es lo de menos. Lo importante es que Contador ha recibido un disparo (para unos justo, para otros injusto) al corazón. Dentro de seis meses, será él quien vuelva a disparar.