Un disparo al corazón

Ya han pasado unas semanas. La indignación se ha ido apagando. Una vez asumida la sanción de dos años, sólo queda resignarse y buscar consuelo en lo que queda por venir. No estará en el Tour ni en los Juegos Olímpicos, pero Alberto Contador ya sueña con la Vuelta a España, que será más que nunca su Vuelta.

Vuelve a entrenarse mientras recibe el cariño de sus vecinos. El Atlético de Pinto le homenajeó hace dos semanas portando una camiseta amarilla (como si fuera el maillot de líder del Tour). Y este fin de semana volverá a hacerlo, pero de rosa (como la maglia del campeón del Giro). En las gradas estará Alberto Contador, que ya sabe que el Ayuntamiento de Pinto también le dedicará una plaza (Glorieta del Ciclista) por ser su vecino más ilustre.

La sentencia del TAS, la que le sanciona con dos años, no pudo concluir que Contador se dopara. Pero le castiga por los famosos picogramos de clembuterol que había en su cuerpo. “Si están ahí, es tu culpa” viene a decir el principio de responsabilidad objetiva.

Como no se dopó (según esa sentencia), en España queda la concepción de que Alberto es víctima de la mala suerte y de la rigidez del sistema. En Francia han hecho otra lectura y siguen sacando guiñoles dos semanas después. Eso es lo de menos. Lo importante es que Contador ha recibido un disparo (para unos justo, para otros injusto) al corazón. Dentro de seis meses, será él quien vuelva a disparar.

Cescvolution

El Barça es el equipo perfecto. Todo funciona. Messi es el Balón de Oro y Guardiola, el mejor entrenador del mundo. Lo son porque ganaron la Liga y la Champions en el mes de mayo. Después han seguido ganando todo lo que han jugado. Desde agosto les ayuda a ganar un hombre cuyo fichaje era discutido: Cesc Fàbregas.

Ya estaban Xavi, Iniesta, Thiago… ¿para qué traer a Cesc? Además, salía caro. ¿Sería un buen fichaje? Es complicado llegar a un equipo perfecto y destacar. Pues Fàbregas está brillando en este Barça pluscuamperfecto. Ya están Xavi e Iniesta, pues nos inventamos a Cesc de falso nueve. Eso pensaron Guardiola y Tito Vilanova.

Cesc está aprendiendo más que nunca en su vida. Ha aprendido a jugar de atacante, a culminar las jugadas, a ser vertical, a marcar goles. Es el segundo máximo goleador del Barça, por detrás de Messi. Lleva 14 esta temporada, de los cuales 9 han sido en Liga. Su récord en la Premier está en 16 (temporada 2009/2010). Su promedio está claramente por encima de su mejor registro, es decir, batirá su récord personal. Cuando parecía que Fàbregas sólo podía ser un centrocampista, llega al Barça y se convierte en un delantero. Es la Cescvolution.

 

El sueño de un luchador

Ha sido el protagonista amable de la jornada. Su partidazo en el Camp Nou (incluye un penalti parado a Messi en el tiempo de descuento) le ha llevado a las portadas y le ha convertido en un héroe del sevillismo. Nadie lo hubiese imaginado hace tres años, cuando un canterano tardío llamado Javi Varas debutaba en Primera con 26 años.

Pasó un par de años siendo el suplente de Palop. Pero la temporada pasada cambió su vida. Aprovechó la lesión del veterano Andrés para demostrar su talento y ya no abandonó su lugar como guardameta titular de Nervión.

En una entrevista de mi compañero Leandro Iglesias en La Sexta, Javi reconocía que para él era “un regalo de Dios”. Y relataba con emoción: “He jugado cientos de partidos en campos de tierra. Me he arrastrado por campos de albero. He visto a mi madre quitar el barro de mi chándal en la bañera… ¿Qué más puedo pedir? Ahora estoy viviendo un sueño”.

Es el sueño de un luchador, de un chaval que no se desesperó, que no arrojó la toalla a pesar del paso del tiempo. Es el sueño de quien quería ser el portero del Sevilla. Es el sueño de quien el sábado paró un penalti al mejor jugador del mundo en el descuento. Es el sueño de Javi Varas. Y lo está cumpliendo.

Igualín que Ronaldo

Piponazo, Triguaín, Pipita de Oro Estos son algunos de los motes sobre Gonzalo Higuaín ahora que marca goles. Pero que nadie olvide que hubo una época, al principio, nada más llegar al Real Madrid, en el que el apodo más extendido era Igualín que Ronaldo. Nada más llegar el argentino al club blanco se marchó el brasileño. Así que Higuaín se quedó con la etiqueta de sustituto de Ronaldo.

En sus primeros seis meses, apenas jugó. Pero dejó dos buenos apuntes en forma de goles. Uno contra el Atlético en el Calderón. Y, sobre todo, otro frente al Espanyol en el Bernabéu que servía para culminar una remontada de locura. Ahí se ganó no marcharse cedido a un equipo menor. La temporada siguiente jugó algo más, pero siempre se decía de él aquello de las escopetas de las ferias. Sin embargo, acertó el día importante y marcó frente a Osasuna para dar al Real Madrid su 31ª Liga.

A partir de entonces se ganó el respeto, aunque no la titularidad. Era un habitual en el once, pero no un fijo. A pesar de todo, 22 goles en Liga. En el verano de 2009 llegaron Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema… Y seguían Van Nistelrooy y Raúl. No empezó de titular. Aprovechó sus minutos con goles y acabó siendo el máximo goleador del equipo (27 tantos, uno más que Cristiano).

Por eso el año pasado comenzó la temporada, por primera vez desde que llegó al Real Madrid, como titular. Llevaba 7 goles en 12 jornadas… y tuvo que operarse de una hernia discal. Mal asunto. Reapareció relativamente pronto, pero hasta 9 meses después no ha vuelto a su nivel, a su verdadero nivel.

Éste es Higuaín, un delantero que tiene gol, desmarque y fe. Porque cualquiera hubiera dejado de creer en sí mismo al llamarle Igualín que Ronaldo. Él siguió luchando. Y le está mereciendo la pena.

“Y yo que pensaba que no lo iba a ver”

“Ver a España ganar un Mundial”. ¿Cuántas veces dijimos eso cuando nos preguntaban cuál era nuestro sueño futbolístico? Lo veíamos como algo imposible. Y, de repente, en Sudáfrica, en el año 2010, y después de perder el primer partido… ¡España se proclamó campeona del mundo!

Tenía la irracional certeza de que ganaríamos la final. Para una vez que llegamos, no lo podíamos desaprovechar. Pero pasé muchos nervios. En la segunda parte no pude sentarme… Y en la prórroga no sabía dónde meterme. Tenía lágrimas preparadas, pero no quería sacar las de la tristeza.

El peor momento fue el minuto 61. Robben encara a Casillas. Ahí crees que todo era demasiado bonito para ser verdad. Cuanto más repetido lo veo, más imposible me parece que no entrara ese balón. Pero apareció ese pie de Iker.

Así que nos colamos en la prórroga. La expulsión de Heitinga entornó la puerta de los penaltis. Y, entonces, en el minuto 116, gol de Iniesta. Grité, me arrodillé y lloré. Y no paré de hacerlo hasta que terminó el partido. Por fin, campeones del mundo. En ese momento me acordé de mi abuelo, la persona que me aficionó al fútbol, con el que me sentaba todos los sábados a ver el partido de Liga…

“¡Somos campeones!”. “Sí… Y yo que pensaba que no lo iba a ver…”. Pues lo vimos. Hace un año.

Yo creo en el ciclismo

Me duelen los abucheos del público francés a Alberto Contador. Lejos de pensar que es un ataque por ser español, creo que simplemente es una protesta contra el que consideran que es un tramposo. Bien, pues estoy harto de la gente que duda de Alberto Contador y del ciclismo.

No hay deporte más sacrificado que éste. Tantos meses de preparación, tantos esfuerzos acumulados… Una etapa de una gran vuelta sólo es comparable a un maratón. Pero nadie corre 21 maratones seguidos, ¿verdad? Pues los ciclistas sí son capaces de ello, porque dedican su vida a la bicicleta.

Cada uno tiene su propia historia, cada uno expone sus sacrificios, pero todos cumplen la ilusión de ganarse la vida dando pedales. No somos conscientes de la dureza de este deporte y de los controles que tienen que pasar, porque hubo una época oscura (segunda mitad de los noventa) y ahora pagan por ello.

No digo que no haya ningún tramposo. Los hay. Y les pillan. No hay otros deportistas que tengan que estar 24 horas al día localizables, que tengan que abandonar un restaurante porque tiene que pasar un control por sorpresa…

Por todo ello, yo creo en la limpieza del ciclismo. Y en Alberto Contador, al que un filete le está amargando desde hace un año. Pero ahí está su capacidad de lucha para sobreponerse a todo dando pedales. Ganó el Giro y ahora va a por el Tour. ¡A por el cuarto!

El Barça es favorito

El Madrid ganó la Copa, pero no es favorito para pasar a la final de la Champions. Ese cartel corresponde al que mejor juega, que es el Barça. Y con más razón en una eliminatoria a doble partido.

Me sorprendió la intensidad del equipo de Mourinho el pasado miércoles. En la primera parte, pudo haberse marchado con 2-0 a su favor. Pero también es cierto que en la segunda mitad pudo perder por bastante. Ahí apareció Casillas con dos paradas sensacionales y otra extraordinaria (a Iniesta).

Ahora parece que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero el resultado final no puede ocultar la realidad de esos segundos 45 minutos, cuando el Barça se hizo con el balón y encerró literalmente el Madrid, que demostró tener bajo su portería al mejor arquero del mundo.

¿Qué pasará en este partido de ida? ¿Qué planteamiento sacará Mourinho, para muchos el gran triunfador de la final? ¿Seguirá Guardiola aumentando su nerviosismo tras perder la Copa? ¿A quién le aguantarán más las fuerzas en un derroche físico? Muchas preguntas en el aire y una gran eliminatoria de fútbol por delante. A disfrutar.

El Madrid que celebraba perder Ligas…

Quizás gane la Copa del Rey. O elimine al Barça de la Champions. O hasta las dos cosas. Pero, de momento, este Real Madrid pasaría a la historia como el equipo que celebró un empate y perder la Liga.

Tras el 1-1 del sábado, se ha instalado una sensación de conformismo sobre el club blanco. Vale salir a defenderse (a Capello le pitaban y lo echaron por eso), se defienden los lloros sobre los árbitros y se celebra un empate que deja al Barça a 8 puntos de diferencia y, por lo tanto, rozando el título.

Desde pequeño, me habían contado que el Real Madrid era un equipo ganador, que llevaba la palabra señorío escrita en su escudo, que era el caballero del honor, que cuando perdía daba la mano sin envidias ni rencores, que su bandera era blanca y no empañaba y que salía a triunfar en buena lid.

¿Qué queda de todo esto?

Comienza el baile

Mañana en Liga. El miércoles en Copa. Y las dos semanas siguientes en Champions. Los cuatro Clásicos en 18 días ya están aquí. El futuro de las tres competiciones pasa por el siempre calificado como mejor partido del siglo.

Hay mucha presión mediática alrededor. Algunos la llevan mejor que otros. Pero que nadie olvide que esto es fútbol y que lo realmente importante es lo que pase en el terreno de juego.

Mañana serán los jugadores de uno u otro equipo los que se llevarán los tres puntos. El miércoles, Puyol o Casillas levantará la Copa. Y a primeros de mayo, blancos o azulgrana celebrarán el pase a la final en la que puede esperar Raúl.

No perdamos la perspectiva. El envoltorio es importante, pero lo realmente dulce es lo que hay dentro, el partido, el fútbol. Mañana comienza el baile.

Raúl Champions League

En una tele, el Real Madrid-Tottenham. En la otra, Inter-Schalke 04. Pronto llamó más mi interés el segundo partido. Gol de Stankovic a los 20 segundos. Parecía que el campeón acabaría pronto con el pobre Schalke de Raúl. Pero sólo lo parecía.

El encuentro se convirtió en un correcalles y en un metegoles. 2-2 al descanso. A la vuelta de vestuarios, llegó el sello de Raúl. Fue un gol de los suyos, de ganar la posición, de rematar a la remanguillé. De leyenda. Luego vinieron el cuarto, el quinto y más de medio pase para las semifinales de la Champions League, la Raúl Champions League.

¿Quién puede creerse que el Schalke se puede meter en semis? Hasta Raúl y sus compañeros deben de estar alucinando con lo que están viviendo, un sueño que se alarga partido tras partido cuando los expertos les condenan a una muerte temprana.

El mérito del Schalke es llegar tan lejos con tan pocos recursos. Pero también es una demostración de fe, de trabajo, de sacrificio, de solidaridad con los compañeros. Precisamente, esos son los valores que siempre acompañaron a Raúl durante toda su carrera. Y ahora los disfrutan en el Schalke 04.