Avatar

He sido uno más del rebaño y he ido a ver Avatar en 3D. Todo el mundo habla de ella y quien no la ha visto no existe. Así que ya puedo opinar sobre ella y sobre los premios que está consiguiendo.

Me llevé una decepción. Esperaba algo más que grandes efectos especiales y la tecnología 3D. Pensaba que habría giros inesperados, pero es una historia que ya se ha contado antes. El conocimiento científico frente al colonialismo militar, aunque llevado de forma original a un nuevo universo fenomenalmente construido.

En el cine existen diversos gustos y los míos se orientan hacia los buenos guiones, con historias antes no narradas (o mostradas de otra manera), con puntos de giro que el espectador no se espere y con finales grandiosos. Y Avatar sólo son luces en tres dimensiones.

Simplemente, es una historia de indios contra vaqueros que transcurre en un nuevo planeta, Pandora. Nada original, la lucha del bien contra el mal. Parece que se premia más la recreación de universos ficticios que los buenos guiones. Si no, no se explica que le hayan dado el Globo de Oro a la mejor película de 2009 (y lo que viene). Cría fama (James Cameron) y hagas lo que hagas todo estará bien. ¿El final? En el cine siempre ganan los buenos.

”Nadie es perfecto”

Con los exámenes acabados, recuperamos parte del tiempo de ocio y de descubrir joyas del Séptimo Arte. No arriesgué demasiado, pues elegí una del maestro Billy Wilder: Con faldas y a lo loco (Some like it hot, 1959).

Tengo a Billy Wilder en la más alta consideración. Para mí, es uno de los mejores directores de la historia y padre del suspense, junto a Alfred Hitchcock. Cada película que veo suya me parece mejor que la anterior. Perdición, El apartamento, Primera plana

Si la película la dirige Wilder y la protagoniza Jack Lemmon, es una obra maestra. La comicidad de Lemmon es innata e inalcanzable para el resto. La historia de Con faldas y a lo loco es arriesgada, lo cual reducía los posibles resultados a dos: ridículo o magistral. Sobra decir que Wilder consiguió que fuera lo segundo. Además de Lemmon, Marilyn Monroe (atractivamente provocativa) y Tony Curtis (espléndido) también sobresalen en sus actuaciones.

El gran mérito de la película es el desenlace. El problema del cine actual es que no filma finales grandiosos. En Con faldas y a lo loco intentas imaginarte cómo puede resolverse la situación, pero Wilder nos supera a todos. Por eso, no me he extrañado cuando he visto que Con faldas y a lo loco es la mejor comedia de la historia para el American Film Institute. ”Nadie es perfecto”, pero Billy Wilder roza la perfección.


Hitchcock, Eastwood y los Coen

Sigo con mis Navidades de cine. Las tres últimas películas que he visto son: Con la muerte en los talones, Million Dollar Baby y Quemar después de leer.

Con la muerte en los talones (North by the northwest, 1959) es una más del gran Alfred Hitchcock, el más grande del suspense, junto a Billy Wilder. Cada vez que pienso que Hitchcock no recibió nunca un Óscar es para no tomarse en serio el galardón. Con la muerte en los talones es una muestra de lo poco que necesitaba este genio obeso para crear una obra de arte. Hitchcock es un valor seguro, nunca te decepciona.

Million Dollar Baby (2004) me sorprendió gratamente. Aunque puede ser algo predecible, está tan bien contada que emociona igualmente. Además, ver al gran Clint Eastwood llorar parte el corazón. Ya espero con impaciencia su próxima película, Invictus, sobre Nelson Mandela. Por cierto, ahora salen muchas listas con las mejores películas de la década, como la de IMDB, aunque yo me fío más de la que ha elaborado un amigo y experto en el Séptimo Arte. En ésta, Million Dollar Baby aparece la tercera.

También he visto una de los hermanos Coen, Quemar después de leer (Burn after reading, 2008). Me la recomendó un amigo, pero yo no la recomiendo. Es un popurrí, no sabes si tomártela en serio o en broma, va de aquí para allá y no sacas nada en claro. Es una comedia, pero las subtramas no llegan a conectarse en un lugar concreto. Creo que veré No es país para viejos y después volveré a valorar a los Coen.

Casablanca

En estos días de semivacaciones, frío, lluvia, nieve y viento, me vuelvo cinéfilo y clasicómano. El otro día me vi El Padrino y anoche me atreví con Casablanca (1942). Dentro de seis meses, si todo va bien, me licenciaré en Periodismo y Comunicación Audiovisual, y tengo varias cuentas pendientes con la segunda rama. La carrera ha provocado que me interese más por el cine y quiero descubrir los clásicos de los que todos hablan.

Ahora comprendo que Casablanca sea un clásico del cine que siempre está entre las mejores películas de la historia. En su día, recibió tres Óscars: mejor film, mejor director y mejor guión adaptado, su punto fuerte, a mi entender. Es la historia de un perdedor que no pierde, que nos ha dejado frases célebres y escenas para la eternidad cinematográfica. Una de las escenas que más emociona de esta película es la de La Marsellesa.

El Padrino

Hoy me he visto El Padrino (The Godfather, 1972). Sé que debía haberlo hecho antes, pero por unas causas o por otras la he visto por fin hoy. Una vez lo intenté, pero estaba tan cansado que no pude aguantar el sueño. La primera parte de la película es profundamente espesa y lenta y necesita de cerebros avispados. Luego van encajando las piezas del puzzle.

La verdad es que en estos tiempos de la inmediatez resulta difícil permanecer la primera hora sin que pase por la mente la tentación de apagar el DVD. Quizás sea la predisposición de obra maestra que tiene la película la causa de mantenerla en play. Tres horas después descubres que era cierto: es una obra maestra.