Una nueva etapa

Hace mucho tiempo que no paso por aquí y algunos me lo han reprochado. En los últimos meses, mi vida ha sido tan ajetreada que este rincón quedó abandonado. Voy a dar explicaciones y a anunciaros que volveré a escribir a menudo en este blog que lleva abierto más de dos años.

En estos seis meses de ausencia bloguera, he acabado mis estudios. En junio, aprobé los exámenes. En septiembre, entregué mi proyecto fin de carrera. Así que ya soy licenciado en Periodismo y en Comunicación Audiovisual. Han sido cinco años magníficos que han acabado de la mejor manera posible.

Otra etapa que acaba es la de becario. En julio, conseguí mi primer contrato profesional. El trabajo de un año en La Sexta ha dado resultado y ya llevo unos meses como redactor. Un año en Marca.com y otro en La Sexta me han servido para madurar como persona y para hacerme periodista deportivo, lo que yo quería ser.

Profesionalmente, la vida me va muy bien. Gary Cooper dijo que “la felicidad consiste en tener trabajo por el día y sueño por la noche”. Pues yo soy muy feliz. Tengo un trabajo que me encanta nada más terminar la universidad y, en el plano personal, tengo todo cuanto puedo pedir. Esta nueva etapa comienza muy bien. Que siga así.

Viaje mítico

Ya estamos de vuelta. El viaje fin de carrera ha llegado a su fin. Eso era algo que sabíamos, todo lo bueno se acaba. Han sido tantas las anécdotas, que muchas de ellas caerán en el olvido. Otras serán recurrentes en los próximos meses. Y las habrá que serán recordadas dentro de un tiempo, cuando hablemos de aquel viaje fin de carrera por Roma, Mykonos y Atenas, aquel viaje mítico.

La compañía no me defraudó. Los lazos ahora están más unidos y sólo espero que sigan así a pesar de lo poco que nos queda en la universidad. Aunque el sueño de vernos juntos en el plano laboral va por buen camino, aunque esto es sólo el principio.

Vuelvo encantado de Roma, baúl de historia y arte. Allí hemos sido gladiadores, observadores embobados de la Fontana di Trevi, españoles en Piazza Spagna y cristianos en el Vaticano. Hemos visto el cielo de cerca desde la cúpula de la Basílica de San Pedro, el Ara Pacis y el Castelo de San Angelo. Hemos conocido las mejores pizzas de toda Roma, el capuccino más cremoso y a Lady Montreal, que nos enseñó que puede haber fiesta cualquier día de la semana.

Mykonos nos enseñó una de sus dos caras, la tranquila. La paz está en aquella isla semidesierta de aguas cristalinas. Pero el espíritu festivo del verano mantiene su esencia también en invierno. Los españoles somos bien recibidos por aquellos lugares. Sólo hay que decir de dónde somos para escuchar la música de aquí en el paraíso de allí.

Navegamos por el Mediterráneo en mitad de una tormenta. Pero ni eso pudo evitar nuestras carcajadas con esos vendedores ambulantes que gritaban a los cuatro vientos: “Tria paketa son cinco euros” o algo así.

Terminamos el viaje en Atenas, cuna de la democracia y de la filosofía que rige nuestros días. La Acrópolis enseña su sabiduría de día y su divinidad de noche. Allí comenzó todo. Pericles, Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras… Antes de ellos, los dioses divinos. Ahora, las diosas terrenales.

Pero en la tierra olímpica también disfrutamos de los lujos de un hotel de ricos. Sauna, baño turco, jamón en el jacuzzi… Esa vida no nos corresponde, pero no ha estado mal probarla, para saber que estamos en el punto medio, en la virtud.

Seguro que se quedan cosas por contar, como también se nos quedaron cosas pendientes en los tres destinos. Por eso hemos prometido volver. A Roma lo haremos en cualquier momento que necesitemos una dosis de magia. A Atenas y Mykonos ya le hemos puesto fecha de regreso. Dentro de cinco años, en verano y con dinero. Está prometido.

Cerrado: viaje fin de carrera

Aviso para evitar reproches: estaré ausente los próximos diez días. Razón: viaje fin de carrera. Supongo que es uno de los alicientes de empezar a estudiar en la universidad. Sabes que al fondo del camino hay un gran viaje esperando como recompensa a todo lo anterior.

Da vértigo echar la vista atrás y recordar vivencias con los compañeros, algunos de ellos ya amigos para toda la vida. El tiempo pasa más rápido de lo que creemos. Parece que fue ayer cuando llegué asustado a aquellas aulas por primera vez. Aunque de alguna manera, el miedo nunca se pierde.

Nos hacemos mayores. Y para celebrar que esta gran etapa de nuestra vida está a pocos meses de bajar el telón, nos regalamos un placentero viaje por la cultura mediterránea: Roma, Mykonos y Atenas, con la mejor compañía posible.

Nos vemos en diez días. Sed buenos.

Castigo invernal

Mi fe en los hombres y mujeres del tiempo se fue perdiendo hasta prácticamente desaparecer. Aunque después de lo de ayer volveré a creer en ellos. Cuando ellos vaticinaban una gran nevada durante la tarde del domingo en Madrid, a mí sólo me quedaba pensar que no iba a ser para tanto cuando a las 16.30 horas todavía no había caído ni un maldito copo. Una hora y cuarto después, su amenaza se había cumplido. Madrid estaba blanco (o blanca, no sé si Madrid es masculino, femenino o neutro).

El miedo a quedarnos atrapados y no poder volver a casa se iba apoderando de nosotros. Veíamos el partido del Bernabéu, donde los operarios encendieron la calefacción y retiraron la poca nieve que cuajó en el césped. En esa estampa blanca, destacó el dominio sin brillantez del Madrid. Higuaín volvió a demostrar que tiene goles escondidos y que ni Benzema ni Raúl pueden compararse con él en este momento. Regresó Kaká, voluntarioso y poco más, como Cristiano Ronaldo. Las estrellas brillan más con el cielo despejado.

Con el trabajo bien hecho, había que intentar lo imposible: llegar a casa sin sobresaltos. Y, efectivamente, fue imposible. Dos horas y media para recorrer un kilómetro, carreteras cortadas, coches volcados en las cunetas… Mientras, por la radio, se colaban los goles del Barça al abrigo de la temperatura primaveral de Tenerife.

Vuelta a la redacción, cualquier sofá será útil para echar un sueño y rezar para que por la mañana todo sea mejor. Menos mal que apareció un alma caritativa de producción para conseguirme una habitación en un hotel. Siguen quedando buenas personas por el mundo. Por lo menos, pude descansar unas cuantas horas arropado.

Ya en casa, sano y salvo, aparto la nieve de los libros para poder estudiar. Semana de exámenes. Y de comprar cadenas y recuperar mi fe en los hombres y mujeres del tiempo. Lección aprendida.

Vuelta a la normalidad

Decía yo el otro día que la normalidad no es mala, sino todo lo contrario. Sin embargo, cuando lo fuera de lo cotidiano ha sido tan grandioso como la pasada Nochevieja, volver a la normalidad se convierte en una condena. Y más cuando hay que hacerlo en sábado, con el resto de los mortales todavía disfrutando de los excesos. Así es el periodismo deportivo: apasionante en su esencia y lapidario en horarios.

Enero ya está aquí y con él los exámenes. El mes se presenta duro, pero al fondo está ya el viaje de fin de carrera por Roma y Atenas. Esa será la siguiente parada fuera de lo normal.

Más tardaré en volver al pueblo, donde he disfrutado de una de las mejores Nocheviejas, si es que no ha sido la mejor. Últimamente nos juntamos poco, por eso lo aprovechamos más.

¡Feliz 2010!

Adiós al 2009

Acaba el año y hacemos balance. Para mí, el 2009 ha sido un año normal, ni el mejor ni el peor de mi vida. Lo recordaré por ser el año que adelgacé bastante por tanto estrés, que empecé mi quinto y último año de carrera, que mi padre nos dio un susto que gracias a Dios no fue nada, que acabé en Marca y empecé en La Sexta, que pasé unas vacaciones formidables en Alemania, que descuidé a los amigos del pueblo pero que aprendimos a aprovechar los pocos momentos, que cometí locuras y comprendí que debía comenzar a madurar. Un año normal. Pero la normalidad no es mala, sino todo lo contrario. Lo extraordinario puede ser mejor o peor que lo normal, así que debemos valorar la norma más de lo que lo hacemos. Sobre todo los que no podemos tener ninguna queja.

El mundo recordará el 2009 como el año de la gripe A, de la muerte de Michael Jackson, de la continuación de la gran crisis mundial, de los cuatro millones de parados en España, de la crisis de Honduras, de Patxi López como lehendakari, de los escándalos de Berlusconi, del secuestro del Alakrana, del Nobel de la Paz de Obama, del XX aniversario de la caída del Muro de Berlín, de la huelga de hambre de Aminatu Haidar y de muchas otras cosas más.

En el deporte, el 2009 pasará a la historia como el año que el Barça ganó seis copas, que Bolt voló aún más, que un español ganó por primera vez un anillo de la NBA, que España ganó su primer Eurobasket, que Federer le recuperó el número uno a Nadal, que Armstrong sufrió su primera derrota en un Tour, que Fernando Alonso fichó por Ferrari y que Florentino Pérez volvió a la presidencia del Real Madrid.

Hola al 2010
Quizás es porque el 10 es mi número favorito, pero tengo buenos presentimientos para el año que comienza mañana. Aunque también pienso en lo que lleva diciendo mi padre desde hace más de una década: “Ya veremos cómo estamos en el 2010″. La situación es mala, eso es cierto, pero puede ser el año del hundimiento o de la recuperación. Esperemos que sea lo segundo. Pero por encima de cualquier deseo, lo prioritario es tener salud. Todo lo demás es un premio. ¡Feliz año nuevo a todos!

Con ganas de más

Siempre es la misma historia. Después de unas cortas vacaciones, siempre quedan ganas de más. Nunca es suficiente. El ser humano es inconformista por naturaleza.

Nochebuena y Navidad con la familia y los amigos, con quién mejor. Recuperar la tranquilidad y olvidar el estrés. De eso se trataba y se ha conseguido el objetivo.

El núcleo duro de las vacaciones se ha consumido. Menos mal que todavía queda un breve paréntesis por delante: Nochevieja.

Semivacaciones

Perdón por los últimos días de ausencia, pero la recta final universitaria antes de las Navidades ha sido especialmente agotadora. Exámenes, trabajos y estrés para dar y regalar. Menos mal que las clases ya han acabado y ahora sólo habrá que ir estudiando sin prisa pero sin pausa, que el toro siempre puede aparecer.

Lo de semivacaciones es porque hay que seguir yendo al trabajo. Las vacaciones plenas serán pocos días, pero los convertiremos en suficientes.

El fútbol tampoco se va de vacaciones completamente. Nuestra Liga sí, pero la Premier se exprime en estos días festivos. En estas fechas los niños no tienen colegio y pueden ir a los campos a ver a sus ídolos. En Inglaterra jugarán tres jornadas de Liga en estas dos semanas, mientras que nuestros futbolistas se tomarán una merecidas vacaciones.

En estos días de descanso seguro que los jugadores de Madrid, Barça y Sevilla ya piensan en sus rivales de octavos para Champions: Olympique de Lyon, Stuttgart y CSKA de Moscú, respectivamente. A poco que se cumpla la lógica, los españoles pasarán sin problemas a cuartos. Eso será dentro de dos meses. Mañana tenemos la última jornada de Liga del año.