Sacudida a Haití

Todavía no se sabe con certeza el número de muertos que ha dejado el terremoto en Haití, pero el primer ministro del país caribeño teme que sean más de 100.000. La tragedia la asimilamos a la del tsumani de diciembre de 2004 en el sureste asiático. Entonces murieron más de 220.000 personas.

Con noticias así, el sentimiento de culpabilidad se apodera de nuestras egoístas mentes, preocupadas por cuestiones intrascendentes, como la posibilidad de suspender un examen.

Recemos desde aquí para que las víctimas sean las menos posibles. Estos sucesos ocurren sin explicación. Los más feroces atentados terroristas no tienen ningún parangón con estas sacudidas del planeta. Hoy apenas me salen las palabras. Normal, porque se te parte el alma con las imágenes que nos han llegado desde Haití. Y así es muy difícil hablar sin llorar.

Castigo invernal

Mi fe en los hombres y mujeres del tiempo se fue perdiendo hasta prácticamente desaparecer. Aunque después de lo de ayer volveré a creer en ellos. Cuando ellos vaticinaban una gran nevada durante la tarde del domingo en Madrid, a mí sólo me quedaba pensar que no iba a ser para tanto cuando a las 16.30 horas todavía no había caído ni un maldito copo. Una hora y cuarto después, su amenaza se había cumplido. Madrid estaba blanco (o blanca, no sé si Madrid es masculino, femenino o neutro).

El miedo a quedarnos atrapados y no poder volver a casa se iba apoderando de nosotros. Veíamos el partido del Bernabéu, donde los operarios encendieron la calefacción y retiraron la poca nieve que cuajó en el césped. En esa estampa blanca, destacó el dominio sin brillantez del Madrid. Higuaín volvió a demostrar que tiene goles escondidos y que ni Benzema ni Raúl pueden compararse con él en este momento. Regresó Kaká, voluntarioso y poco más, como Cristiano Ronaldo. Las estrellas brillan más con el cielo despejado.

Con el trabajo bien hecho, había que intentar lo imposible: llegar a casa sin sobresaltos. Y, efectivamente, fue imposible. Dos horas y media para recorrer un kilómetro, carreteras cortadas, coches volcados en las cunetas… Mientras, por la radio, se colaban los goles del Barça al abrigo de la temperatura primaveral de Tenerife.

Vuelta a la redacción, cualquier sofá será útil para echar un sueño y rezar para que por la mañana todo sea mejor. Menos mal que apareció un alma caritativa de producción para conseguirme una habitación en un hotel. Siguen quedando buenas personas por el mundo. Por lo menos, pude descansar unas cuantas horas arropado.

Ya en casa, sano y salvo, aparto la nieve de los libros para poder estudiar. Semana de exámenes. Y de comprar cadenas y recuperar mi fe en los hombres y mujeres del tiempo. Lección aprendida.

Adiós al 2009

Acaba el año y hacemos balance. Para mí, el 2009 ha sido un año normal, ni el mejor ni el peor de mi vida. Lo recordaré por ser el año que adelgacé bastante por tanto estrés, que empecé mi quinto y último año de carrera, que mi padre nos dio un susto que gracias a Dios no fue nada, que acabé en Marca y empecé en La Sexta, que pasé unas vacaciones formidables en Alemania, que descuidé a los amigos del pueblo pero que aprendimos a aprovechar los pocos momentos, que cometí locuras y comprendí que debía comenzar a madurar. Un año normal. Pero la normalidad no es mala, sino todo lo contrario. Lo extraordinario puede ser mejor o peor que lo normal, así que debemos valorar la norma más de lo que lo hacemos. Sobre todo los que no podemos tener ninguna queja.

El mundo recordará el 2009 como el año de la gripe A, de la muerte de Michael Jackson, de la continuación de la gran crisis mundial, de los cuatro millones de parados en España, de la crisis de Honduras, de Patxi López como lehendakari, de los escándalos de Berlusconi, del secuestro del Alakrana, del Nobel de la Paz de Obama, del XX aniversario de la caída del Muro de Berlín, de la huelga de hambre de Aminatu Haidar y de muchas otras cosas más.

En el deporte, el 2009 pasará a la historia como el año que el Barça ganó seis copas, que Bolt voló aún más, que un español ganó por primera vez un anillo de la NBA, que España ganó su primer Eurobasket, que Federer le recuperó el número uno a Nadal, que Armstrong sufrió su primera derrota en un Tour, que Fernando Alonso fichó por Ferrari y que Florentino Pérez volvió a la presidencia del Real Madrid.

Hola al 2010
Quizás es porque el 10 es mi número favorito, pero tengo buenos presentimientos para el año que comienza mañana. Aunque también pienso en lo que lleva diciendo mi padre desde hace más de una década: “Ya veremos cómo estamos en el 2010″. La situación es mala, eso es cierto, pero puede ser el año del hundimiento o de la recuperación. Esperemos que sea lo segundo. Pero por encima de cualquier deseo, lo prioritario es tener salud. Todo lo demás es un premio. ¡Feliz año nuevo a todos!

Vuelta a casa

Aminatu Haidar ya está en El Aaiún. España volvió a demostrar su penoso papel en este asunto, con un ministro de Exteriores incompetente y con un presidente del Gobierno sin moralidad. Dijo Zapatero que “hasta que no se solucione el conflicto, en el Sáhara Occidental impera la ley marroquí, según la ONU”. Mentira. La ONU, en todas sus resoluciones, aboga por un referéndum de autodeterminación para el Sáhara y condena que Marruecos ocupara esos territorios. Como la población es ignorante, cualquier discurso con buenas palabras es convincente. Al final, tuvo que ser una vez más Nicolás Sarkozy quien arreglara el desaguisado.

También vuelven a casa los líderes mundiales tras pasar unos días en Copenhague. Regresan con las manos vacías, porque no hay unos compromisos concretos, así que tampoco habrá sanciones para quien no cumpla ese acuerdo de mínimos, por decir algo, que se han traído de Dinamarca. El cambio climático le importa a todo el mundo pero nadie lo soluciona.

Y, por último, pronto volverá a casa el Barça, que hoy puede conseguir lo que nadie antes ha logrado. Si gana al Estudiantes argentino, habrá conseguido seis títulos en un año histórico. El problema vendrá después. ¿Cómo se motiva a esos jugadores que ya lo han ganado todo? De eso se encargará Guardiola.

Franco ha muerto

Aunque algunos no se enteren, como el obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Juan Antonio Reig, que el pasado domingo ofició una misa en recuerdo de las víctimas de Paracuellos del Jarama con la bandera franquista en el altar. ¿No podía haber honrado igualmente a los fusilados por el bando republicano en la Guerra Civil sin la bandera del águila al lado? Basta ya de utilizar elementos separatistas y ofensivos. Ya somos tres generaciones las que no hemos vivido la guerra del 36. Está bien recordar la historia (me irritan los que intentan olvidar), pero debemos mirar hacia delante, sabiendo quiénes fuimos, quiénes somos y quiénes queremos ser. Imágenes como ésta sobran.

Y si no tuviéramos bastante con lo que tenemos en casa, llegan los ultras austriacos y la lían frente al Athletic de Bilbao en Viena. Primero calentaron el ambiente en la grada con pancartas en las que se podía leer: ‘Viva Franco’. Luego encendieron bengalas ahumando todo el terreno de juego. Y finalmente saltaron al césped a perseguir a los jugadores del Athletic. Hasta el propio Franco se sorprendería de los seguidores que tiene en el extranjero…

Día Mundial contra el Sida

Hoy le han dado el Balón de Oro a Leo Messi. ¿Se lo merece? Sí. También Xavi e Iniesta. Deberían haber sido los tres primeros, porque no sé qué pinta Cristiano Ronaldo en el segundo puesto. Nadie discute que Messi sea justo ganador, pero me habría gustado más que se lo hubieran dado a un español. Entre otras cosas, porque Xavi e Iniesta han firmado un inmaculado 2009 con la Selección española y a Messi lo han crucificado en Argentina cada vez que jugaba con la albiceleste.

Pero hoy, más importante que el Balón de Oro es el Día Mundial contra el Sida. Después de casi 30 años (el primer caso se detectó en 1981), todavía hay mucha ignorancia sobre el tema. La mayoría sigue sin conocer los modos de contagio y mucho menos saben la diferencia entre VIH y Sida, que no es lo mismo. Una persona puede ser seropositiva (está infectada por el virus VIH) y no padecer Sida. Ello dependerá de su nivel de linfocitos T CD4.

Sobra decir que este día pretende evitar el contagio de Sida, pero también la no discriminación de los 41 millones de personas que la padecen. Es un tema de dignidad humana.

Esto es España, señores

Anoche, 1.284.000 espectadores vieron la entrevista a Zapatero en laSexta y 1.927.000 la de una tal Indhira en El Debate de Gran Hermano. Es decir, que en este país hay más gente interesada en lo que diga una concursante de GH que las explicaciones del presidente del Gobierno en plena crisis económica.

La democracia es algo más que ir a votar cada cuatro años. La sociedad tiene el deber de estar al tanto de los acontecimientos. Los medios de comunicación ponen la información al servicio del ciudadano, pero luego éste decide interesarse más por Gran Hermano. Y yo me pregunto: ¿cómo podrán luego criticar o alabar a ZP si no ven qué dice? Está claro que los españoles no quieren tener nada que ver con la política. “A mí que me solucionen los problemas, que para eso mandan, pero no me preguntes qué pasa ni con quién” es el pensamiento más extendido en nuestro país.

La broma de Gran Hermano que empezó hace casi ya diez años todavía sigue siendo un fenómeno de masas. Esto es España, señores. ¿Cómo vamos a pretender ser alguien en el ámbito internacional? Así pasa. Tenemos lo que nos merecemos.

Lamentable papel de España

Tengo pensado escribir próximamente del Sáhara Occidental. Un trabajo universitario me ha obligado a informarme bien del caso. El Sáhara era una provincia española más hasta 1976, es decir, hasta anteayer. Luego los entregamos a Marruecos y a Mauritania, contra su voluntad.

Aunque insisto en que un día lo desarrollaré más, la gran conclusión es que España está desempeñando un papel lamentable. Lo comprobamos con el caso de la activista Aminatu Haidar (la Pasionaria saharaui): nuestro Gobierno la está dejando morir de hambre en Lanzarote por no permitir que se marche a su casa, al Sáhara.

Por el contrario, parece que parte de la sociedad española está tomando conciencia del asunto y hay más de 400 asociaciones que apoyan la autodeterminación del Sáhara Occidental. El Gobierno, mientras, sigue mirando hacia otro lado, hacia Marruecos, concretamente. Si Haidar muere en esta huelga de hambre, España será cómplice.


20 años sin el Muro

IMG_0858Hace cuatro meses estuve en Berlín, una ciudad que huele a historia recién hecha. La II Guerra Mundial y la Guerra Fría están ahí, en esas calles que antes eran dos países y ahora es uno. Esta foto hubiese sido imposible hace 20 años. Una doble fila de adoquines en el suelo muestra por dónde pasaba el Muro de Berlín. Una placa lo recuerda: Berliner Mauer, 1961-1989.

Hoy celebramos el vigésimo aniversario de la caída de aquel Muro. Fue el icono del fin de los regímenes comunistas. Se había demostrado que los habitantes de Berlín Oriental tenían menos derechos y libertades que sus vecinos de Berlín Occidental. 28 años después, Alemania y Berlín volvieron a unirse.

Todo el mundo sabe que el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Pero no todo el mundo sabe cómo ocurrieron los acontecimientos. Günter Schabowski tiró el Muro sin saberlo. Era el portavoz del Gobierno de la RDA y en una conferencia de prensa anunció un proyecto para que los alemanes pudieran viajar con mayor libertad. Un periodista italiano, Riccardo Ehrman, preguntó sobre las medidas. Schabowski respondió: “Hoy mismo hemos decidido aprobar una regulación que permite a todo ciudadano de la RDA salir del país por cruces de frontera de la RDA”. Schabowski no sabía que eso era un proyecto y que todavía no estaba aprobado. Ehrman le insistió: “¿Cuándo entrará en vigor?”. El portavoz del Gobierno de la RDA contestó nervioso: “Según tengo entendido, en cuanto acabe de decirlo. Inmediatamente”.

Algunos berlineses no dieron mucha credibilidad a esas palabras, hartos de casi 30 años de mentiras. Otros se lanzaron a las calles para ocupar los puestos fronterizos. A las 11 de la noche comenzaron a pasar berlineses hacia el lado occidental. El Muro había caído. O, mejor, había sido derribado.

El mundo ha cambiado desde entonces. La caída del Muro de Berlín significó el final del corto siglo XX, que había comenzado con la I Guerra Mundial. El 9 de noviembre de 1989 comenzó la transición hacia una Europa unida y un mundo globalizado. De eso, sólo han pasado 20 años…