El Madrid de los arreones

El Real Madrid sigue líder tras ganar en el derbi. No fue ninguna novedad. Ya van once años sin que los rojiblancos salgan victoriosos del Bernabéu. Tampoco fue novedosa la forma de ganar de los de Pellegrini: a base de arreones. Ayer los concentró todos al comienzo de la segunda mitad. Y asunto liquidado. Así da para ganar al Atlético, al Sporting o al Getafe. Pero no al Barça.

Los blancos salieron otra vez dormidos al partido. Consecuencia: gol del Atlético. Según los de Quique se fueron echando atrás, el Madrid se fue haciendo con el balón. Pero no daba sensación de peligro. Sólo Higuaín tuvo una gran ocasión que desbarató inexplicablemente Tiago. Los primeros 45 minutos fueron tiempo perdido.

En la segunda parte, 17 minutos de arreón fueron suficientes para poner el marcador con 3-1. Un balón parado que remató Xabi como si estuviera esperando el autobús, un golazo de Arbeloa poseído por el espíritu de Ronaldo y un despropósito defensivo del Atlético que culminó Higuaín. Luego, Xabi Alonso le puso emoción al partido con uno de los penaltis más claros de la historia.

Este derbi será recordado como el del año de Pellegrini. Pero puede que alguien lo confunda con el de Capello. El Madrid duerme, luego alguien toca la tompreta y mata al rival en varios arreones. La duda es si esa estrategia es válida para vencer al Barça. Me da que no. Si el Barça muestra su versión óptima, puede que sea el Madrid quien tenga pesadillas.


La nevera no es la solución

El pasado domingo asistimos a un precedente peligroso. El árbitro Pérez Burrull se tragó un clarísimo penalti de Marchena (antes tampoco había visto uno de Banega a Reyes) y dejó seguir el juego durante 20 segundos. Hasta que no pudo aguantar la presión del público y el empujón de Assunçao.

El colegiado acabó acertando al pedirle consejo al cuarto árbitro, pero el problema es cómo llega el acierto. Si la grada no hubiera gritado con tanta virulencia y Assunçao no lo hubiera frenado, Pérez Burrull jamás habría señalado penalti. Por eso, a partir de ahora, las aficiones protestarán hasta lo que no sea, porque saben que los árbitros son influenciables desde la tribuna. Y si nos quejábamos de que los jugadores colaboraban poco con la tarea de los trencillas, menos lo harán ahora, pues han visto cómo basta con empujar al árbitro para que les haga caso.

La solución no es la nevera. Pérez Burrull se pasará un mes suspendido de empleo y sueldo, medida que no fomentará su profesionalidad. Los árbitros se vendieron a la Federación por cobrar algo más y dejaron de ser un organismo independiente. Ahora pagan las consecuencias de un mundo movido por el amiguismo, en el que la calidad no importa.

Lo del domingo fue un ejemplo más de la necesidad de introducir la tecnología en el mundo del fútbol. La prueba del quinto árbitro de la UEFA tampoco está funcionando (penalti no pitado por mano de Perea en el Galatasaray-Atlético). Con el ojo de halcón versión fútbol, ni jugadores ni aficiones podrían pitar penaltis. Sólo el árbitro, y con el vídeo como prueba irrefutable.

Primera salida de pista

Veintidós jornadas ha aguantado el Barça sin perder un partido de Liga. Casi seis meses de competición, más de una vuelta sin un mal paso, sin una salida de pista. La primera ha tardado en llegar y fue en la misma curva de los últimos años, el Vicente Calderón.

El Atleti volvió a hacer gala de la etiqueta de equipo animador y bien que habrá que agradecérselo por la buena salud de la emoción liguera. Reyes, quizá motivado por su pasado madridista, fue el mejor de los rojiblancos. Su jugada y posterior pase en el gol de Forlán demuestran que este futbolista tiene más talento del que exhibe. Agüero, Simao, Tiago y la defensa también se pusieron de acuerdo para mostrar su cara buena.

El Barça no acusó tanto las bajas en defensa como podía esperarse. Pero se aprecia un peligroso bajón físico en los hombres de Guardiola. Siguen siendo los mejores, pues van primeros, pero ya no juegan como antes ni son tan fuertes. Las lesiones musculares se expanden como una epidemia que parece no tener límites. Keita y Xavi también cayeron en el Calderón. Quizá la razón haya que buscarla en el recuperador físico que el Barcelona despidió este verano…

El Madrid se queda a dos puntos y la clasificación, a mitad de carrera, queda más emocionante que nunca gracias a la primera salida de pista del Barça en su curva maldita.

Hace diez años…

Hace diez años, Atlético de Madrid y Sevilla bajaron a Segunda división. La caída que supone tan fatal acontecimiento puede tardar más o menos en superarse, pero los grandes acaban volviendo a su lugar. Al Atlético le ha costado una década volver a pelear por un título, retornar al sitio que un día le perteneció.

Ese lugar es el tercer escalón del fútbol español. En estos diez años de travesía por el desierto de los rojiblancos, el Sevilla se recuperó de su descenso y escaló con paso firme y seguro hasta ser el tercer mejor club de España. Incluso, fue nombrado mejor equipo del mundo de 2006 y 2007, cuando ganó cinco títulos en poco más de un año.

A pesar de dos temporadas sin levantar copas, el Sevilla ya se ha ganado la condición de grande y nadie puede discutírsela, aunque no llegue a clasificarse para la Champions. Ha llegado a la final de Copa, tiene un buen sorteo en los octavos de la Champions (CSKA Moscú) y no está lejos del tercer puesto en la Liga.

El Atlético deberá pelear con el Sevilla por volver a ser un grande, la gran alternativa al bipartidismo. Neptuno está muy solo y necesita una visita.

Vuelven las rayas

Tras la derrota en Huelva, fueron muchos los atléticos que sintieron la tentación de quitarse las rayas rojas y blancas de sus corazones. La vergonzosa actitud de los jugadores no era para menos. Pero ser de un equipo de fútbol es una responsabilidad. Te exige soportar el chaparrón y te obliga a celebrar los éxitos.

Me diréis que soy un oportunista, pero yo creía en la remontada atlética. Quique sacó a todos los buenos y el Recreativo sólo puso en liza a cuatro titulares. Además, los rojiblancos se demostraron en Valladolid que podían marcar los cuatro goles que les exigía el resultado de la ida. Y, por último, se trataba del Atleti, capaz de lo mejor y de lo peor.

Futbolísticamente, la remontada fue posible gracias al Kun y Forlán. El año pasado, bastó sólo con ellos para conseguir la clasificación para la Champions. A pesar de jugadores mediocres como Assunçao y Perea, el Atleti obró el milagro. Con 4-0 en el marcador, la empresa estaba resultado demasiado fácil. Así que Assunçao regaló un gol al Recre. A falta de siete minutos, Simao se vistió de superhéroe para clavar una falta por la escuadra.

Las rayas vuelven a estar de moda tras la remontada. Así es el Atleti, capaz de generar ternura hasta en sus enemigos.

P.D: Quique Sánchez Flores se apunta sólo a los triunfos. Tras la derrota en Huelva, dijo: “Hay jugadores que me han decepcionado”. Y, ayer, declaró: “Hemos emocionado a la afición”. ¿Cuántos goles metió él?

Atlético sin gloria

Para la previa del partido del sábado, Atlético-Sevilla, estamos preparando un reportaje sobre leyendas atléticas: desde Luis Aragonés, pasando por Futre, Kiko y hasta llegar a Fernando Torres. En los treinta años que separan al primero del último, el Atlético ha perdido su gloria por el camino.

Quizá la mía haya sido la última generación que ha crecido con el imaginario del Atlético como tercer club de España. Para los que vienen detrás será difícil de creer, pues han visto jugar a los rojiblancos en Segunda y no recuerdan ningún título. La última vez que Neptuno recibió visita fue con el ascenso. Antes, hay que remontarse al doblete del 96, último día de gloria colchonera.

La afición actual se queja de la familia Gil y con razón. Cuando Jesús Gil llega a la presidencia, en 1987, el Atlético tiene en sus vitrinas 8 Ligas, por 10 del Barcelona. Es decir, los rojiblancos peleaban por ser el segundo equipo del país. 22 años después, el Atleti suma 9 títulos, mientras que los azulgrana acumulan 19. Los números, como el algodón, no engañan.

El Atlético de Madrid es el ejemplo más representativo del mal de las sociedades anónimas deportivas. El día que un club deja de ser de sus socios comienza a cavar su propia tumba. Hace treinta años jugó una final de la Copa de Europa y ganó una Copa Intercontinental. Hoy piensa en mudarse a otro estadio para pagar sus deudas.

Y, mientras, ve cómo sus grandes estrellas se hartan y tienen que emigrar para triunfar. Como Torres, que desde que salió del Calderón ha evolucionado y nos ha dado una Eurocopa.

El Atlético ha ido perdiendo su gloria en una lenta agonía. El futuro pinta muy mal para los rojiblancos, salvo que venga un jeque del estilo del Manchester City e invierta para traer buenos jugadores. Sé que no es la solución más romántica, pero es mejor que lo que hay.

¿Psicología o mofa?

Ayer escuché en la radio a un representante de El Secreto, el gabinete de psicólogos que tratará de subir la moral a los jugadores del Atlético de Madrid. Defiendo que un buen motivador puede sacar el máximo rendimiento a sus jugadores (véase Luis Aragonés en la Eurocopa). Pero estos psicólogos que ha contratado Quique Sánchez Flores no tienen nada que ver con la motivación ni con levantar la autoestima.

Esto es lo que dijo el portavoz de El Secreto: “Nosotros ayudaremos a los jugadores a que se crean que pueden ganar los partidos. Es muy fácil. Si ellos visualizan que van a ganar 3-1, pues el resultado del partido será 3-1″. ¿Esto es psicología? ¿Si yo visualizo que voy a batir el récord de Bolt en los 100 metros lisos, quiere decir que lo voy a batir? Que lo diga Pepe El Brujo pasa, pero que lo asegure un psicólogo tiene delito.

Lástima de dinero que se va a dejar el Atlético de Madrid en estos ¿profesionales? Lo que necesitan los rojiblancos es un entrenador que sepa utilizar los recursos de su equipo de la mejor manera posible y un par de victorias para cambiar la racha. A mí lo de estos psicólogos me suena a mofa…

* Viñeta del maestro Forges.

Dos caras y un susto [2-3]

Casillas sigue estando ahí. Cuando sus compañeros se relajan y dejan jugar al rival, es el portero quien gana los partidos. Contra el Atlético volvió a repetirse la misma historia. El Madrid volvió a mostrar dos caras, como en Milan. Dominó y combinó en la primera parte y desconectó en la segunda. La justa expulsión de Ramos no tuvo efectos positivos para los blancos, que vieron cómo el Atlético rozó el empate. Menos mal que estaba Casillas.

Había ocurrido en los últimos años y esta vez siguió la tradición. El Real Madrid se puso por delante nada más comenzar el partido (minuto 4), gracias a un soberbio derechazo de Kaká desde la frontal. Fue tan brillante que la luz del brasileño se apagó para el resto del partido. El marcador a favor afianzó al Madrid en el campo, tan móvil y rápido como en San Siro.

celebracionGolKaka_1El segundo gol fue obra de Marcelo. Benzema recibió en el área y se la dio al antes lateral. Ahora es extremo o incluso delantero, cualquier cosa es factible dentro de su caos. Marcelo se perfiló con la derecha y fusiló a Asenjo por el palo corto. El Atlético no apareció hasta el final de la primera parte. Simao disparó seco y Casillas sacó una mano complicada, pero que él hizo fácil.

Tras el descanso, el Madrid volvió a demostrar que no es capaz de jugar alerta 90 minutos. Aun así, supo aumentar su ventaja. Perea le regaló el balón a Higuaín y el hambriento argentino no perdonó. Fuimos muchos los que dimos el partido por finiquitado, victoria fácil para el Madrid.

Entonces, un minuto después, llegó la expulsión de Ramos. Agüero entró veloz y el sevillano le hizo falta por detrás. Roja justa. Pellegrini retrasó a Lass al lateral y cambió a Benzema por Gago. Al contrario que la semana pasada, la recomposición no salió bien. El Madrid se acababa en el mediocentro. Arriba sólo estaba Raúl, luchando contra gigantes y defensas.

En el 78′, Forlán conectó con Ujfalusi. El checo centró al área y el uruguayo llegó desde atrás para marcar, mientras Pepe le marcaba con la vista. El Madrid sacó de centro, Cléber robó rápidamente y envió para el veloz Agüero, que le ganó la pugna varonil a Pepe. El Kun batió a Casillas y acercaba el milagro.

Los blancos se encerraron para defender el marcador. Simao tuvo una y la mandó alta. Pero la gran oportunidad para empatar estuvo en las botas de Agüero. Maxi bajó un centro con el pecho y dejó solo al Kun. Cuando ya se daba el milagro por consumado, apareció otro ángel, el de Casillas, para salvar la victoria y la honra y reducir los daños a un susto. Grande, eso sí, pero sólo susto.

Resumen del Atlético 2-3 Real Madrid


Hoy toca derbi

Atlético-Real Madrid. Máxima rivalidad entre vecinos. Unos en descenso, los otros a un punto del líder. Pero eso nunca importa en un derbi. Son partidos independientes, fuera de la Liga.

El Atlético necesita la victoria para comenzar su despegue. El Real Madrid, para confirmar su adecuada progresión. Raúl volverá al once tras dos partidos seguidos como suplente. Agüero también será titular a pesar de sus molestias. Como todos los derbis, se espera pasión, locura y goles.

También habrá una ausencia, la de Guti. Parecía que iba a ser indultado, pero al final no. Y eso hace que nos planteemos si va a volver a ponerse la camiseta blanca. Pero hoy sólo importa el derbi.

Un punto débil del Real Madrid

El Atlético sigue alargando su leyenda del ‘Pupas’. Ayer mereció ganar (e incluso golear) pero el balón, que es el dueño de este deporte, no quiso involucrarse en una pelea de vecinos. El Kun estuvo soberbio aprovechando la velocidad que ha recuperado y puso contra las cuerdas a un Madrid que debe dar gracias por el punto conseguido. Pero las incontables ocasiones rojiblancas se explican por el juego de los blancos.

El Real Madrid no tuvo más remedio que salir a buscar al Atleti, porque Abel mandó a los suyos estar replegados atrás para aprovechar las contras. Ese estilo de juego le hace mucho daño a los madridistas y ayer se volvió a demostrar. El Madrid sabe jugar al contraataque pero no defenderlos. Si a eso le sumamos que no estaba su mejor defensa, Pepe, el peligro para Casillas aumenta por tres.

El equipo blanco estaba partido en dos y ni la recolocación del inconmensurable Lass en el mediocentro taponó las rápidas ocasiones atléticas. Lo peor de todo para los intereses madridistas es que el Liverpool volverá a jugar como en la ida, es decir, sólido atrás y con las esperanzas en la velocidad de Torres para marcar y sentenciar la eliminatoria. El Madrid lo tendrá difícil para abrir huecos en el mágico Anfield.