Intentemos no llegar a reflexiones profundas. Éstas vendrán con el paso de las horas y de los días, cuando la herida escueza menos. Entonces se podrán buscar los errores estructurales y/o coyunturales de la temporada, lo cual servirá para apuntar a los correspondientes culpables.
Pero hoy es mejor centrarse en la eliminatoria contra el Lyon. El resultado de la ida era de los peores imaginables, aunque algunos lo dieron por bueno. Sólo había que ganar por dos goles. Sí, sólo había que vencer por dos goles a un equipo que sólo había recibido 4 en 7 partidos de Champions, ninguno en los últimos 6 partidos y que no había perdido desde diciembre.
Pese a eso, el pueblo era optimista. También la directiva, el entrenador y los jugadores. El espíritu festivo de la victoria contra el Sevilla tuvo su continuidad en los primeros minutos contra los franceses. Aviso de Kaká, gol de Cristiano Ronaldo para empatar la eliminatoria, fallo increíble de Higuaín y paradón de Lloris al argentino. En esa media hora se pudo dar el puñetazo sobre la mesa de Europa que muchos pretendían, pero lo impidió la falta de acierto o el destino.
Al descanso, la ley del perdón planeaba sobre el Bernabéu. Es una ley muy simple del fútbol: quien perdona, paga. Y suele cumplirse, como hoy. En la segunda parte, el Madrid se dejó la inercia en el vestuario y el Lyon comenzó a tocar y a crear peligro. Gonalons, Govou, Lisandro… Al final, fue Pjanic quien acertó. 1-1, minuto 78.
Tras ese gol dio comienzo el nuevo futuro inmediato del Real Madrid (la gesta ni se intentó). Puede ser blanco (ganar la Liga) o negro (perderla…). Lo peor es que esos primeros minutos de la nueva etapa post fracaso en Champions pintan feos. Pellegrini quitó a Kaká y el brasileño mostró su enfado al mundo. Si tenía claro el cambio, debió hacerlo antes del empate. Después no tenía sentido, ya no. Luego, el chileno dio entrada a Diarrá, cuestión difícil de entender también. Para hacer ese cambio, mejor no mover esa ficha.
Para colmo, nada más terminar el partido, Guti metió un camión de estiércol en el vestuario: “Creo que debemos jugar más como equipo y no ser tan individuales”. Estos comentarios no ayudan a superar el duro golpe. Los veteranos deben saber llevar la situación para ir a por la Liga. Ahora, la ley del perdón deberá aplicársela el Madrid a sí mismo si quiere ganar lo único que le queda.