Un disparo al corazón

Ya han pasado unas semanas. La indignación se ha ido apagando. Una vez asumida la sanción de dos años, sólo queda resignarse y buscar consuelo en lo que queda por venir. No estará en el Tour ni en los Juegos Olímpicos, pero Alberto Contador ya sueña con la Vuelta a España, que será más que nunca su Vuelta.

Vuelve a entrenarse mientras recibe el cariño de sus vecinos. El Atlético de Pinto le homenajeó hace dos semanas portando una camiseta amarilla (como si fuera el maillot de líder del Tour). Y este fin de semana volverá a hacerlo, pero de rosa (como la maglia del campeón del Giro). En las gradas estará Alberto Contador, que ya sabe que el Ayuntamiento de Pinto también le dedicará una plaza (Glorieta del Ciclista) por ser su vecino más ilustre.

La sentencia del TAS, la que le sanciona con dos años, no pudo concluir que Contador se dopara. Pero le castiga por los famosos picogramos de clembuterol que había en su cuerpo. “Si están ahí, es tu culpa” viene a decir el principio de responsabilidad objetiva.

Como no se dopó (según esa sentencia), en España queda la concepción de que Alberto es víctima de la mala suerte y de la rigidez del sistema. En Francia han hecho otra lectura y siguen sacando guiñoles dos semanas después. Eso es lo de menos. Lo importante es que Contador ha recibido un disparo (para unos justo, para otros injusto) al corazón. Dentro de seis meses, será él quien vuelva a disparar.

Españoles por el mundo

Esperemos que sea el primero de muchos domingos de grandes triunfos españoles. Nuestros deportistas siguen labrando esa edad de oro que tanto nos enorgullece. Hoy han brillado dos de los que más contribuyen a hacer sonar el himno español por todo el mundo: Fernando Alonso y Alberto Contador.

El Mundial de Fórmula 1 empezó como todos habíamos soñado: con el asturiano en lo más alto del podio vestido de rojo Ferrari. Es el mejor coche, construido por el mejor equipo y conducido por el mejor piloto. Cuando lo excelso aparece en todos los estamentos, el triunfo está asegurado.

Además, Alonso tuvo la suerte necesaria del campeón. A Vettel le falló el coche y el Ferrari fue fiable. Ésa será la clave de esta temporada, ya que nos hemos quedado sin la estrategia de los repostajes. Lo importante es que Alonso ha empezado ganando, y en los últimos 20 años, 16 veces fue campeón del mundo quien se llevó la primera carrera.

Si bien nos fue en los coches, mejor aún se nos dio en el ciclismo. Contador, Valverde y Luis León Sánchez coparon el podio de la París-Niza. El pinteño volvió a demostrar que gana casi todo en lo que compite. En la última etapa, se vio que su equipo es débil y que tendrá que luchar solo contra el pelotón.

Para otro sería un problema, pero Contador cuenta con una cabeza fría y unas piernas calientes. Temía que Luis León Sánchez se escapara bajando, por lo que atacó subiendo. Descolgó al del Caisse D’Epargne y se evitó el problema. “Ha sido un buen ensayo para el Tour”, ha dicho el propio Contador. Ojalá en julio acabe con idéntico resultado.

Un año sobre ruedas

2010 debe ser un buen año para el deporte español. Tenemos el Mundial de fútbol como nuestro gran sueño, pero las ilusiones van más allá. Sobre todo, en los deportes sobre ruedas. Alonso en Ferrari, Contador en solitario y Lorenzo y Pedrosa contra Rossi.

La próxima semana vuelve la emoción de la fórmula 1. El fichaje de Alonso por la escudería del cavallino rampante ha devuelto al asturiano las opciones de ganar el Mundial. Cuando se proclamó por primera vez campeón, en 2005, soñamos con verlo algún día de rojo. Ya tiene el mono de Ferrari y en Bahrein comienza su particular reconquista.

La semana que viene también podremos disfrutar de una de las grandes citas del calendario ciclista: la París-Niza. Contador ya ganó la Vuelta a Portugal y ahora medirá su preparación en tierras francesas, donde allá por el mes de julio defenderá su maillot amarillo. Este año no tendrá enemigos en casa. El actual equipo Astaná es débil, pero fiel. El resto corre por cuenta de Contador. El pinteño nos levantará del sofá y bajará los humos de Armstrong.

Para completar el trébol, nos encomendaremos a Lorenzo y Pedrosa en el mundial de motociclismo. Deben dejar sus diferencias a un lado y centrarse en el enemigo común: el legendario Valentino Rossi. Esa gallina vieja no puede hacer más caldo. Tenemos un buen año 2010 por delante. Esperemos que vaya sobre ruedas.

Adiós al 2009

Acaba el año y hacemos balance. Para mí, el 2009 ha sido un año normal, ni el mejor ni el peor de mi vida. Lo recordaré por ser el año que adelgacé bastante por tanto estrés, que empecé mi quinto y último año de carrera, que mi padre nos dio un susto que gracias a Dios no fue nada, que acabé en Marca y empecé en La Sexta, que pasé unas vacaciones formidables en Alemania, que descuidé a los amigos del pueblo pero que aprendimos a aprovechar los pocos momentos, que cometí locuras y comprendí que debía comenzar a madurar. Un año normal. Pero la normalidad no es mala, sino todo lo contrario. Lo extraordinario puede ser mejor o peor que lo normal, así que debemos valorar la norma más de lo que lo hacemos. Sobre todo los que no podemos tener ninguna queja.

El mundo recordará el 2009 como el año de la gripe A, de la muerte de Michael Jackson, de la continuación de la gran crisis mundial, de los cuatro millones de parados en España, de la crisis de Honduras, de Patxi López como lehendakari, de los escándalos de Berlusconi, del secuestro del Alakrana, del Nobel de la Paz de Obama, del XX aniversario de la caída del Muro de Berlín, de la huelga de hambre de Aminatu Haidar y de muchas otras cosas más.

En el deporte, el 2009 pasará a la historia como el año que el Barça ganó seis copas, que Bolt voló aún más, que un español ganó por primera vez un anillo de la NBA, que España ganó su primer Eurobasket, que Federer le recuperó el número uno a Nadal, que Armstrong sufrió su primera derrota en un Tour, que Fernando Alonso fichó por Ferrari y que Florentino Pérez volvió a la presidencia del Real Madrid.

Hola al 2010
Quizás es porque el 10 es mi número favorito, pero tengo buenos presentimientos para el año que comienza mañana. Aunque también pienso en lo que lleva diciendo mi padre desde hace más de una década: “Ya veremos cómo estamos en el 2010″. La situación es mala, eso es cierto, pero puede ser el año del hundimiento o de la recuperación. Esperemos que sea lo segundo. Pero por encima de cualquier deseo, lo prioritario es tener salud. Todo lo demás es un premio. ¡Feliz año nuevo a todos!

Mejor que una siesta dominguera

El otro día me quejaba del poco espectáculo que estábamos viendo en el Tour. Pero este domingo los Alpes nos han devuelto el ciclismo de alto standing. Alberto Contador nos ha robado la siesta con una subida antológica en el puerto de Verbier. Mereció la pena.

Lo necesitaba el Tour y lo necesitaba Alberto (¡con qué rabia lo celebró en el podio!), porque las fanfarronadas de Lance Armstrong merecían una respuesta tajante. Aquí estoy yo, que soy el mejor. Nadie pudo seguirle y el estadounidense se fue hundiendo poco a poco hasta perder más de un minuto y medio.

Contador fue valiente y atacó antes incluso de lo que tenía pensado. Pero los grandes campeones son capaces de traicionar sus planes para satisfacer su instinto. Ya se ha puesto de amarillo. Ahora le es suficiente con ir a rueda, pero seguro que nos brindará otra exhibición y otro disparo al Olimpo del ciclismo.


El espectáculo de Contador es portada a esta hora en todos los medios de internet. No sólo en los deportivos, también en los generalistas. Incluso el prestigioso New York Times coloca en lo más alto de su web el triunfo de Alberto (por encima de la victoria del estadounidense Tom Watson en el Open Británico de golf).

Ayer recordaba con mi amigo Emmanuel que la lucha interna entre Contador y Armstrong se parecía peligrosamente a la pugna que vivieron en McLaren Alonso y Hamilton. Pero la belleza del ciclismo es que nadie puede copiar telemetrías ni cargar más gasolina. El único combustible son las piernas del protagonista.

¿Y ahora qué? Pues a disfrutar del espectáculo de las seis etapas que restan. Seguro que el resto de rivales buscan atacar el segundo puesto de Armstrong e intentan llegar hasta el sitio de Contador. Pero si Alberto está tan fuerte como hoy, Pinto ya puede ir preparando la fiesta de bienvenida. Gracias por dejarnos sin siesta este domingo.

Reportero

En los tiempos que corren, los periodistas tienen que ser todoterrenos, tanto en el contenido como en la forma. Y ayer experimenté una nueva, la televisión. No es que me vaya a ganar la vida delante de la cámara, creo yo, porque me falta talento innato y me sobran nervios, pero la verdad es que después de ver el vídeo, me hace una ilusión tremenda. Sobre todo porque es la primera vez que lo hago y porque son mis primeras prácticas, que en el último mes se han acelerado más que las partículas en el experimento de Suiza.

Además, mi debut televisivo fue en mi pueblo, Pinto. Propuse cubrir el homenaje a Contador y me dieron facilidades para ello. Es más, me animaron para que fuera grabado en lugar de escribir simplemente la crónica del evento. Que por otro lado, también la redacté, para que no tengan queja de mí y porque quiero agradar.

Tengo que dar las gracias al cámara y montador, Iñaki, que ha sido el verdadero artífice del resultado final. Ha quedado un reportaje muy bonito por su excepcional labor. Esto es una experiencia más en estas prácticas que tocan a su fin el próximo día 30 y que pronto sabré si se prorrogan o no. En cualquier caso, yo estoy dando todo lo mejor de mí para hacerme un hueco. De eso no puede dudar nadie.

También me gustaría sacar pecho por la admirable gente de Pinto. Nos facilitaron nuestro trabajo en todo momento. Nos chivaron quiénes podían darnos una información jugosa sobre Contador. Y colaboraron con su naturalidad y espontaneidad. Todas esas personas que se congregaron ahí me hicieron sentir orgulloso del pueblo que tengo. Contador también, claro está, porque sin su Vuelta a España yo no tendría mi primer reportaje televisivo.

Aquí están el vídeo y la noticia.

Domingo de deportes y periodismo

El fin de semana es el momento del deporte, por regla general. Y concretamente, el domingo, día en que la mayoría de la gente no trabaja y se acomoda en el sofá para disfrutar con el deporte y olvidarse de la rutina cotidiana. Sin embargo, los periodistas deportivos tenemos que estar al pie del cañón, esperando el relevo para iniciar el puerto. Y no es un puerto sencillo, porque los espectadores son más exigentes que las rampas del Angliru.

Ayer fue la primera vez que viví una jornada de fútbol íntegra desde la redacción de Marca.com. ¡Y qué follón! Cuántas cosas hay que escribir, actualizar y aclarar. La mayoría de los redactores se encarga de los partidos de fútbol, pero detrás hay mucho más trabajo, porque luego hay declaraciones e intenciones. Tanto lío hay que ni siquiera te enteras de los resultados, hasta que más tarde, ya tranquilo, paras, respiras y los ves. Además, siempre hay temas por proponer, como el que se me ocurrió a mí: comparar el partido de Higuaín y Raúl. No salió como yo esperaba, pero hay que ser profesional ante todo. Aunque te sangren los dedos mientras escribes eso.

Antes tuvimos tenis, y el gran Rafa Nadal abrió la puerta grande de Las Ventas, que lleva directamente a Argentina, pero a una superficie rápida, adiós a la querida tierra batida. Y también vimos cómo terminaba la última etapa de la Vuelta a España, edición que será recordada por la primera ronda española que consigue Contador y que completa su triple corona.

Sin embargo, las portadas de todos los periódicos deportivos de este lunes son para el Madrid y el Barça, en definitiva, para el fútbol. Para un día que pueden abrir con dos logros de nuestro deporte, prefieren poner en portada la Liga. No sé si el lector prefiere eso, pero quizás habría que recordar que Contador se ha convertido en el quinto ciclista de la historia -primer español- en apuntar las Tres Grandes en su palmarés. Y en sólo 14 meses… Yo le dedico la foto de hoy.

Sin bonificaciones…

Pues se acabó uno de los acontecimientos deportivos de este fin de semana: la Vuelta a España. Aunque queda la etapa de hoy, un homenaje bajo la lluvia de Madrid para el ganador, esta edición concluyó ayer con la subida a Navacerrada. Allí ganó el estadounidense del Astana Levi Leipheimer, porque es el que menos fuerzas ha gastado en la carretera y el que mejor va contra el reloj. Segundo en la etapa fue el ganador de esta Vuelta, Alberto Contador. Ninguno discute que el pinteño ganó con todo merecimiento, pero sin las bonificaciones… ¡el ganador sería Leipheimer!

Contador ha acumulado 58 segundos de bonificación a lo largo de la carrera, mientras que el estadounidense sumó 12 segundos. En total, 46 segundos de diferencia entre uno y otro… la misma que les separa en la clasificación general. Sin las bonificaciones, el líder y ganador sería Leipheimer, porque habría que recurrir a las centésimas y ahí sale beneficiado. Y yo me pregunto: ¿son necesarias las bonificaciones?

El Giro nunca las ha incluido, y el Tour las tuvo y las quitó. Sin embargo, la Vuelta mantiene estos segundos extra para los tres primeros de la etapa, amén de los sprints intermedios. Es decir, el ganador de etapa se lleva los honores de subir al podio y recibir los besos de las azafatas, y encima le regalan 20 segundos… No me parece justo. Además, en las contrarrelojes no hay bonificaciones, lo cual es más injusto todavía. Así que deberíamos replantearnos este asunto de las bonificaciones, porque desvirtúan la competición. Yo soy el primero que se alegra con el triunfo de Contador, porque soy fan suyo y lo merece, pero si llega a ser al revés, los españoles estaríamos montando un lío de narices.

Fútbol, tenis y ciclismo

No hay nada para volver a la normalidad como un fin de semana intensamente deportivo. Y éste es uno de ellos. Además de la jornada de Liga, la Copa Davis se colará por nuestros televisores desde la arena de Las Ventas, y cerca de allí, los ciclistas pedalean hacia a última etapa de la Vuelta ciclista a España. Nos acostaremos con deporte y nos depertaremos con él, como si de una fiel esposa se tratara. Por tanto, no podemos ser desagradecidos, así que después durante el día debemos permanecer a su lado.

La jornada de Liga se presenta interesante. Veremos si el Barça es capaz por fin de ganar su primer partido, si el Madrid puntúa lejos del Bernabéu, si al Espanyol no le tiemblan las piernas y sigue invicto, si el Atleti sale con la actitud de Eindhoven o con la de Valladolid, si el Depor hace de Riazor un fortín, si Emery logra engrasar la máquina del Valencia, si el Sporting estrena su casillero de puntos, si el derbi sevillano sólo nos brinda espectáculo futbolístico y se ahorra la vergüenza callejera… Se pueden ver muchas cosas en una jornada de Liga.

Pero desde hoy ya tenemos la Davis. Esa competición que tanto gusta en España, sobre todo cuando se trata de semifinales y final. Desde que España se adjudicó su primera Ensaladera allá por el año 2000, esta competición me trae los recuerdos de aquella final contra Australia, que fue el momento en el que me terminé de enganchar al tenis. Luego ya vino la primera con Nadal, en el 2004, y ahora tenemos la oportunidad de lograr la tercera. Tenemos al mejor tenista del mundo, con eso nos debe bastar.

Y mañana llega la etapa que decidirá la Vuelta a España. Una cronoescalada de 12 kilómetros que, en teoría, debe servir como homenaje para el pistolero de Pinto, el gran Alberto Contador. Si no hay sorpresas, el corredor de Astana logrará la triple corona: Tour, Giro y Vuelta. Casi nada. Pero todavía quedan kilómetros hasta llegar a Madrid. Cuando cruce la última línea de meta podrá levantar los brazos y disparar al aire. El que se aburra este fin de semana no sabe lo que quiere.