El Barça es favorito

El Madrid ganó la Copa, pero no es favorito para pasar a la final de la Champions. Ese cartel corresponde al que mejor juega, que es el Barça. Y con más razón en una eliminatoria a doble partido.

Me sorprendió la intensidad del equipo de Mourinho el pasado miércoles. En la primera parte, pudo haberse marchado con 2-0 a su favor. Pero también es cierto que en la segunda mitad pudo perder por bastante. Ahí apareció Casillas con dos paradas sensacionales y otra extraordinaria (a Iniesta).

Ahora parece que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero el resultado final no puede ocultar la realidad de esos segundos 45 minutos, cuando el Barça se hizo con el balón y encerró literalmente el Madrid, que demostró tener bajo su portería al mejor arquero del mundo.

¿Qué pasará en este partido de ida? ¿Qué planteamiento sacará Mourinho, para muchos el gran triunfador de la final? ¿Seguirá Guardiola aumentando su nerviosismo tras perder la Copa? ¿A quién le aguantarán más las fuerzas en un derroche físico? Muchas preguntas en el aire y una gran eliminatoria de fútbol por delante. A disfrutar.

El Madrid que celebraba perder Ligas…

Quizás gane la Copa del Rey. O elimine al Barça de la Champions. O hasta las dos cosas. Pero, de momento, este Real Madrid pasaría a la historia como el equipo que celebró un empate y perder la Liga.

Tras el 1-1 del sábado, se ha instalado una sensación de conformismo sobre el club blanco. Vale salir a defenderse (a Capello le pitaban y lo echaron por eso), se defienden los lloros sobre los árbitros y se celebra un empate que deja al Barça a 8 puntos de diferencia y, por lo tanto, rozando el título.

Desde pequeño, me habían contado que el Real Madrid era un equipo ganador, que llevaba la palabra señorío escrita en su escudo, que era el caballero del honor, que cuando perdía daba la mano sin envidias ni rencores, que su bandera era blanca y no empañaba y que salía a triunfar en buena lid.

¿Qué queda de todo esto?

Comienza el baile

Mañana en Liga. El miércoles en Copa. Y las dos semanas siguientes en Champions. Los cuatro Clásicos en 18 días ya están aquí. El futuro de las tres competiciones pasa por el siempre calificado como mejor partido del siglo.

Hay mucha presión mediática alrededor. Algunos la llevan mejor que otros. Pero que nadie olvide que esto es fútbol y que lo realmente importante es lo que pase en el terreno de juego.

Mañana serán los jugadores de uno u otro equipo los que se llevarán los tres puntos. El miércoles, Puyol o Casillas levantará la Copa. Y a primeros de mayo, blancos o azulgrana celebrarán el pase a la final en la que puede esperar Raúl.

No perdamos la perspectiva. El envoltorio es importante, pero lo realmente dulce es lo que hay dentro, el partido, el fútbol. Mañana comienza el baile.

En Sevilla sólo quieren caviar

Sevilla estaba ilusionada. La parte sevillista, se entiende. La oportunidad de pasar a cuartos de final de la Copa de Europa por segunda vez en la historia del club (la primera, en 1958) era cercana. Valían la victoria y el 0-0. Jiménez se empeñó en la previa en asegurar que no buscarían ese empate sin goles, sólo ganar. Sin embargo, por el planteamiento que sacó el técnico sevillista, bien se pudo decir que se conformaba con el 0-0. Por eso el Pizjuán acabó coreando “Jiménez, vete ya”.

Con Luis Fabiano, Kanouté y Negredo en la plantilla, Jiménez sólo apostó por el brasileño. A lo largo del partido reconoció su error inical. Con 1-1 sacó al malí, y cuando iba perdiendo dio entrada al vallecano. No se atrevió a atacar desde el principio y luego ya fue demasiado tarde.

Manolo Jiménez anda pendiente de su renovación. El año pasado llegó a última hora, cuando lo hicieron los resultados y la clasificación para la Champions. Esta temporada, el Sevilla se ha metido en la final de la Copa del Rey y pelea por la tercera plaza en la Liga. Objetivos encarrilados con creces, pero la eliminación en octavos de la Champions le hará mucho daño al, de momento, entrenador sevillista.

Tras cinco títulos en 15 meses (dos Copas de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España), los seguidores sevillistas afinaron su morro. Probaron el caviar y ya no les vale otra cosa. Jiménez mantiene al Sevilla como alternativa y está cerca de ganar un título, a pesar de perder jugadores como Alves, Keita, Poulsen… El aficionado debería saber que el caviar no lo sirven todos los años.

Hace diez años…

Hace diez años, Atlético de Madrid y Sevilla bajaron a Segunda división. La caída que supone tan fatal acontecimiento puede tardar más o menos en superarse, pero los grandes acaban volviendo a su lugar. Al Atlético le ha costado una década volver a pelear por un título, retornar al sitio que un día le perteneció.

Ese lugar es el tercer escalón del fútbol español. En estos diez años de travesía por el desierto de los rojiblancos, el Sevilla se recuperó de su descenso y escaló con paso firme y seguro hasta ser el tercer mejor club de España. Incluso, fue nombrado mejor equipo del mundo de 2006 y 2007, cuando ganó cinco títulos en poco más de un año.

A pesar de dos temporadas sin levantar copas, el Sevilla ya se ha ganado la condición de grande y nadie puede discutírsela, aunque no llegue a clasificarse para la Champions. Ha llegado a la final de Copa, tiene un buen sorteo en los octavos de la Champions (CSKA Moscú) y no está lejos del tercer puesto en la Liga.

El Atlético deberá pelear con el Sevilla por volver a ser un grande, la gran alternativa al bipartidismo. Neptuno está muy solo y necesita una visita.

Vuelven las rayas

Tras la derrota en Huelva, fueron muchos los atléticos que sintieron la tentación de quitarse las rayas rojas y blancas de sus corazones. La vergonzosa actitud de los jugadores no era para menos. Pero ser de un equipo de fútbol es una responsabilidad. Te exige soportar el chaparrón y te obliga a celebrar los éxitos.

Me diréis que soy un oportunista, pero yo creía en la remontada atlética. Quique sacó a todos los buenos y el Recreativo sólo puso en liza a cuatro titulares. Además, los rojiblancos se demostraron en Valladolid que podían marcar los cuatro goles que les exigía el resultado de la ida. Y, por último, se trataba del Atleti, capaz de lo mejor y de lo peor.

Futbolísticamente, la remontada fue posible gracias al Kun y Forlán. El año pasado, bastó sólo con ellos para conseguir la clasificación para la Champions. A pesar de jugadores mediocres como Assunçao y Perea, el Atleti obró el milagro. Con 4-0 en el marcador, la empresa estaba resultado demasiado fácil. Así que Assunçao regaló un gol al Recre. A falta de siete minutos, Simao se vistió de superhéroe para clavar una falta por la escuadra.

Las rayas vuelven a estar de moda tras la remontada. Así es el Atleti, capaz de generar ternura hasta en sus enemigos.

P.D: Quique Sánchez Flores se apunta sólo a los triunfos. Tras la derrota en Huelva, dijo: “Hay jugadores que me han decepcionado”. Y, ayer, declaró: “Hemos emocionado a la afición”. ¿Cuántos goles metió él?

La primera derrota del coloso

Este blog intenta recuperar la temática deportiva, aún con el terremoto de Haití muy presente (y lo seguirá estando).

Anoche vimos la primera derrota de ese coloso invencible construido por Pep Guardiola. Desde que el antiguo 4 azulgrana se acomodara en el banquillo, el Barça no había perdido ninguna eliminatoria ni ningún trofeo. Anoche se despidió por vez primera de un torneo antes de tiempo.

Sin embargo, no lo mereció. Jugó un partido espectacular, sublime en la segunda parte, donde las ocasiones culés se acumulaban, sucedidas por grandes intervenciones de Andrés Palop. El portero valenciano se ganó ayer el cielo sevillista.

La eliminación no supondrá ninguna crisis en Can Barça. La excelencia sigue presente. El problema viene por la escasez de efectivos. Sin embargo, Guardiola asume toda la responsabilidad para tapar cualquier otro blanco: “Siento que les he fallado”. Intuyo que se refiere al partido de ida, donde sacó un equipo repleto de suplentes. Quizás, con los titulares en el Camp Nou, el Barça habría dejado resuelta la eliminatoria en la ida. Pero eso es fútbol ficción.

La Copa del Rey sigue grave

No es muy original. Lo decimos todos los años, pero la Federación Española de Fútbol sigue sin escuchar al pueblo. El actual formato de la Copa del Rey no beneficia a la competición, ávida de mayor emoción y vitalidad. Las eliminatorias a doble partido perjudican a la imagen del torneo del K.O., pues permite estampas como la de ayer en el Colombino de Huelva: 2.000 espectadores.

La solución es muy simple: adoptar el sistema inglés (FA Cup). Eliminatorias a partido único, con sorteo puro, tanto para los emparejamientos como para el estadio anfitrión. La recaudación se reparte a partes iguales entre ambos clubes, lo cual supone más ingresos, pues la emoción anima a los aficionados en mayor cantidad que si es a doble partido. También supone un beneficio para los futbolistas, menos castigados por la carga de encuentros.

Sé que es una reivindicación repetida todos los años, pero igual si nos ponemos pesados acaban por hacernos caso. Queremos un torneo del K.O., pero de verdad.

Guardiola y sus pocos trajes

Ya se apreciaba a principio de temporada y se confirma ahora: el Barça anda corto de plantilla. El propio Guardiola pidió algún refuerzo más, pero o no convenía o no fue posible. El técnico culé tiró de rotaciones para la Copa, como todos los entrenadores, pues si no sería imposible que los habitualmente titulares llegaran con aire en los pulmones cuando vuelva la Champions.

El problema es que algunos de los suplentes comienzan a desentonar, sobre todo, en la parte de atrás. Guardiola metió de inicio a Pinto, Milito, Chigrinsky, Márquez, Maxwell, Thiago y Bojan, y no todos cumplieron. Sobre el delantero de padre serbio, diremos que es difícil que recupere la confianza de hace dos años cuando apenas juega. Thiago debutó como titular y dejó buen gusto en el paladar, hay buen jugador en el hijo de Mazinho.

La parte de atrás cantó más ante rivales veloces como Capel, Navas (hasta que aguantó) o Perotti. Márquez ha ido descendiendo hasta la vulgaridad. Milito sigue con miedo por su lesión, pero necesita minutos para perderlo. Y Chigrinsky no tiene ninguna confianza; tampoco los pitos de la grada le ayudarán.

Por tanto, podemos concluir que el armario de Guardiola está falto de ropa. La de gala es de muy buena calidad, la mejor de todas. Pero falta alguna prenda, sobre todo en defensa, que permita mantener un nivel estable. Las rotaciones ya no funcionan como antes.

Con los héroes del Alcorcón

He pasado la tarde con los héroes del Alcorcón, los chavales de Segunda B que hace dos semanas causaron el mayor ridículo de la historia del Real Madrid y que ayer le dieron la puntilla pasando la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa del Rey.

Me han dado una minicámara, me he montado en el coche de Borja, el goleador, y nos hemos ido al estadio Santo Domingo. Allí me he colado en el autobús descapotable para vivir la fiesta con los jugadores. Alcorcón ha homenajeado a sus héroes por las calles de la ciudad. En el ayuntamiento, los futbolistas han recibido la felicitación de las autoridades y de más de un millar de personas.

Hace tiempo que me vengo considerando más periodista que aficionado. Ya no saboreo como antes las victorias de mi equipo ni me afectan tanto las derrotas. Tardes como la de hoy lo demuestran. La experiencia ha sido para recordar. Ver las caras de felicidad e incredulidad de esos chavales humildes es gratificante. Se lo han ganado a pulso y lo deben celebrar.

El periodismo nació como un arma para los débiles, para controlar al poder. Los triunfos de los pobres siempres interesan. Y, al contrario que los ricos, ellos dan facilidades para todo. Son personas que viven del fútbol, pero que estudian o ya tienen una carrera, porque saben que esto se acabará algún día. Son gente normal, pero contra el Madrid jugaron como galácticos. ¡Enhorabuena y muchas gracias!