El Madrid ganó la Copa, pero no es favorito para pasar a la final de la Champions. Ese cartel corresponde al que mejor juega, que es el Barça. Y con más razón en una eliminatoria a doble partido.
Me sorprendió la intensidad del equipo de Mourinho el pasado miércoles. En la primera parte, pudo haberse marchado con 2-0 a su favor. Pero también es cierto que en la segunda mitad pudo perder por bastante. Ahí apareció Casillas con dos paradas sensacionales y otra extraordinaria (a Iniesta).
Ahora parece que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero el resultado final no puede ocultar la realidad de esos segundos 45 minutos, cuando el Barça se hizo con el balón y encerró literalmente el Madrid, que demostró tener bajo su portería al mejor arquero del mundo.
¿Qué pasará en este partido de ida? ¿Qué planteamiento sacará Mourinho, para muchos el gran triunfador de la final? ¿Seguirá Guardiola aumentando su nerviosismo tras perder la Copa? ¿A quién le aguantarán más las fuerzas en un derroche físico? Muchas preguntas en el aire y una gran eliminatoria de fútbol por delante. A disfrutar.
Con Luis Fabiano, Kanouté y Negredo en la plantilla, Jiménez sólo apostó por el brasileño. A lo largo del partido reconoció su error inical. Con 1-1 sacó al malí, y cuando iba perdiendo dio entrada al vallecano. No se atrevió a atacar desde el principio y luego ya fue demasiado tarde. 
Anoche vimos la primera derrota de ese coloso invencible construido por Pep Guardiola. Desde que el antiguo 4 azulgrana se acomodara en el banquillo, el Barça no había perdido ninguna eliminatoria ni ningún trofeo. Anoche se despidió por vez primera de un torneo antes de tiempo.
La solución es muy simple: adoptar el sistema inglés (FA Cup). Eliminatorias a partido único, con sorteo puro, tanto para los emparejamientos como para el estadio anfitrión. La recaudación se reparte a partes iguales entre ambos clubes, lo cual supone más ingresos, pues la emoción anima a los aficionados en mayor cantidad que si es a doble partido. También supone un beneficio para los futbolistas, menos castigados por la carga de encuentros.
Por tanto, podemos concluir que el armario de Guardiola está falto de ropa. La de gala es de muy buena calidad, la mejor de todas. Pero falta alguna prenda, sobre todo en defensa, que permita mantener un nivel estable. Las rotaciones ya no funcionan como antes.