El Comité de Competición ya ha dado a conocer su veredicto: dos partidos de sanción para Cristiano Ronaldo. Me parece justo. Le hicieron falta y él se vengó con un manotazo. Su mala suerte fue que acabó rompiéndole la nariz a Mtiliga. La sanción también me parece necesaria, para que Cristiano Ronaldo medite sobre sus berrinches y comprenda que la vida es más dura que su mundo perfecto. No siempre puede salirse con la suya. La intención del luso no era la de lesionar al danés del Málaga, pero sí golpearlo.
Y sí, se castiga la puntería, como en todas las entradas. Si alguien entra con los dos pies a un contrario y no le da, acabará con tarjeta amarilla. Si obtiene premio, se irá a la calle. Ahora me gustaría dedicar unas líneas a los dos bandos que se han formado estos días: los que ven un ángel en Cristiano y los que creen que es el demonio.
A los que creen que es inocente: Cristiano golpea de forma violenta a un rival y nada puede justificar esa actitud. El juez es el árbitro y sólo él puede sancionar (aunque a veces se equivoquen). El portugués juega por el espectáculo pero también es de cable corto. No hace falta insistirle mucho para que pierda los nervios. Un simple agarrón no es un argumento de causa mayor, y más en un partido controlado por su equipo gracias a dos goles suyos. El gen ganador es otra cosa, como mirar siempre y en todo momento por el bien de sus compañeros.
A los que les parece provocador, chulo y prepotente: Cristiano responde (mal) a una falta, no es el detonante. Además, se arrepintió (a su manera) y pidió perdón a su agredido. Golpea de forma violenta al rival, pero en un lance del juego. Por tanto, no es una agresión sin sentido, lo cual conllevaría una sanción de al menos cuatro partidos. El problema de esta corriente es la envidia.
Unos se pasan de amor y otros de odio, pero todos son igual de demagógicos. Tampoco el Real Madrid se puede ir sin un toque de atención. Su director general, Jorge Valdano, no puede justificar esta acción con argumentos absurdos. Pero más grave es que el club adjunte a su recurso un vídeo con un manotazo parecido de Messi a Marc Valiente hace poco más de una semana. ¿Dónde está el señorío del mejor club del siglo XX? ¿No es capaz defender su posición sin tener que atacar al Barça? A eso se llama complejo de inferioridad, algo que el Real Madrid no debería padecer jamás. En lugar de semejante mal, Florentino Pérez haría mejor en recurrir a la humildad para aceptar lo que decida la justicia y no apelar la sanción. Si les va la vida en que le quiten un partido a Cristiano, es porque la plantilla está mal planificada y no puede ganar dos partidos en ausencia del crack. Un mundo de locos.