Comienza el baile

Mañana en Liga. El miércoles en Copa. Y las dos semanas siguientes en Champions. Los cuatro Clásicos en 18 días ya están aquí. El futuro de las tres competiciones pasa por el siempre calificado como mejor partido del siglo.

Hay mucha presión mediática alrededor. Algunos la llevan mejor que otros. Pero que nadie olvide que esto es fútbol y que lo realmente importante es lo que pase en el terreno de juego.

Mañana serán los jugadores de uno u otro equipo los que se llevarán los tres puntos. El miércoles, Puyol o Casillas levantará la Copa. Y a primeros de mayo, blancos o azulgrana celebrarán el pase a la final en la que puede esperar Raúl.

No perdamos la perspectiva. El envoltorio es importante, pero lo realmente dulce es lo que hay dentro, el partido, el fútbol. Mañana comienza el baile.

Justicia clásica

El aficionado al fútbol se enfada cuando aparece la injusticia, cuando un equipo merece ganar y pierde, cuando el esfuerzo y el buen hacer quedan sin premio. Por eso mismo, el verdadero aficionado al fútbol debe estar contento por el triunfo azulgrana en el Clásico. A día de hoy, es mejor que ningún otro equipo y es justo que gane títulos.

La superioridad del Barcelona es tan evidente que no le hace falta esforzarse al máximo en la casa de su mayor enemigo y aspirante al título. Serios en defensa, un Xavi inspirado y Messi fueron suficiente para tumbar al Madrid de Pellegrini, que cada día tiene más claro que no seguirá el año que viene en ese banquillo que tanto quema.

Cabía la duda de cómo iba a plantear el Madrid el partido. Si iba a intentar quitarle el balón al Barça o esperar al contraataque. Noventa minutos después es difícil llegar a una conclusión. Ni una cosa ni la otra, no había plan y tampoco improvisación. No hubo nada.

El Barça se guarda media Liga en el bolsillo, pues tendría que fallar en dos de los siete partidos que quedan y que el Madrid acierte todo. Además, los de Guardiola amenazan con volver al Bernabéu en poco más de un mes. El 22 de mayo. Es lo justo. Por ser el mejor.

Fútbol en estado puro

Temía que no se cumplieran las expectativas. Tanto hablar del gran espectáculo que iban a brindar Arsenal y Barça me hacía pensar que Murphy podía aparecer con su ley para estropearlo todo. Pero no fue así. Y vivimos un partido de fútbol en estado puro.

La exhibición del Barça en los primeros 20 minutos del partido será recordada como lo mejor de la era Guardiola. Pep sabía que la clave era el balón y los suyos se hicieron con él. El excelso fútbol mostrado desembocó en hasta seis claras ocasiones de gol. Que los culés se llevaran el premio lo evitó Almunia. Cada parada suya era mejor que la anterior. Valdés también desbarató las intentonas gunners de forma sólida.

La segunda parte trajo los goles. Ibrahimovic marcó en el 46′ y en el 59′, desquitándose de todo lo que lleva fallando en los últimos meses. Entonces reaccionó Wenger. Sacó a Walcott, pura potencia y velocidad. El internacional inglés acortó distancias. El Emirates se vino arriba y empujó como sólo saben hacerlo los estadios ingleses. El fútbol nació allí, que nadie lo olvide.

Sólo hubo un paréntesis para ovacionar a Thierry Henry. Es el máximo goleador de la historia del Arsenal y allí siempre será una leyenda, rango respetado en las islas británicas por encima de cualquier otra cosa. Unos instantes después llegó el claro penalti y la consecuente expulsión de Carles Puyol. Cesc Fábregas lo provocó y él mismo se encargó de marcarlo y empatar el partido.

El capitán gunner se rompió al lanzar. Su cojera era la perfecta representación de lo que se entrega por el Arsenal. Apostaron por él cuando tenía 15 años y él se lo devuelve con 22. Es el alma, el capitán y la fe de este equipo. Si él cree, todos creen. Su pena es que no podrá jugar el partido de vuelta por acumulación de tarjetas. Y bien que le ha dolido…

Los últimos segundos sirvieron para frenar el balón y reconocer los méritos de todos. Los que dieron una exhibición y los que no se rindieron pese a la avalancha. Fue un partido de fútbol en estado puro.

El Madrid de los arreones

El Real Madrid sigue líder tras ganar en el derbi. No fue ninguna novedad. Ya van once años sin que los rojiblancos salgan victoriosos del Bernabéu. Tampoco fue novedosa la forma de ganar de los de Pellegrini: a base de arreones. Ayer los concentró todos al comienzo de la segunda mitad. Y asunto liquidado. Así da para ganar al Atlético, al Sporting o al Getafe. Pero no al Barça.

Los blancos salieron otra vez dormidos al partido. Consecuencia: gol del Atlético. Según los de Quique se fueron echando atrás, el Madrid se fue haciendo con el balón. Pero no daba sensación de peligro. Sólo Higuaín tuvo una gran ocasión que desbarató inexplicablemente Tiago. Los primeros 45 minutos fueron tiempo perdido.

En la segunda parte, 17 minutos de arreón fueron suficientes para poner el marcador con 3-1. Un balón parado que remató Xabi como si estuviera esperando el autobús, un golazo de Arbeloa poseído por el espíritu de Ronaldo y un despropósito defensivo del Atlético que culminó Higuaín. Luego, Xabi Alonso le puso emoción al partido con uno de los penaltis más claros de la historia.

Este derbi será recordado como el del año de Pellegrini. Pero puede que alguien lo confunda con el de Capello. El Madrid duerme, luego alguien toca la tompreta y mata al rival en varios arreones. La duda es si esa estrategia es válida para vencer al Barça. Me da que no. Si el Barça muestra su versión óptima, puede que sea el Madrid quien tenga pesadillas.


La ilusión de un futbolista

Cuando somos varios los que sospechamos sobre algunas lesiones de los jugadores del Real Madrid, es que el tema es raro. Benzema lleva más de un mes parado y nadie lo echa de menos, a Kaká no se le ha visto el pelo desde la eliminación de la Champions y Lass sufre una gastroenteritis justo después de que reciba los primeros pitos del Bernabéu. Mientras, su compañero Rubén de la Red pelea cada día por volver a jugar al fútbol.

Ésa debe ser la ilusión de un futbolista: jugar. Esforzarse siempre para ganarse la confianza del entrenador y dar gracias todos los días por dedicarse a una profesión tan privilegiada. Algunos no valoran lo que tienen. Y no sé si lo harán algún día.

Pero quiero hablar del espíritu de superación de Rubén de la Red. El mostoleño lleva sin pisar el césped desde el 30 de octubre de 2008, cuando encogió los corazones del mundo del fútbol al caer inconsciente sobre el terreno de juego. El recuerdo de Puerta fue inmediato.

Como hace poco Sergio Sánchez, De la Red tuvo la suerte de poder contarlo. Después de más de un año de pruebas médicas, todavía no saben qué le pudo provocar aquello. Y él no puede seguir viendo el fútbol por la tele. Quiere volver a entrenarse, probar poco a poco y ver cómo responde su corazón.

Tanto Rubén como Sergio Sánchez, que se someterá a una delicada operación para curar su enfermedad, están dando una lección a sus compañeros de profesión. Llevan el fútbol en la sangre y quieren continuar con la ilusión de sus vidas: jugar. ¡Suerte!

El mejor del momento

Leo Messi es el mejor jugador del mundo en este momento. Pero parece que eso no basta, ya queremos instalarlo por encima de los que hasta hoy son los tres grandes de la historia del fútbol: Pelé, Maradona y Di Stéfano. Pónganle el orden que quieran, pero modificar ese podio será muy complicado. Si algún día lo logra alguien, será para colgarse directamente el oro. ¿Lo hará Messi? Todavía quedan unos años para saberlo.

Comparar a jugadores de distintas épocas es imposible. El fútbol va evolucionando. Nada tienen que ver los años sesenta con los ochenta, ni éstos con los actuales. El único baremo que nos queda son los títulos y las grandes jugadas para el recuerdo.

El que escribe, que es de la misma generación que Messi, no ha visto jugar a Maradona (sólo en vídeos). Entre otras cosas, porque cuando el Pelusa se coronó en 1986, no había ni nacido. Pero sí he visto a Zinedine Zidane llevar a Francia a la victoria en un Mundial y marcar el mejor gol de las finales de la Champions League. También fui testigo de la resurrección del Barça a partir del talento de Ronaldinho. Y perdí la cuenta con los goles de Ronaldo.

Éstos, que son los tres mejores jugadores que he visto con mis propios ojos, fueron elevados a los altares en sus respectivos momentos de apogeo. A Zidane se le incluyó en el top-5 del ránking histórico, pero no son pocos los que creen que Platini fue mejor. Ronaldo ganó un Mundial tras superar dos graves lesiones de rodilla, pero acabó descuidándose demasiado. Ronaldinho hizo la temporada más espectacular que se recuerda (y salió aplaudido del Bernabéu), pero se dejó engordar por el éxito.

Todos fueron muy grandes y todos tienen algún pero. ¿El mejor Zidane, el mejor Ronaldo o el mejor Ronaldinho fueron peores que el mejor Messi visto hasta ahora? Quien conteste que sí dirá que el argentino ha conseguido a los 22 años más que el resto a su edad. Pero lo importante no es llegar, es mantenerse. Si Messi sigue así durante tres años más, si marca un ciclo ganador en el Barça (o en otro equipo) y si es la estrella de un Mundial ganado por Argentina, peleará por el oro histórico. Hoy sólo podemos decir que es el mejor del momento.

Vinagre para despertar

Tomo prestada la frase de mi compañero Jorge Vicente tras el gol del empate del Real Madrid: “De verdad, si no les echan vinagre a estos tíos no despiertan”. Los blancos se pasaron 53 minutos viéndolas venir y no fueron a por ellas hasta que Barral puso por delante al Sporting.

Esa actitud de pensar que la inercia resolverá el partido puede acabar mal. Habrá días que no funcione, que no sea suficiente. La mala suerte del Sporting fue marcar cuando todavía quedaban casi 40 minutos para el final del partido. Hirió el orgullo madridista demasiado pronto.

Es criticable la actitud previa al gol, pero también es elogiable la respuesta al golpe. En tres minutos, los de Pellegrini, oscuros en su juego, ya habían dado la vuelta al marcador. Van der Vaart reconoció después que tocó un poco el balón con la mano en el gol del empate, aunque bien se podría pensar que sólo lo hizo para proteger sus nobles partes.

En el segundo gol, Cristiano se elevó por encima de todos para que Xabi Alonso marcara. Higuaín siguió sumando con un gran gol desde fuera del área. El Madrid cumplió con apuros y encara líder siete días que aclararán muchas cosas: visita a la poco propicia plaza del Coliseum y derbi contra el Atlético en casa. Semana decisiva, con o sin vinagre.

A 2 curvas del Bernabéu

El camino está marcado. El Barça ya sabe qué dos curvas tendrá que tomar antes de llegar al destino deseado. La primera será el Arsenal; la segunda sería el Inter. Ambas eliminatorias aportan el morbo añadido de Cesc Fábregas y Eto’o. Uno puede llegar pronto; el otro ya se fue.

En el club catalán querían eludir al Manchester y lo han conseguido. Seguro que Sir Alex Ferguson también lo ha celebrado. Los de Guardiola tendrán que jugarse el pase a semifinales contra el Arsenal. Los gunners son más maduros que en años anteriores. Están luchando por la Premier, a dos puntos del United, cuando a estas alturas solían ver a los primeros desde lejos.

Se prevé una eliminatoria de gran fútbol. El mejor equipo del mundo contra una excelente camada de jóvenes guiada por un veterano. Los dos querrán el balón y quien resulte vencedor en esa lucha se llevará la eliminatoria. También será interesante ver a Cesc. Se crió en el Barça y se ha hecho hombre en el Arsenal. Los rumores apuntan a que puede ser el gran fichaje para Guardiola este verano. Veremos si hay feeling.

Con quien no hubo afinidad fue con Samuel Eto’o, que puede regresar al Camp Nou para jugar las semifinales si se confirman los pronósticos. El Inter del camerunés y de Mourinho sería la segunda curva que tendría que salvar el Barça para llegar al Bernabéu. A esta Champions le sobra morbo.

Diga lo que diga Guardiola…

Se empeña Guardiola en recordar que ningún equipo ha revalidado la Champions desde que existe como tal. El técnico culé se escuda en la estadística, en la tendencia de los últimos años, en los que el campeón suele caer en octavos. El Manchester United ya superó esa barrera la pasada temporada y llegó a la final. Y este curso, diga lo que diga Guardiola, el Barça es el principal favorito para reinar en el Santiago Bernabéu el 22 de mayo.

Precisamente, porque es el actual campeón, porque ha bajado el nivel del año pasado pero nadie le iguala todavía, porque tiene al actual Balón de Oro, porque son capaces de ganar 4-0 al Stuttgart sin Xavi, porque se puede permitir dejar en el banquillo a Ibrahimovic, porque tiene un portero seguro, porque ya tuvo un accidente en la Champions (Rubin) y es difícil que vuelva a tener otro… Por todo ello, el Barça es favorito para revalidar el máximo título europeo y ser el primero en conseguirlo.

Que Messi ha vuelto a recuperar la luz ya lo habíamos visto en los últimos partidos. Ahora, hasta Henry parece entonarse. Ayudó al argentino contra el Valencia y afianzó su mejoría frente al Stuttgart. Guardiola siempre ha confiado en él, y el galo quiere devolverle el favor.

El que se quedó sin favor fue Ibrahimovic, que empezó en el banquillo. Supongo que el sueco sabrá anteponer los intereses colectivos, aunque por Barcelona ya dicen que no le ha sentado bien no salir de titular. Guardiola tendrá que volver a demostrar su extraordinaria gestión de vestuario. Si es capaz de calmar al sueco, habrá dado una muestra más de que es el principal favorito. Diga lo que diga.

En Sevilla sólo quieren caviar

Sevilla estaba ilusionada. La parte sevillista, se entiende. La oportunidad de pasar a cuartos de final de la Copa de Europa por segunda vez en la historia del club (la primera, en 1958) era cercana. Valían la victoria y el 0-0. Jiménez se empeñó en la previa en asegurar que no buscarían ese empate sin goles, sólo ganar. Sin embargo, por el planteamiento que sacó el técnico sevillista, bien se pudo decir que se conformaba con el 0-0. Por eso el Pizjuán acabó coreando “Jiménez, vete ya”.

Con Luis Fabiano, Kanouté y Negredo en la plantilla, Jiménez sólo apostó por el brasileño. A lo largo del partido reconoció su error inical. Con 1-1 sacó al malí, y cuando iba perdiendo dio entrada al vallecano. No se atrevió a atacar desde el principio y luego ya fue demasiado tarde.

Manolo Jiménez anda pendiente de su renovación. El año pasado llegó a última hora, cuando lo hicieron los resultados y la clasificación para la Champions. Esta temporada, el Sevilla se ha metido en la final de la Copa del Rey y pelea por la tercera plaza en la Liga. Objetivos encarrilados con creces, pero la eliminación en octavos de la Champions le hará mucho daño al, de momento, entrenador sevillista.

Tras cinco títulos en 15 meses (dos Copas de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España), los seguidores sevillistas afinaron su morro. Probaron el caviar y ya no les vale otra cosa. Jiménez mantiene al Sevilla como alternativa y está cerca de ganar un título, a pesar de perder jugadores como Alves, Keita, Poulsen… El aficionado debería saber que el caviar no lo sirven todos los años.