Siempre se ha dicho que cada español tiene su propia Selección. A día de hoy, saldrían más de 45 millones de posibilidades. Pero la que ha dado Del Bosque este viernes, la última antes del Mundial, es la más coherente. No hay nada que objetar.

El bloque está definido, si es que no lo están los 23. La plaza más inestable es la de Negredo. El delantero madrileño es el elegido por el momento, aunque Fernando Llorente también tiene opciones; le quedan tres meses para intentar entrar en el selecto grupo.
El resto parecen fijos, salvo lesiones o bajones de forma estrepitosos. El tercer portero será Diego López, aunque yo no descartaría a Palop. Ya fue a la Eurocopa a última hora y dejó buen recuerdo entre todos sus compañeros. Puso su veteranía al servicio del equipo. Y este año todo son elogios a su excepcional temporada.
Además, me agrada que vaya Güiza. Yo he sido muy crítico con él en último año y medio, porque creo que su rendimiento está por debajo de su talento. Pero es necesario en esta Selección. Es un delantero diferente a todos los demás, ideal para entrar en las segundas partes y aprovechar huecos. Como en aquel gol que le marcó a Rusia en la semifinal de la Eurocopa. Ojalá nos dé el mismo resultado.



Casillas jugará mañana su partido número 100 con la Selección española, frente a la Argentina de Maradona. Pronto superará a Raúl (102) y a no mucho tardar a Zubizarreta (126). Cuando eso ocurra, a todo el mundo le gustará que Iker se convierta en el jugador con más partidos de España.
“Años 80″. Es lo primero que he pensado cuando he visto la equipación de la Selección española para el Mundial 2010. Un rojo más vivo, un azul más claro y la camiseta de Casillas recordando la de Arconada. Me gusta más que la que llevamos a Sudáfrica para la Confederaciones. Pero me sigo quedando con la que nos dio la gloria en Viena. Si la nueva camiseta quiere entrar en la historia, deberá venir con una bola del mundo dorada de vuelta a España.