El mejor del momento

Leo Messi es el mejor jugador del mundo en este momento. Pero parece que eso no basta, ya queremos instalarlo por encima de los que hasta hoy son los tres grandes de la historia del fútbol: Pelé, Maradona y Di Stéfano. Pónganle el orden que quieran, pero modificar ese podio será muy complicado. Si algún día lo logra alguien, será para colgarse directamente el oro. ¿Lo hará Messi? Todavía quedan unos años para saberlo.

Comparar a jugadores de distintas épocas es imposible. El fútbol va evolucionando. Nada tienen que ver los años sesenta con los ochenta, ni éstos con los actuales. El único baremo que nos queda son los títulos y las grandes jugadas para el recuerdo.

El que escribe, que es de la misma generación que Messi, no ha visto jugar a Maradona (sólo en vídeos). Entre otras cosas, porque cuando el Pelusa se coronó en 1986, no había ni nacido. Pero sí he visto a Zinedine Zidane llevar a Francia a la victoria en un Mundial y marcar el mejor gol de las finales de la Champions League. También fui testigo de la resurrección del Barça a partir del talento de Ronaldinho. Y perdí la cuenta con los goles de Ronaldo.

Éstos, que son los tres mejores jugadores que he visto con mis propios ojos, fueron elevados a los altares en sus respectivos momentos de apogeo. A Zidane se le incluyó en el top-5 del ránking histórico, pero no son pocos los que creen que Platini fue mejor. Ronaldo ganó un Mundial tras superar dos graves lesiones de rodilla, pero acabó descuidándose demasiado. Ronaldinho hizo la temporada más espectacular que se recuerda (y salió aplaudido del Bernabéu), pero se dejó engordar por el éxito.

Todos fueron muy grandes y todos tienen algún pero. ¿El mejor Zidane, el mejor Ronaldo o el mejor Ronaldinho fueron peores que el mejor Messi visto hasta ahora? Quien conteste que sí dirá que el argentino ha conseguido a los 22 años más que el resto a su edad. Pero lo importante no es llegar, es mantenerse. Si Messi sigue así durante tres años más, si marca un ciclo ganador en el Barça (o en otro equipo) y si es la estrella de un Mundial ganado por Argentina, peleará por el oro histórico. Hoy sólo podemos decir que es el mejor del momento.

Diga lo que diga Guardiola…

Se empeña Guardiola en recordar que ningún equipo ha revalidado la Champions desde que existe como tal. El técnico culé se escuda en la estadística, en la tendencia de los últimos años, en los que el campeón suele caer en octavos. El Manchester United ya superó esa barrera la pasada temporada y llegó a la final. Y este curso, diga lo que diga Guardiola, el Barça es el principal favorito para reinar en el Santiago Bernabéu el 22 de mayo.

Precisamente, porque es el actual campeón, porque ha bajado el nivel del año pasado pero nadie le iguala todavía, porque tiene al actual Balón de Oro, porque son capaces de ganar 4-0 al Stuttgart sin Xavi, porque se puede permitir dejar en el banquillo a Ibrahimovic, porque tiene un portero seguro, porque ya tuvo un accidente en la Champions (Rubin) y es difícil que vuelva a tener otro… Por todo ello, el Barça es favorito para revalidar el máximo título europeo y ser el primero en conseguirlo.

Que Messi ha vuelto a recuperar la luz ya lo habíamos visto en los últimos partidos. Ahora, hasta Henry parece entonarse. Ayudó al argentino contra el Valencia y afianzó su mejoría frente al Stuttgart. Guardiola siempre ha confiado en él, y el galo quiere devolverle el favor.

El que se quedó sin favor fue Ibrahimovic, que empezó en el banquillo. Supongo que el sueco sabrá anteponer los intereses colectivos, aunque por Barcelona ya dicen que no le ha sentado bien no salir de titular. Guardiola tendrá que volver a demostrar su extraordinaria gestión de vestuario. Si es capaz de calmar al sueco, habrá dado una muestra más de que es el principal favorito. Diga lo que diga.

El ‘Villarato’ está instaurado

Esas palabras corresponden a Pep Guardiola, en la rueda de prensa posterior al empate de Almería. Yo, que nunca he creído en el Villarato, veo que está empezando a afectar a un público al que no iba dirigido. Y eso sí que puede ser peligroso.

A Alfredo Relaño sólo le queda que el término que acuñó sea admitido por la Real Academia Española para completar su obra. En un principio iba dirigido a los aficionados, para que encontraran una excusa a los éxitos del Barça y a las penurias del Madrid. El director de As usaba los ejemplos que mejor le convenían y fue dando forma a su teoría.

Sin embargo, creo que al final se acabará aceptando por Villarato cualquier error arbitral. Da igual que beneficie al Barça, al Madrid o al Xerez. Todos los fallos de nuestros jueces futbolísticos serán tildados de Villarato. Pero, como digo, es preocupante que la versión inicial del término afecte a los principales actores. Por ejemplo, Guardiola. El técnico culé dice que “está instaurado”, justo el día que se lo gritan a su equipo y a él lo expulsan.

Más peligroso aún es que cuaje en los comités federativos. El de Competición ha sancionado con un partido a Guardiola y a Ibrahimovic por sus respectivas expulsiones, ambas rigurosas. Es verdad que Pep no estuvo acertado en las formas (acercándose al micrófono del linier), pero no fue más que una cotidiana protesta. El sueco empujó a Cisma, mas en ningún momento se puede entender que ese rifirrafe tuviera categoría de agresión.

Si el Comité de Apelación mantiene las sanciones, espero que sea porque de verdad cree que es lo justo y no porque se hable de Villarato si los absuelven. Si fuera por esto, Pep tendrá razón: el Villarato está instaurado.

Fútbol y corazón

Le hacía falta al Real Madrid una victoria así. Necesitaba un episodio épico para volver a enamorar a los corazones exigentes, esos a los que no les valen los datos. El buen fútbol del equipo contra el Sevilla, de lo mejor este año, se unió a los goles de última hora. Fútbol y corazón, todo en uno.

El resultado del Barça durmió al Madrid. Vio demasiado cerca el liderato y no supo cómo reaccionar. Por eso empezó perdiendo tan pronto. El Sevilla se encerró tras el gol y los blancos comenzaron a hilar pases y jugadas. El final de la primera parte fue espléndido, pero también lo fue Palop.

La segunda mitad trajo el fallo de Casillas en el gol de Dragutinovic. El liderato se esfumaba y Pellegrini dio entrada a Guti y Van der Vaart. El chileno acertó con el doble cambio y merece las felicitaciones correspondientes. El ’14′ actuó de abrelatas, vio los pocos huecos que dejaba el Sevilla y así fueron llegando un reguero de oportunidades. Sólo entraron tres, pero pudieron haber sido ocho.

Cristiano y Ramos marcaron en tres minutos y quedaba media hora para lograr la remontada. La grada también puso de su parte. Decía el otro día Florentino Pérez que el Madrid lleva en su ADN la palabra Europa. También guarda el cromosoma de las remontadas. Cuando hay posibilidad de conseguir una, el Bernabéu se viste de una mágica mística que logra milagros.

El de ayer llegó en el descuento y lo culminó Van der Vaart. Había vuelto a ocurrir: el Madrid había remontado y se colocaba líder, en una noche de fútbol, goles, épica y corazón. “¡Así gana el Madrid!”, que diría el Bernabéu.

Europa exige más

El Barça ya jugó bastante mal contra el Racing, a pesar de la goleada (4-0). Hasta Johan Cruyff, voz autorizada en el tema culé, dijo que fue el peor partido de la era Guardiola. En Stuttgart no mejoró esa versión ramplona y comprobamos que Europa exige más que la Liga española.

El Barça se hizo con el control del balón, pero los alemanes presionaban y corrían a un ritmo que pocos podían esperar. El Stuttgart está discreto este año, va noveno en la Bundesliga, pero contra el campeón de Europa mostró su mejor cara. Veloces en cada contra, hacían temblar al aficionado culé cada vez que rondaban la portería de Valdés.

Al descanso, 1-0. Pero pudo ser mucho peor. El árbitro, el holandés Kuipers, no consideró voluntaria una mano de Gerard Piqué en el área y no vio un empujón de Márquez a Gebhart. Tras el gol del empate, el Barça también reclamó una pena máxima por mano, aunque vino precedida de una de Ibrahimovic.

El delantero sueco arregló el problema en un balón que le bajó Piqué. El central había subido a rematar un córner y se quedó por allí, oportunamente, para intervenir en el gol. Una jugada aislada que despertó al Barça de su neblina particular y que permite al campeón mantener intactas sus aspiraciones. Eso es lo mejor que se puede rescatar de una noche mate.

Del 1 al 100

El 13 de agosto de 2008, Pep Guardiola dirigió su primer partido como entrenador del Barcelona. Fue ante el Wisla de Cracovia, en la previa de la Champions. El rival no era significativo, pero el marcador sí: 4-0. Se estaba fraguando un Barça histórico.

Con el comienzo de la Liga, vinieron semanas de nerviosismo en Can Barça. La derrota en Soria (1-0 contra el Numancia) eclipsó el buen juego mostrado. Ocurrió lo mismo con el empate del Racing de Santander en el Camp Nou. Las dudas sobre Guardiola, que empezaban a cobrar fuerza, se disiparon con el 1-6 de Gijón. Ahí comenzó la escalada hacia el éxito.

Ayer, Pep Guardiola cumplió su partido número 100 como máximo guía culé. Y lo hizo con el mismo resultado de su debut: 4-0 en casa. En este centenar de encuentros oficiales, el Barcelona se convirtió en el equipo de las seis copas y Pep en el mejor entrenador de la historia del Barça. Al menos, en una temporada.

Los números de Guardiola son inapelables: 71 victorias, 19 empates y sólo 10 derrotas. Pero más que las estadísticas, lo que destaca del Pep Team es su juego, el estilo de la excelencia, del toque, de la cantera, del todo ganado y todo por ganar. Han sido los 18 meses más gloriosos de la historia del Barça. Se lo deben todo a Pep Guardiola, un hombre centenario.

Primera salida de pista

Veintidós jornadas ha aguantado el Barça sin perder un partido de Liga. Casi seis meses de competición, más de una vuelta sin un mal paso, sin una salida de pista. La primera ha tardado en llegar y fue en la misma curva de los últimos años, el Vicente Calderón.

El Atleti volvió a hacer gala de la etiqueta de equipo animador y bien que habrá que agradecérselo por la buena salud de la emoción liguera. Reyes, quizá motivado por su pasado madridista, fue el mejor de los rojiblancos. Su jugada y posterior pase en el gol de Forlán demuestran que este futbolista tiene más talento del que exhibe. Agüero, Simao, Tiago y la defensa también se pusieron de acuerdo para mostrar su cara buena.

El Barça no acusó tanto las bajas en defensa como podía esperarse. Pero se aprecia un peligroso bajón físico en los hombres de Guardiola. Siguen siendo los mejores, pues van primeros, pero ya no juegan como antes ni son tan fuertes. Las lesiones musculares se expanden como una epidemia que parece no tener límites. Keita y Xavi también cayeron en el Calderón. Quizá la razón haya que buscarla en el recuperador físico que el Barcelona despidió este verano…

El Madrid se queda a dos puntos y la clasificación, a mitad de carrera, queda más emocionante que nunca gracias a la primera salida de pista del Barça en su curva maldita.

Los invencibles

Hace seis años, en el 2004, el Arsenal consiguió ganar la Premier League sin perder ningún partido. A ese equipo se le bautizó como the invincibles (los invencibles). Nadie pudo con ellos y acabaron con 90 puntos. Todavía en Highbury, Arsene Wenger construyó un equipo invencible: Lehmann; Lauren, Touré, Campbell, Cole; Gilberto Silva, Vieira, Pires, Ljunberg; Henry y Bergkamp. Nadie en Europa ha logrado tan grandiosa hazaña desde entonces.

Cuando llegamos al ecuador de la Liga, el Barça tiene la posibilidad de seguir los pasos de aquel Arsenal invencible. En 19 encuentros sólo ha perdido puntos en cuatro empates (Valencia, Osasuna, Athletic y Villarreal). Además, mientras firmaba una primera vuelta impoluta, ganó otros tres títulos y se clasificó con más apuros de lo esperado para los octavos de la Champions. La superioridad del Barça es abrumadora. Guardiola ha bajado el nivel de las rotaciones, práctica habitual el año pasado, y acostumbra a poner a los mejores. Más aún después de caer eliminados en la Copa del Rey.

Messi se está hartando de jugar minutos y marcar goles (Pichichi, con 15). Ibrahimovic, a pesar de su mala racha en las últimas jornadas, ha registrado números notables. Y Henry sigue ahí, intentando devolverle a Guardiola toda su confianza. Si falla el galo, marca Pedro.

Xavi e Iniesta siguen deleitando en cada actuación para volver a entrar entre el top 5 del mundo. Keita y Busquets se reparten las oportunidades con idéntica eficacia. Alves es pura potencia, Abidal desentona menos que el año pasado, Puyol y  Piqué se están ganando ser la pareja titular de la Selección en el Mundial y Valdés demuestra al mundo que está infravalorado.

Valdés; Alves, Puyol, Piqué, Abidal; Keyta o Busquets, Xavi, Iniesta; Henry o Pedro, Ibrahimovic y Messi. Con Pep Guardiola en el banquillo, van camino de convertirse en los nuevos invincibles.

Día Mundial contra el Sida

Hoy le han dado el Balón de Oro a Leo Messi. ¿Se lo merece? Sí. También Xavi e Iniesta. Deberían haber sido los tres primeros, porque no sé qué pinta Cristiano Ronaldo en el segundo puesto. Nadie discute que Messi sea justo ganador, pero me habría gustado más que se lo hubieran dado a un español. Entre otras cosas, porque Xavi e Iniesta han firmado un inmaculado 2009 con la Selección española y a Messi lo han crucificado en Argentina cada vez que jugaba con la albiceleste.

Pero hoy, más importante que el Balón de Oro es el Día Mundial contra el Sida. Después de casi 30 años (el primer caso se detectó en 1981), todavía hay mucha ignorancia sobre el tema. La mayoría sigue sin conocer los modos de contagio y mucho menos saben la diferencia entre VIH y Sida, que no es lo mismo. Una persona puede ser seropositiva (está infectada por el virus VIH) y no padecer Sida. Ello dependerá de su nivel de linfocitos T CD4.

Sobra decir que este día pretende evitar el contagio de Sida, pero también la no discriminación de los 41 millones de personas que la padecen. Es un tema de dignidad humana.

Sin complejos y sin premio

Así sale el Real Madrid del Clásico. Perdió sin merecerlo y se demostró que puede jugar mejor de lo que venía haciéndolo. Supo minimizar la exquisitez del Barça, pero no aprovechó sus ocasiones. Al contrario que otras veces, hubo fútbol y faltaron goles.

El Madrid dio, por primera vez en esta temporada, la sensación de que había estudiado el partido. Sabía los puntos fuertes del rival y cómo pararlos, o al menos, cómo reducir sus efectos. Xabi se pegó a Xavi y Lass volvió a demostrar sus pulmones. La zaga estuvo bien. Pepe y Albiol tan sólo tuvieron dos despistes. En uno llegó el gol y en otro apareció Casillas. En los laterales, mucho mejor Arbeloa que Ramos, que sigue bajo de forma física y mental.

Me gustó el ataque con Cristiano, Kaká e Higuaín. Al portugués le faltó marcar la que tuvo, pero la alegría que da al juego del Madrid es impagable. Kaká jugó su partido más completo, asumiendo responsabilidades y galones. Higuaín abrió los huecos que pudo y Benzema estuvo más centrado que otras veces. Raúl añadió pundonor cuando faltaba aire.

El Madrid jugó su mejor partido desde que Pellegrini comanda el grupo. Lo paradójico es que el resultado fue lo peor. Lo justo habría sido el empate. Pero los blancos deben volver del Camp Nou con la seguridad de que pueden luchar por la Liga y la Champions jugando como hoy y mejorando la puntería.