Justicia clásica

El aficionado al fútbol se enfada cuando aparece la injusticia, cuando un equipo merece ganar y pierde, cuando el esfuerzo y el buen hacer quedan sin premio. Por eso mismo, el verdadero aficionado al fútbol debe estar contento por el triunfo azulgrana en el Clásico. A día de hoy, es mejor que ningún otro equipo y es justo que gane títulos.

La superioridad del Barcelona es tan evidente que no le hace falta esforzarse al máximo en la casa de su mayor enemigo y aspirante al título. Serios en defensa, un Xavi inspirado y Messi fueron suficiente para tumbar al Madrid de Pellegrini, que cada día tiene más claro que no seguirá el año que viene en ese banquillo que tanto quema.

Cabía la duda de cómo iba a plantear el Madrid el partido. Si iba a intentar quitarle el balón al Barça o esperar al contraataque. Noventa minutos después es difícil llegar a una conclusión. Ni una cosa ni la otra, no había plan y tampoco improvisación. No hubo nada.

El Barça se guarda media Liga en el bolsillo, pues tendría que fallar en dos de los siete partidos que quedan y que el Madrid acierte todo. Además, los de Guardiola amenazan con volver al Bernabéu en poco más de un mes. El 22 de mayo. Es lo justo. Por ser el mejor.

El pueblo absuelve a Pellegrini

Innumerables encuestas han aparecido en los medios de comunicación para encontrar los culpables del fracaso del Real Madrid en la Champions League. Son sondeos a pie de urna, con el corazón todavía herido y la cabeza caliente. Pero si algo ha quedado claro es que Pellegrini no es el culpable. Al menos, para la afición.

Lo más fácil es acusar al entrenador, gallotinar la cabeza visible y mantener intacto el resto de la corte. Sin embargo, los madridistas no quieren tomar ese camino. Entre otras cosas, porque en los últimos tiempos se ha comprobado que esa ruta vuelve al punto de origen. Seis entrenadores distintos, seis eliminaciones iguales.

De todos los sondeos que han aparecido publicados, todos otorgan a los jugadores la mayoría de la responsabilidad. Pellegrini, obviamente, también se lleva su parte, pero ésta es similar a la que las encuestas vierten en la directiva. Cuando los datos se repiten en todos las pizarras, es que la ecuación está bien resuelta.

Por tanto, alguien deberá tomar nota de las opiniones de la afición. Los nombres que suenan con más fuerza en estas primeras horas son los de Mourinho y Benítez, dos apuestas similares entre sí pero opuestas al chileno y al fútbol que reclama el Bernabéu. El pueblo quiere estabilidad y todavía cree en Pellegrini. Por eso le ha absuelto.

La ley del perdón

Intentemos no llegar a reflexiones profundas. Éstas vendrán con el paso de las horas y de los días, cuando la herida escueza menos. Entonces se podrán buscar los errores estructurales y/o coyunturales de la temporada, lo cual servirá para apuntar a los correspondientes culpables.

Pero hoy es mejor centrarse en la eliminatoria contra el Lyon. El resultado de la ida era de los peores imaginables, aunque algunos lo dieron por bueno. Sólo había que ganar por dos goles. Sí, sólo había que vencer por dos goles a un equipo que sólo había recibido 4 en 7 partidos de Champions, ninguno en los últimos 6 partidos y que no había perdido desde diciembre.

Pese a eso, el pueblo era optimista. También la directiva, el entrenador y los jugadores. El espíritu festivo de la victoria contra el Sevilla tuvo su continuidad en los primeros minutos contra los franceses. Aviso de Kaká, gol de Cristiano Ronaldo para empatar la eliminatoria, fallo increíble de Higuaín y paradón de Lloris al argentino. En esa media hora se pudo dar el puñetazo sobre la mesa de Europa que muchos pretendían, pero lo impidió la falta de acierto o el destino.

Al descanso, la ley del perdón planeaba sobre el Bernabéu. Es una ley muy simple del fútbol: quien perdona, paga. Y suele cumplirse, como hoy. En la segunda parte, el Madrid se dejó la inercia en el vestuario y el Lyon comenzó a tocar y a crear peligro. Gonalons, Govou, Lisandro… Al final, fue Pjanic quien acertó. 1-1, minuto 78.

Tras ese gol dio comienzo el nuevo futuro inmediato del Real Madrid (la gesta ni se intentó). Puede ser blanco (ganar la Liga) o negro (perderla…). Lo peor es que esos primeros minutos de la nueva etapa post fracaso en Champions pintan feos. Pellegrini quitó a Kaká y el brasileño mostró su enfado al mundo. Si tenía claro el cambio, debió hacerlo antes del empate. Después no tenía sentido, ya no. Luego, el chileno dio entrada a Diarrá, cuestión difícil de entender también. Para hacer ese cambio, mejor no mover esa ficha.

Para colmo, nada más terminar el partido, Guti metió un camión de estiércol en el vestuario: “Creo que debemos jugar más como equipo y no ser tan individuales”. Estos comentarios no ayudan a superar el duro golpe. Los veteranos deben saber llevar la situación para ir a por la Liga. Ahora, la ley del perdón deberá aplicársela el Madrid a sí mismo si quiere ganar lo único que le queda.

Legitimado para pedir

Gonzalo Higuaín está negociando su mejora de contrato con el Real Madrid (finaliza en 2013). Las posturas están lejanas entre lo que ofrece el club y pide el jugador. Pero, a día de hoy, el Pipita está legitimado para pedir cuanto quiera.

El otro día me contaron una frase que solía decir Rivaldo: “La primera vez acepto lo que me ofrecen. El resto me lo gano en el campo”. Siguiendo está admirable lógica, Higuaín merece cobrar bastante más de lo que percibe actualmente. Se habla de muchas cifras, pero éstas son las reales: el argentino cobra 1,5 millones de euros por temporada y el club le ofrece 2,5 para certificar la mejora de contrato.

Ahora mismo, Higuaín es de los jugadores que menos cobra y el que más goles mete. Hasta Drenthe, por poner un ejemplo irrisorio, tiene mejor sueldo. Con la única oferta de mejora que ha recibido hasta ahora, el Pipita cobraría la mitad que Benzema, que vino con sueldo de galáctico (5 millones) sin demostrar nada en el campo.

Por eso, el padre y los representantes de Higuaín exigen la misma cantidad que cobra el galo. Y se quedan cortos: si miramos el rendimiento, el argentino debería tener tres veces el sueldo de Benzema. El Real Madrid ha convertido a Higuaín en un delantero de primer nivel. Lleva números de Pichichi y la grada valora su esfuerzo y sacrificio. Lo tiene todo para triunfar en el club, que está obligado a darle el trato (y el sueldo) que merece.

Lo peor del año

No recuerdo un partido peor del Real Madrid este año. Quizás el del Sánchez Pizjuán. Pero poco más. Ni ataque, ni defensa ni centro del campo. Desastroso. Al principio quiso dar sensación de dominio, pero sin convicción. Nadie estuvo a la altura. Tampoco Cristiano Ronaldo. Y eso que el Madrid llegará hasta donde llegue el portugués. El resto sólo sirve para jugar la Liga.

El equipo de Pellegrini acumuló fallos garrafales. Se equivocó en no aguantar el balón y cederlo antes de tiempo al Olympique. No abrió el campo, se cegó en buscar opciones por el centro y la defensa gala supo cerrar esos huecos, que son los más fáciles de tapar. Los blancos también cedieron demasiadas faltas cerca del área que bien pudieron suponer algún gol más.

Además, el mal papel del Madrid se evidenció en los pequeños detalles, como el del gol. Si un mediocentro pierde el balón, alguien de la defensa debe salir a por Makoun. Sin embargo, la zaga blanca reculó en bloque y permitió armar la pierna al camerunés. Por no hablar de la infinidad de pases fáciles que fallaron todos los jugadores. Hasta Casillas se lió en un saque de puerta.

Para algunos se puede justificar que sólo fue un mal día. Otros, como Kaká, coleccionan un amplio álbum de malas actuaciones esta temporada. No le vendría mal un susto y pasarse por el banquillo. A ver quién arregla esto ahora. Sólo se me ocurre uno. Pista: nació en Madeira…

Sanción justa y necesaria

El Comité de Competición ya ha dado a conocer su veredicto: dos partidos de sanción para Cristiano Ronaldo. Me parece justo. Le hicieron falta y él se vengó con un manotazo. Su mala suerte fue que acabó rompiéndole la nariz a Mtiliga. La sanción también me parece necesaria, para que Cristiano Ronaldo medite sobre sus berrinches y comprenda que la vida es más dura que su mundo perfecto. No siempre puede salirse con la suya. La intención del luso no era la de lesionar al danés del Málaga, pero sí golpearlo.

Y sí, se castiga la puntería, como en todas las entradas. Si alguien entra con los dos pies a un contrario y no le da, acabará con tarjeta amarilla. Si obtiene premio, se irá a la calle. Ahora me gustaría dedicar unas líneas a los dos bandos que se han formado estos días: los que ven un ángel en Cristiano y los que creen que es el demonio.

A los que creen que es inocente: Cristiano golpea de forma violenta a un rival y nada puede justificar esa actitud. El juez es el árbitro y sólo él puede sancionar (aunque a veces se equivoquen). El portugués juega por el espectáculo pero también es de cable corto. No hace falta insistirle mucho para que pierda los nervios. Un simple agarrón no es un argumento de causa mayor, y más en un partido controlado por su equipo gracias a dos goles suyos. El gen ganador es otra cosa, como mirar siempre y en todo momento por el bien de sus compañeros.

A los que les parece provocador, chulo y prepotente: Cristiano responde (mal) a una falta, no es el detonante. Además, se arrepintió (a su manera) y pidió perdón a su agredido. Golpea de forma violenta al rival, pero en un lance del juego. Por tanto, no es una agresión sin sentido, lo cual conllevaría una sanción de al menos cuatro partidos. El problema de esta corriente es la envidia.

Unos se pasan de amor y otros de odio, pero todos son igual de demagógicos. Tampoco el Real Madrid se puede ir sin un toque de atención. Su director general, Jorge Valdano, no puede justificar esta acción con argumentos absurdos. Pero más grave es que el club adjunte a su recurso un vídeo con un manotazo parecido de Messi a Marc Valiente hace poco más de una semana. ¿Dónde está el señorío del mejor club del siglo XX? ¿No es capaz defender su posición sin tener que atacar al Barça? A eso se llama complejo de inferioridad, algo que el Real Madrid no debería padecer jamás. En lugar de semejante mal, Florentino Pérez haría mejor en recurrir a la humildad para aceptar lo que decida la justicia y no apelar la sanción. Si les va la vida en que le quiten un partido a Cristiano, es porque la plantilla está mal planificada y no puede ganar dos partidos en ausencia del crack. Un mundo de locos.

La doble versión de Cristiano

Cristiano Ronaldo volvió a ser el protagonista del partido. Lo bueno y lo malo corrieron de su cuenta. No deja nada para los demás. Es capaz de reencontrarse con el gol, dar la victoria a su equipo y acabar expulsado por sus reacciones a la provocación rival. Y lo peor es que no es la primera vez.

La expulsión es indefendible y justa. Cristiano bracea hasta tres veces para deshacerse de Mtiliga. A la tercera, le rompió la nariz. Si ese codazo hubiera acabado en el pecho en lugar de en la cara, posiblemente el resultado habría sido una simple cartulina amarilla. Se castigó la puntería más que la intención, que tampoco era tan noble como se quiere hacer ver.

Cristiano vive estos tiempos con la comparación con Messi. Son los dos mejores jugadores del mundo y se buscan los puntos débiles de uno y otro. La diferencia con el balón en los pies es mínima (o inexistente), así que la crítica y el público se fijan en estos detalles para dictar sentencia y otorgar premios. Al 10 del Barça también lo agarran, pero Messi se para, abre los brazos y se queja al árbitro. Cristiano actúa de verdugo para castigar a su acosador. Y por ahí pierde el luso el cariño de las gradas de Europa.

Antes de la cara mala del genio, Cristiano nos enseñó la buena con dos goles. Primero, remató una buena combinación entre Guti (gran partido, nadie ha puesto en duda su calidad jamás), Benzema y Kaká (la única contribución de ambos). Después, con un derechazo lleno de rabia, marcó el segundo. Parecía que con esos goles ya se había quitado la ansiedad, pero no fue así. Quería el tercero y se llevó una expulsión.

Su equipo lo echará de menos en Riazor, donde lleva sin ganar desde la temporada 1991/92. Mala plaza para romper maldiciones sin Cristiano, la única luz del Real Madrid, aunque a veces se funde.

Bolos

El Madrid se fue ayer a Albania a cobrar 2,5 millones de euros por un bolo contratado por un magnate petrolífero de la zona. Los de Pellegrini ganaron ese entrenamiento con goles de Kaká y Benzema y tuvieron que aguantar noventa minutos de apagón en el estadio.

En principio, no parece adecuado realizar estas exhibiciones en mitad de la Liga, aunque será el resultado del domingo frente al Málaga el que dicte sentencia. Lo peor es que los directivos blancos se aficionen a estos partidos que sólo suponen horas de vuelo y cansancio para los jugadores.

Las giras asiáticas de pretemporada demostraron que eran una mala opción para la preparación de los futbolistas. Desde la cúpula del club se argumentaba que eran necesarias para recaudar millones de euros. A cambio, se dejó de ingresar títulos. Veremos si Florentino tropieza con la misma piedra o ha aprendido algo.

Otro bolo distinto fue el que montó Laporta en Barcelona. Al final, el presidente azulgrana ha quedado contento a medias. Ha conseguido la foto con Guardiola, pero no la firma del contrato. Aunque en la Ciudad Condal celebran el acontecimiento, en realidad, las cosas se quedan casi como estaban.

Pep ha dado su palabra de renovar por un año, pero siempre y cuando llegue a un acuerdo con el presidente que sea elegido. Por tanto, habrá que esperar hasta junio para que Guardiola confirme su renovación. Una vez más, asistimos a una maniobra inteligente del técnico culé. Vio que la atención se dispersaba hacia el asunto de su continuidad y no ha dudado en dar un paso al frente. No es mérito de Laporta, es un movimiento magistral de Guardiola.

Oportunidad para Benzema

El Real Madrid no consigue alejarse de las lesiones, enemigo que le persigue desde que comenzó la temporada. Desde las musculares que se curan en diez días hasta las roturas que son para todo el año, el conjunto blanco ve cómo siempre hay jugadores en las camillas de la enfermería. El último ha sido Gonzalo Higuaín.

El argentino estará tres semanas de baja por una rotura fibrilar. En otros tiempo, la ausencia de Higuaín habría pasado casi inadvertida, pero hoy es noticia de portada. No en vano, es el goleador del equipo, y eso que empezó por detrás de Benzema y Raúl allá por el mes de agosto. Hasta pudo salir del club…

Uno de los dos, el francés o el capitán, ocuparán el puesto del Pipita. Pinta que será Benzema, disgustado por su suplencia en los últimos tiempos. Florentino podrá sonreír en el palco cuando vea en acción al triángulo mágico de los casi 200 millones de euros.

Luego veremos cómo responde Benzema. Estoy de acuerdo en que necesita algunos partidos continuados para demostrar su valía. Pues aquí los tiene. Athletic, Málaga y Deportivo de la Coruña serán los exámenes particulares del galo. Las plazas de San Mamés y Riazor no son precisamente amables, por lo que un aprobado allí será considerado como notable.

Ahora bien, que Benzema no crea que jugará los tres partidos por decreto. Si su rendimiento no es suficiente, allí estará Raúl para quitarle el puesto. El capitán dejó de jugar tras el desastre de Alcorcón, cuando era el segundo máximo goleador del equipo tras Cristiano Ronaldo. En principio, la oportunidad es para Benzema, pero puede acabar en gol de Raúl.

Adiós al 2009

Acaba el año y hacemos balance. Para mí, el 2009 ha sido un año normal, ni el mejor ni el peor de mi vida. Lo recordaré por ser el año que adelgacé bastante por tanto estrés, que empecé mi quinto y último año de carrera, que mi padre nos dio un susto que gracias a Dios no fue nada, que acabé en Marca y empecé en La Sexta, que pasé unas vacaciones formidables en Alemania, que descuidé a los amigos del pueblo pero que aprendimos a aprovechar los pocos momentos, que cometí locuras y comprendí que debía comenzar a madurar. Un año normal. Pero la normalidad no es mala, sino todo lo contrario. Lo extraordinario puede ser mejor o peor que lo normal, así que debemos valorar la norma más de lo que lo hacemos. Sobre todo los que no podemos tener ninguna queja.

El mundo recordará el 2009 como el año de la gripe A, de la muerte de Michael Jackson, de la continuación de la gran crisis mundial, de los cuatro millones de parados en España, de la crisis de Honduras, de Patxi López como lehendakari, de los escándalos de Berlusconi, del secuestro del Alakrana, del Nobel de la Paz de Obama, del XX aniversario de la caída del Muro de Berlín, de la huelga de hambre de Aminatu Haidar y de muchas otras cosas más.

En el deporte, el 2009 pasará a la historia como el año que el Barça ganó seis copas, que Bolt voló aún más, que un español ganó por primera vez un anillo de la NBA, que España ganó su primer Eurobasket, que Federer le recuperó el número uno a Nadal, que Armstrong sufrió su primera derrota en un Tour, que Fernando Alonso fichó por Ferrari y que Florentino Pérez volvió a la presidencia del Real Madrid.

Hola al 2010
Quizás es porque el 10 es mi número favorito, pero tengo buenos presentimientos para el año que comienza mañana. Aunque también pienso en lo que lleva diciendo mi padre desde hace más de una década: “Ya veremos cómo estamos en el 2010″. La situación es mala, eso es cierto, pero puede ser el año del hundimiento o de la recuperación. Esperemos que sea lo segundo. Pero por encima de cualquier deseo, lo prioritario es tener salud. Todo lo demás es un premio. ¡Feliz año nuevo a todos!