Primera salida de pista

Veintidós jornadas ha aguantado el Barça sin perder un partido de Liga. Casi seis meses de competición, más de una vuelta sin un mal paso, sin una salida de pista. La primera ha tardado en llegar y fue en la misma curva de los últimos años, el Vicente Calderón.

El Atleti volvió a hacer gala de la etiqueta de equipo animador y bien que habrá que agradecérselo por la buena salud de la emoción liguera. Reyes, quizá motivado por su pasado madridista, fue el mejor de los rojiblancos. Su jugada y posterior pase en el gol de Forlán demuestran que este futbolista tiene más talento del que exhibe. Agüero, Simao, Tiago y la defensa también se pusieron de acuerdo para mostrar su cara buena.

El Barça no acusó tanto las bajas en defensa como podía esperarse. Pero se aprecia un peligroso bajón físico en los hombres de Guardiola. Siguen siendo los mejores, pues van primeros, pero ya no juegan como antes ni son tan fuertes. Las lesiones musculares se expanden como una epidemia que parece no tener límites. Keita y Xavi también cayeron en el Calderón. Quizá la razón haya que buscarla en el recuperador físico que el Barcelona despidió este verano…

El Madrid se queda a dos puntos y la clasificación, a mitad de carrera, queda más emocionante que nunca gracias a la primera salida de pista del Barça en su curva maldita.

Vuelven las rayas

Tras la derrota en Huelva, fueron muchos los atléticos que sintieron la tentación de quitarse las rayas rojas y blancas de sus corazones. La vergonzosa actitud de los jugadores no era para menos. Pero ser de un equipo de fútbol es una responsabilidad. Te exige soportar el chaparrón y te obliga a celebrar los éxitos.

Me diréis que soy un oportunista, pero yo creía en la remontada atlética. Quique sacó a todos los buenos y el Recreativo sólo puso en liza a cuatro titulares. Además, los rojiblancos se demostraron en Valladolid que podían marcar los cuatro goles que les exigía el resultado de la ida. Y, por último, se trataba del Atleti, capaz de lo mejor y de lo peor.

Futbolísticamente, la remontada fue posible gracias al Kun y Forlán. El año pasado, bastó sólo con ellos para conseguir la clasificación para la Champions. A pesar de jugadores mediocres como Assunçao y Perea, el Atleti obró el milagro. Con 4-0 en el marcador, la empresa estaba resultado demasiado fácil. Así que Assunçao regaló un gol al Recre. A falta de siete minutos, Simao se vistió de superhéroe para clavar una falta por la escuadra.

Las rayas vuelven a estar de moda tras la remontada. Así es el Atleti, capaz de generar ternura hasta en sus enemigos.

P.D: Quique Sánchez Flores se apunta sólo a los triunfos. Tras la derrota en Huelva, dijo: “Hay jugadores que me han decepcionado”. Y, ayer, declaró: “Hemos emocionado a la afición”. ¿Cuántos goles metió él?

Un punto débil del Real Madrid

El Atlético sigue alargando su leyenda del ‘Pupas’. Ayer mereció ganar (e incluso golear) pero el balón, que es el dueño de este deporte, no quiso involucrarse en una pelea de vecinos. El Kun estuvo soberbio aprovechando la velocidad que ha recuperado y puso contra las cuerdas a un Madrid que debe dar gracias por el punto conseguido. Pero las incontables ocasiones rojiblancas se explican por el juego de los blancos.

El Real Madrid no tuvo más remedio que salir a buscar al Atleti, porque Abel mandó a los suyos estar replegados atrás para aprovechar las contras. Ese estilo de juego le hace mucho daño a los madridistas y ayer se volvió a demostrar. El Madrid sabe jugar al contraataque pero no defenderlos. Si a eso le sumamos que no estaba su mejor defensa, Pepe, el peligro para Casillas aumenta por tres.

El equipo blanco estaba partido en dos y ni la recolocación del inconmensurable Lass en el mediocentro taponó las rápidas ocasiones atléticas. Lo peor de todo para los intereses madridistas es que el Liverpool volverá a jugar como en la ida, es decir, sólido atrás y con las esperanzas en la velocidad de Torres para marcar y sentenciar la eliminatoria. El Madrid lo tendrá difícil para abrir huecos en el mágico Anfield.

Nos la quieren liar

Ya estamos otra vez. Que si España es un país racista, que si la Policía abusa de poder con los extranjeros… tenemos un pasado xenófobo y violento, pero España ha cambiado, a pesar de lo que piensan los que se creen más avanzados en Europa y en el mundo. Entre ayer y hoy nos han llegado dos acusaciones de racismo y de abuso de autoridad que manchan la imagen de nuestro país.

Este año estamos siendo los reyes del deporte mundial. Hemos ganado casi todo y nuestros aficionados no han dejado malos recados por ahí, al estilo de otros seguidores extranjeros. Sin embargo, ahora llega la selección inglesa de fútbol y dice que quiere jugar un partido amistoso contra España, pero no en el Bernabéu, que ahí son racistas. Tontos hay en todos los sitios y no creo que la solución sea llevarse el amistoso a otra ciudad.

Y la UEFA decide sancionar al Atlético de Madrid cerrando el estadio Vicente Calderón por dos partidos. Los incidentes contra el Olympique de Marsella fueron provocados por los propios hinchas franceses. Si después la Policía se excedió en su represión, no corresponde a un organismo futbolístico juzgarlo. Aunque en el informe de la UEFA no aparecen motivos concretos, vuelve a aparecer el comodín de los gritos racistas. Yo vi el partido y no recuerdo tal circunstancia, y sí que la grada rojiblanca gritó ‘Kun, Kun, Kun’ cuando marcó el argentino. ¿No habrán confundido ese grito de ánimo con el ‘Uh, uh, uh’ racista?

Está claro que nos la quieren liar por todos los lados. Un amigo me ha apuntado que se debe a los Juegos Olímpicos. EE.UU. le regaló el voto a Londres para que fuera sede de los Juegos de 2012. Ahora los ingleses le quieren devolver el favor manchando a nuestro país para facilitar el camino a Chicago para organizar los de 2016. Al principio me parecía increíble, pero según se están desarrollando los acontecimientos me lo empiezo a creer. Necesitamos que las autoridades deportivas y gubernamentales tomen cartas en el asunto, porque la envidia y los intereses económicos de otros países se están cargando nuestro trabajo de varias décadas.

Ni ocho minutos

El fútbol es así de impredecible y caprichoso. Nos tiramos varios días preparando el Barça-Atleti, y resulta que en ocho minutos se solventa el partido y se van al traste todos nuestros planteamientos. Queríamos disfrutar noventa minutos y nos desvelaron el final de la película cuando todavía estábamos conociendo a los personajes. También nos quedamos con las ganas de vivir un intenso duelo Messi-Kun, porque el primero estuvo rodeado por su pueblo y el segundo no era ni una hormiguita en el césped blaugrana.

Fue un triste episodio para el fútbol, excepto para los seguidores del Barcelona. Ellos sí disfrutaron porque no hay nada como los excesos para cubrir los boquetes abiertos. Las goleadas siempre son saludables y nada solidarias, por mucho que digan que se levanta el pie del acelerador. El resto del mundo futbolístico quedamos sin invitación en el último momento, y eso que nos habíamos ataviado con el traje de gala.

En cuanto a las conclusiones que se pueden extraer del partido, queda claro que el Barça juega siempre muy bien y si tiene acierto de cara a gol perderá muy poco, cuando se despiste; y el Atlético confirmó que su temporada estará llena de altibajos, de cales y de arenas, de caras y de cruces. Los rojiblancos son capaces de ganar en cualquier estadio, pero también de caer goleados. Las dos siguientes pruebas volverán a dictaminar el estado real de los de Aguirre: Real Madrid y Liverpool en el Calderón. Si sigue la media, darán una noticia buena y otra mala.

¿Y cuando les pase algo a Kun y Messi?

Las dependencias son malas, ya sean vicios materiales o personales. Y en el fútbol, un deporte colectivo, no suele acabar bien la historia que tiene un solo protagonista y los demás son espectadores. Porque algún día el actor principal cogerá un resfriado, le dolerá la cabeza, un pie o tendrá que ausentarse por problemas personales. Por eso es bueno que en un equipo de fútbol haya más de un protagonista, siempre y cuando no se convierta en ningún momento en antagonista. También puede haber un grupo de secundarios que puedan tomar responsabilidades y sustituir a la estrella sin que les tiemblen pies y manos.

En nuestra Liga tenemos dos protagonistas por encima del resto. Dos argentinos, grandes jugadores y del mismo polo, lo que me anticipa que algún día chocarán y dejarán de hablarse. Se trata del Kun Agüero y de Leo Messi. Pero ahora mismo no es cuestión de adelantar acontecimientos, sino de plasmar realidades. Y dos de ellas son que Messi es la salvación del Barcelona y que Agüero es el clavo ardiendo al que se agarran las esperanzas rojiblancas.

Pero ambos protagonismos son diferentes, aunque a día de hoy pudiera parecer que se encuentran a la par. Ayer tuvo que salir Messi para remontar el partido y dar la victoria al Barça, pero el equipo catalán tiene numerosos jugadores como Xavi, Iniesta, Henry, Etoo, Alves… que están un escalón por debajo de Messi, pero que pueden levantar mínimamente la pierna y tomar las riendas del caballo.

En cambio, en el Atlético de Madrid no veo ningún segundo espada capaz de hacer olvidar al Kun Agüero, aunque sea para un partido. Si acaso, Forlán, pero resulta que el uruguayo ya tiene problemas con las lesiones, que es lo que acabará sufriendo el Kun si no le dosifican. No sólo tiene que meter los goles en los partidos, sino que encima todos le señalan como el único salvador, lo cual tiene que generar una gran tensión en su espalda. Y hay que recordar que sólo tiene 20 años, a pesar de que será papá dentro de unos meses.

Hoy voy con el Atleti

Mientras estoy a la espera de saber si se confirma algún fichaje por el Real Madrid, hoy lo realmente importante en el mundo del fútbol es el partido del Atlético de Madrid, y no el trofeo Santiago Bernabéu, que no entiendo por qué se juega hoy. Hoy me hago rojiblanco, y apoyaré desde la redacción de MARCA al Kun y compañía. No es la primera vez que apoyo al Atleti. Me viene ahora a la memoria el partido entre los del Calderón y el FC Barcelona, que terminó 4-2 a favor de los locales y que favoreció que el Madrid se distanciara a cinco puntos de los blaugrana cuando pintaban bastos para los blancos.

Pero hoy no hay interés personal, simplemente solidaridad con mis amigos atléticos, con esa gran afición que llena su estadio y no para de animar a sus jugadores. Si hasta en la camiseta rojiblanca está escrita la leyenda ‘Bendita afición’. Así que los madridistas no podemos ir contra esa buena gente. Primero, porque es un equipo español que se juega entrar en la Champions, y segundo, porque se lo merecen después de diez años sin pisar en la máxima competición continental y tras haber pasado un par de años en el infierno de Segunda división.

En lo estrictamente deportivo, creo que habrá dos jugadores que no estuvieron en la ida y que pueden marcar la diferencia. Son el Kun Agüero y Maniche. El argentino es la bandera de la esperanza de este equipo, mientras que el portugués tiene a su favor que tras su marcha el año pasado el Atleti perdió calidad en el centro del campo y puntos en la tabla.

Esta noche el Atleti no puede fallar. Hay presión y ansiedad (hasta a mí me han contagiado un poco), pero cuando salten al verde sólo debe haber ilusión. Y noventa minutos después, esa ilusión debe tornarse en alegría y festejos. Todos queremos ver al Atleti en Champions, por ahora. Después, si le toca enfrentarse al Madrid en alguna eliminatoria, está claro que preferiré que se marchen a casa. Pero hoy no, hoy yo voy con el Atleti.

Calderón, líala

Publiqué la última entrada unas horas antes de que Robinho manifestara públicamente que se quiere ir del Madrid. Como he estado fuera el fin de semana, no he podido actualizar este tema. De todos modos, la pregunta que planteaba parece que ya tiene una respuesta casi segura. Casi, porque todavía no se ha ido, y porque está convocado para el partido contra el Valencia. No creo que juegue, pero está convocado.

Con sus declaraciones, Robinho se ha ganado la enemistad de la grada del Bernabéu. Normal. Todo el mundo pide su cabeza, pero a cambio de por lo menos 40 millones de euros. Hay que hacer negocio. Y 40 millones por Robinho es un muy buen negocio. Pero claro, hay que buscar un sustituto para el brasileño.

Yo le propongo un nombre a Calderón. Sería un bombazo, relativamente barato y con una gran proyección de futuro. Se trata del Kun Agüero. Sorprendente, ¿verdad? Pues resulta que el argentino, que acaba de proclamarse campeón olímpico con su selección, tiene una cláusula de rescisión más bien baja para los tiempos que corren: 55 millones de euros. Si el Madrid es capaz de sacar 40 millones por Robinho, sólo habría que poner 15 más.

Y Calderón la armaría. La que se puede montar es de escándalo. Pero claro, no creo que el presidente blanco se atreva a dar este paso. Ahora está de moda que los presidentes de los grandes clubes coman juntos, se feliciten los cumpleaños, se den la enhorabuena por los títulos conseguidos y no toquen a las estrellas del otro. Pero en el fútbol siempre ha habido casos como el que yo propongo. ¿Por qué no puede ser el Kun el nuevo Hugo Sánchez? Primero jugó en el Atleti y luego triunfó en el Madrid. Blanco y en botella. 55 millones…