Castigo invernal

Mi fe en los hombres y mujeres del tiempo se fue perdiendo hasta prácticamente desaparecer. Aunque después de lo de ayer volveré a creer en ellos. Cuando ellos vaticinaban una gran nevada durante la tarde del domingo en Madrid, a mí sólo me quedaba pensar que no iba a ser para tanto cuando a las 16.30 horas todavía no había caído ni un maldito copo. Una hora y cuarto después, su amenaza se había cumplido. Madrid estaba blanco (o blanca, no sé si Madrid es masculino, femenino o neutro).

El miedo a quedarnos atrapados y no poder volver a casa se iba apoderando de nosotros. Veíamos el partido del Bernabéu, donde los operarios encendieron la calefacción y retiraron la poca nieve que cuajó en el césped. En esa estampa blanca, destacó el dominio sin brillantez del Madrid. Higuaín volvió a demostrar que tiene goles escondidos y que ni Benzema ni Raúl pueden compararse con él en este momento. Regresó Kaká, voluntarioso y poco más, como Cristiano Ronaldo. Las estrellas brillan más con el cielo despejado.

Con el trabajo bien hecho, había que intentar lo imposible: llegar a casa sin sobresaltos. Y, efectivamente, fue imposible. Dos horas y media para recorrer un kilómetro, carreteras cortadas, coches volcados en las cunetas… Mientras, por la radio, se colaban los goles del Barça al abrigo de la temperatura primaveral de Tenerife.

Vuelta a la redacción, cualquier sofá será útil para echar un sueño y rezar para que por la mañana todo sea mejor. Menos mal que apareció un alma caritativa de producción para conseguirme una habitación en un hotel. Siguen quedando buenas personas por el mundo. Por lo menos, pude descansar unas cuantas horas arropado.

Ya en casa, sano y salvo, aparto la nieve de los libros para poder estudiar. Semana de exámenes. Y de comprar cadenas y recuperar mi fe en los hombres y mujeres del tiempo. Lección aprendida.

Seis

Menos mal que la pasión futbolera calienta estos días de frío siberiano. Ayer por la tarde vimos un hito histórico: la primera vez que un equipo ganaba los seis títulos posibles en un mismo año. Fue a última hora, en el 89′, cuando Pedrito, perdón, Pedro, marcó el gol que llevaba el partido a la prórroga. Ahí apareció el que no lo había hecho antes y debía hacerlo, Leo Messi. El reciente Balón de Oro se tiró para empujar el balón con el escudo, con el corazón y con el alma. 2-1 y leyenda.

Luego vimos las lágrimas de Guardiola. Pep cogió un gran equipo autocomplaciente y lo volvió competitivo gracias a sus dotes para la motivación. Se quitó del medio a los estorbos y este verano al ausente de feeling, pero todo sigue funcionando igual. El Barça de las 6 Copas ya quedará para el recuerdo. Dentro de 50 años, nos referiremos a él como aquel gran equipo que cuajó un fútbol de salón y lo arrasó todo.

Mientras el Barça levantaba su título en Abu Dhabi, el Real Madrid le envió un mensaje: “Cuando volváis, aquí estaremos nosotros para luchar cuerpo a cuerpo”. Los blancos, por aquello de los vasos comunicantes, también se abonaron al 6. Un 6-0 que deja a Pellegrini en muy buen lugar después de tantas críticas. Por fin se ha encontrado el equipo ideal, aunque le ha costado mucho dar con él.

Higuaín volvió a demostrar que va para estrella mundial. Van der Vaart marcó dos goles. Me alegro por él, porque es el ejemplo de la constancia. Cuando era el primero en la lista para salir en verano, no abrió la boca, siguió trabajando y hoy le llega la recompensa. Cristiano Ronaldo también se lució, aunque me irrita esa ansiedad por tener que marcar él. Los pases de gol cuentan igual para el equipo. En cualquier caso, parece que el 2010 nos deparará un duelo exquisito entre Barça y Madrid en la Liga. Y quién sabe si también en la final del Bernabéu…

Semivacaciones

Perdón por los últimos días de ausencia, pero la recta final universitaria antes de las Navidades ha sido especialmente agotadora. Exámenes, trabajos y estrés para dar y regalar. Menos mal que las clases ya han acabado y ahora sólo habrá que ir estudiando sin prisa pero sin pausa, que el toro siempre puede aparecer.

Lo de semivacaciones es porque hay que seguir yendo al trabajo. Las vacaciones plenas serán pocos días, pero los convertiremos en suficientes.

El fútbol tampoco se va de vacaciones completamente. Nuestra Liga sí, pero la Premier se exprime en estos días festivos. En estas fechas los niños no tienen colegio y pueden ir a los campos a ver a sus ídolos. En Inglaterra jugarán tres jornadas de Liga en estas dos semanas, mientras que nuestros futbolistas se tomarán una merecidas vacaciones.

En estos días de descanso seguro que los jugadores de Madrid, Barça y Sevilla ya piensan en sus rivales de octavos para Champions: Olympique de Lyon, Stuttgart y CSKA de Moscú, respectivamente. A poco que se cumpla la lógica, los españoles pasarán sin problemas a cuartos. Eso será dentro de dos meses. Mañana tenemos la última jornada de Liga del año.

Pocas luces

Hay victorias que no lo parecen. En ese grupo entra la conseguida por el Real Madrid frente al Zúrich, octavo de la Liga suiza (compuesta por diez equipos). De este partido sólo quedará que Cristiano Ronaldo volvió tras dos meses lesionado.

El Madrid venció con un gol de Higuaín, que esta vez tuvo como compañero de ataque a Raúl en lugar de Benzema. El resultado fue el mismo. Los blancos jugaron mal, sin ideas y sin bandas, el gran problema. Incluso cuando salió Cristiano el equipo siguió jugando por el centro. El portugués abrió algún hueco gracias a su velocidad, pero nada más.

A Pellegrini le siguen saliendo los números y a eso hay que agarrarse. En la Champions, el Madrid no está clasificado, pero casi. Le vale con perder por menos de tres goles en Marsella. Si quiere ser primero de grupo, está obligado a ganar.

Y el domingo el gran clásico en el Camp Nou. Viendo el partido de ayer del Barça y el de hoy del Madrid, la lógica se decanta por un 1 fijo. Pero en estos partidos cuentan otras cosas. La mayoría escapan a la razón humana.

P.D: Resulta que Guti será baja para el partido contra el Barcelona por una rotura fibrilar. ¿Cómo es posible, si llevaba unos días sin entrenarse por una gripe? Cada día tengo más claro que el ’14′ se come el turrón en otro sitio…

Comienza la Semana Grande

Con la resaca de los partidos de ayer, podemos dar por comenzada la Semana Grande del fútbol, con ese Barcelona-Real Madrid al fondo, el domingo a las 19:00 horas.

A ese partido llegará líder el Real Madrid, por inexplicable que sea el hecho. 28 puntos de 33 posibles firman el mejor arranque de los blancos desde hace 17 años. Pero el ansiado buen juego sigue sin tan siquiera asomarse. Contra el Racing no jugó “ni bien ni mal”, como dijo Pellegrini. Sirve también la explicación de Higuaín: “Estoy contento por el gol y por el equipo… Jugamos… Bueno, como pudimos”. Pues pudieron ganar o no, porque el árbitro le amargó la noche a Canales, canterano del equipo cántabro, que marcó su gol de forma legal.

Al otro lado del puente aéreo las cosas no son tan doradas como el año pasado. Todavía no ha perdido en Liga, eso es cierto, pero es una derrota moral perder el liderato. El Barça jugó mejor en la primera parte que en la segunda y demostró que la defensa es un punto flaco que antes era fuerte. Esto también se debe a que ya no es la apisonadora de hace no mucho. A esta alturas de Liga, el año pasado llevaba 36 goles a favor. Ahora, 29.

Antes de medirse cara a cara, Madrid y Barça se juegan su futuro en la Champions. Los blancos deberían no tener problemas para doblegar en casa al Zúrich, en lo que puede ser la vuelta de Cristiano Ronaldo al fútbol. Dependiendo del resultado del Olympique de Marsella, el Madrid puede verse clasificado para octavos el miércoles. Un día antes, el martes, Eto’o regresará al Camp Nou. Si el camerunés y sus compañeros profanan el feudo blaugrana y el Rubin Kazan le gana al Dinamo de Kiev, el Barça diría adiós a la Champions. Me cuesta creer que el Inter se lleve ese partido…

Así comienza esta Semana Grande. Con los dos equipos ni contentos ni tristes, sino todo lo contrario. Su estado de ánimo lo decidirán los partidos de Champions y la evolución de sus dos grandes estrellas, Messi y Cristiano Ronaldo. Si juegan ambos y Madrid y Barça solventan sus compromisos europeos, tendremos servido un gran partido, que es lo que todos esperamos.

El Madrid se enfrenta al despiste

No al propio, sino al ajeno, al del Athletic de Bilbao. Los rojiblancos se centraron en la semifinal de Copa y descuidaron la Liga, hasta el punto de no haber ganado ninguno de los últimos cinco partidos y haberse situado a seis puntos por encima del descenso. No es preocupante, pero no pueden permitirse más despistes. Y pretenden romper la mala racha frente al Real Madrid.

Los blancos se enfrentan, además, a su capacidad de reacción tras el varapalo, chorreo y similares, sufrido en Liverpool. Esta jornada puede despedirse de la Liga si no consigue ganar y sí lo hace el Barça. Pero también puede recibir una inyección de moral (y de puntos) si los resultados son al contrario.

Sneijder jugará de titular junto a Gago ante la ausencia de Guti por lesión (misteriosa). El holandés tiene hoy un partido para reivindicarse y demostrar que todavía queda algún resquicio del gran jugador que demostró ser la temporada pasada. Este año su nivel ha sido muy bajo. Es como si hubiera perdido la calidad por cortarse el pelo, com Sansón con su fuerza. Sólo ha marcado un gol, mientras que el año pasado anotó 9. Pero lo más preocupante es su desaparición del juego blanco. Muchos le echan la culpa al chupón de Robben. Éste parece que no jugará hoy. Veremos cómo se las apañan los demás.

Autocrítica y perfección

Siempre se ha dicho que la alegría va por barrios y que Real Madrid y Barcelona mantienen la eterna relación de los vasos comunicantes. Sólo puede ganar uno. Al otro sólo le queda la crisis. A día de hoy, el Barcelona ha vuelto a repartir goles, besos y abrazos, mientras que es el Real Madrid el que está falto de cariño, también femenino.

En el club blanco parece que se empieza a mover el asunto de las elecciones, que puede decidir si la próxima temporada se comienza de cero o con el contador en números negativos. Si los comicios son en julio, la desventaja para abarcar fichajes importantes será considerable. Y mientras, los jugadores deben aislarse del ruido de sables y centrarse en la Liga. Ya han hecho autocrítica y la conclusión es que la culpa es de todos.

Enfrente, en Barcelona, se entiende, vuelven a recuperar la sonrisa y a confiar en el triplete. Se habla de rozar la perfección y de lograr la triple corona. Los culés la lograrán si no se añaden a sí mismos como enemigos (muy propio de ellos). Esta jornada puede ser propicia para despejar sus dudas en la Liga. El fútbol también va por barrios. Pero este año el Barcelona tiene hasta para regalar.

Ni ocho minutos

El fútbol es así de impredecible y caprichoso. Nos tiramos varios días preparando el Barça-Atleti, y resulta que en ocho minutos se solventa el partido y se van al traste todos nuestros planteamientos. Queríamos disfrutar noventa minutos y nos desvelaron el final de la película cuando todavía estábamos conociendo a los personajes. También nos quedamos con las ganas de vivir un intenso duelo Messi-Kun, porque el primero estuvo rodeado por su pueblo y el segundo no era ni una hormiguita en el césped blaugrana.

Fue un triste episodio para el fútbol, excepto para los seguidores del Barcelona. Ellos sí disfrutaron porque no hay nada como los excesos para cubrir los boquetes abiertos. Las goleadas siempre son saludables y nada solidarias, por mucho que digan que se levanta el pie del acelerador. El resto del mundo futbolístico quedamos sin invitación en el último momento, y eso que nos habíamos ataviado con el traje de gala.

En cuanto a las conclusiones que se pueden extraer del partido, queda claro que el Barça juega siempre muy bien y si tiene acierto de cara a gol perderá muy poco, cuando se despiste; y el Atlético confirmó que su temporada estará llena de altibajos, de cales y de arenas, de caras y de cruces. Los rojiblancos son capaces de ganar en cualquier estadio, pero también de caer goleados. Las dos siguientes pruebas volverán a dictaminar el estado real de los de Aguirre: Real Madrid y Liverpool en el Calderón. Si sigue la media, darán una noticia buena y otra mala.

Sobre Van Nistelrooy y unos imbéciles

Empezamos por lo positivo, por Ruud van Nistelrooy. ¡Qué bueno es! ¡Qué bueno es! No había otra expresión para definir al delantero blanco cuando en el último minuto del partido contra el Betis se plantó delante del portero y la cruzó sin que le temblasen las piernas. El bueno de Ruud es uno de esos jugadores que no se consideran estrellas por su forma de ser, pero que en el campo resuelven partidos con sus goles.

Tiene 32 años y muchos le dan por acabado de aquí a una temporada, pero este delantero tiene el gol en sus venas, y aunque no pueda correr mucho siempre estará en el sitio adecuado para enchufarla. Además, es un tío que cae bien a la afición, porque tiene cara de buena persona, o simplemente porque es buena persona. Ojalá dure mucho, pero siempre quedará en el aire la pregunta: ¿Habría estado el Madrid tres años sin ganar nada si Ruud hubiese venido antes?

Y ahora vamos con la parte negativa de la jornada del sábado. Los imbéciles de los Boixos Nois lanzaron bengalas hacia la parte de la grada donde se encontraban los aficionados del Espanyol. Imaginaos que sois vosotros los que estáis viendo llover bengalas sobre vuestras cabezas… ¡Qué imbéciles!

Pero esto no puede quedar así, habrá que aclarar responsabilidades. Primero, ¿quién consigue las entradas a estos energúmenos? Segundo, ¿quién deja pasar a los hinchas más radicales del FC Barcelona con bengalas escondidas? Tercero, ¿por qué los jugadores del Barça celebraron los goles con los inútiles que tiraron las bengalas? Y cuarto, ¿por qué cuando los futbolistas del Barça respondieron a los vítores de los violentos cuando subían al autobús? Que se lo hagan mirar, porque a lo mejor hay más imbéciles de los que yo pensaba.

¡Vamos, Raúl!

Por fin. Ha costado, pero por fin Raúl hizo un buen partido y marcó goles, que al fin y al cabo es a lo que se atienen sus detractores cuando no golea y sus defensores cuando sí lo hace. Y ayer, cuando expiraba el tiempo límite de confianza de muchos aficionados, Raúl apareció. Tras marcar el Madrid cinco goles, muchos en la redacción de Marca se cachondeaban: “¿Qué ha hecho Raúl? Si no le mete ni al Sporting cuando su equipo le está metiendo cinco…”.

Pues toma. Un disparo de Robben y ahí que estaba Raúl para introducir el rechace en la portería contraria. Fue un gol de los suyos, de oportunista. La redacción entera se paró, miró a la tele y aplaudió. Unos con recochineo -”ya está bien”- y otros con el corazón. Seis minutos después marcó un auténtico golazo. Pared con Saviola y vaselina con calidad. ¡Golazo! ¡Toma! Ése gol sí había que celebrarlo. Por eso se tiró al suelo con gesto de rabia. Por eso yo me levanté de mi silla y lancé los puños al aire ante la mirada de mala leche del jefe, atlético hasta la médula.

En este inicio de temporada, hasta los raulistas de toda la vida dudábamos del ’7′. Se le veía lento, torpe, inseguro, débil. Daba pena ver cómo lo intentaba, cómo corría sin parar sin encontrar el sitio adecuado. Pero entonces me venía a la memoria la gran temporada pasada, cuando marcó 18 goles en Liga y 5 en Champions. De eso tan sólo hace unos meses, no puede ser que tenga un declive tan fugaz. Ayer volvió a marcar y hoy es portada de todos los periódicos. El día previo el propio Raúl dijo que cuando entrara el primero vendrían los demás seguidos. Así fue. Entró el primero para coger confianza y el siguiente vino con una vaselina bajo el brazo. ¡Vamos, Raúl!