Aminatu Haidar ya está en El Aaiún. España volvió a demostrar su penoso papel en este asunto, con un ministro de Exteriores incompetente y con un presidente del Gobierno sin moralidad. Dijo Zapatero que “hasta que no se solucione el conflicto, en el Sáhara Occidental impera la ley marroquí, según la ONU”. Mentira. La ONU, en todas sus resoluciones, aboga por un referéndum de autodeterminación para el Sáhara y condena que Marruecos ocupara esos territorios. Como la población es ignorante, cualquier discurso con buenas palabras es convincente. Al final, tuvo que ser una vez más Nicolás Sarkozy quien arreglara el desaguisado.
También vuelven a casa los líderes mundiales tras pasar unos días en Copenhague. Regresan con las manos vacías, porque no hay unos compromisos concretos, así que tampoco habrá sanciones para quien no cumpla ese acuerdo de mínimos, por decir algo, que se han traído de Dinamarca. El cambio climático le importa a todo el mundo pero nadie lo soluciona.
Y, por último, pronto volverá a casa el Barça, que hoy puede conseguir lo que nadie antes ha logrado. Si gana al Estudiantes argentino, habrá conseguido seis títulos en un año histórico. El problema vendrá después. ¿Cómo se motiva a esos jugadores que ya lo han ganado todo? De eso se encargará Guardiola.




Hace cuatro meses estuve en Berlín, una ciudad que huele a historia recién hecha. La II Guerra Mundial y la Guerra Fría están ahí, en esas calles que antes eran dos países y ahora es uno. Esta foto hubiese sido imposible hace 20 años. Una doble fila de adoquines en el suelo muestra por dónde pasaba el Muro de Berlín. Una placa lo recuerda: Berliner Mauer, 1961-1989.
El mundo ha cambiado desde entonces. La caída del Muro de Berlín significó el final del corto siglo XX, que había comenzado con la I Guerra Mundial. El 9 de noviembre de 1989 comenzó la transición hacia una Europa unida y un mundo globalizado. De eso, sólo han pasado 20 años…
Hace poco, en clase, dije que ante una situación de peligro o polémica había que valorar los pros y los contras antes de decidir. Si ganan los contras, es mejor dar marcha atrás, argumenté. Pues varias personas se me echaron encima para decir que hay que atreverse y no ceder, que no podemos dejar que nos gane el miedo… 

