El Barça es favorito

El Madrid ganó la Copa, pero no es favorito para pasar a la final de la Champions. Ese cartel corresponde al que mejor juega, que es el Barça. Y con más razón en una eliminatoria a doble partido.

Me sorprendió la intensidad del equipo de Mourinho el pasado miércoles. En la primera parte, pudo haberse marchado con 2-0 a su favor. Pero también es cierto que en la segunda mitad pudo perder por bastante. Ahí apareció Casillas con dos paradas sensacionales y otra extraordinaria (a Iniesta).

Ahora parece que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero el resultado final no puede ocultar la realidad de esos segundos 45 minutos, cuando el Barça se hizo con el balón y encerró literalmente el Madrid, que demostró tener bajo su portería al mejor arquero del mundo.

¿Qué pasará en este partido de ida? ¿Qué planteamiento sacará Mourinho, para muchos el gran triunfador de la final? ¿Seguirá Guardiola aumentando su nerviosismo tras perder la Copa? ¿A quién le aguantarán más las fuerzas en un derroche físico? Muchas preguntas en el aire y una gran eliminatoria de fútbol por delante. A disfrutar.

Justicia clásica

El aficionado al fútbol se enfada cuando aparece la injusticia, cuando un equipo merece ganar y pierde, cuando el esfuerzo y el buen hacer quedan sin premio. Por eso mismo, el verdadero aficionado al fútbol debe estar contento por el triunfo azulgrana en el Clásico. A día de hoy, es mejor que ningún otro equipo y es justo que gane títulos.

La superioridad del Barcelona es tan evidente que no le hace falta esforzarse al máximo en la casa de su mayor enemigo y aspirante al título. Serios en defensa, un Xavi inspirado y Messi fueron suficiente para tumbar al Madrid de Pellegrini, que cada día tiene más claro que no seguirá el año que viene en ese banquillo que tanto quema.

Cabía la duda de cómo iba a plantear el Madrid el partido. Si iba a intentar quitarle el balón al Barça o esperar al contraataque. Noventa minutos después es difícil llegar a una conclusión. Ni una cosa ni la otra, no había plan y tampoco improvisación. No hubo nada.

El Barça se guarda media Liga en el bolsillo, pues tendría que fallar en dos de los siete partidos que quedan y que el Madrid acierte todo. Además, los de Guardiola amenazan con volver al Bernabéu en poco más de un mes. El 22 de mayo. Es lo justo. Por ser el mejor.

Vinagre para despertar

Tomo prestada la frase de mi compañero Jorge Vicente tras el gol del empate del Real Madrid: “De verdad, si no les echan vinagre a estos tíos no despiertan”. Los blancos se pasaron 53 minutos viéndolas venir y no fueron a por ellas hasta que Barral puso por delante al Sporting.

Esa actitud de pensar que la inercia resolverá el partido puede acabar mal. Habrá días que no funcione, que no sea suficiente. La mala suerte del Sporting fue marcar cuando todavía quedaban casi 40 minutos para el final del partido. Hirió el orgullo madridista demasiado pronto.

Es criticable la actitud previa al gol, pero también es elogiable la respuesta al golpe. En tres minutos, los de Pellegrini, oscuros en su juego, ya habían dado la vuelta al marcador. Van der Vaart reconoció después que tocó un poco el balón con la mano en el gol del empate, aunque bien se podría pensar que sólo lo hizo para proteger sus nobles partes.

En el segundo gol, Cristiano se elevó por encima de todos para que Xabi Alonso marcara. Higuaín siguió sumando con un gran gol desde fuera del área. El Madrid cumplió con apuros y encara líder siete días que aclararán muchas cosas: visita a la poco propicia plaza del Coliseum y derbi contra el Atlético en casa. Semana decisiva, con o sin vinagre.

A 2 curvas del Bernabéu

El camino está marcado. El Barça ya sabe qué dos curvas tendrá que tomar antes de llegar al destino deseado. La primera será el Arsenal; la segunda sería el Inter. Ambas eliminatorias aportan el morbo añadido de Cesc Fábregas y Eto’o. Uno puede llegar pronto; el otro ya se fue.

En el club catalán querían eludir al Manchester y lo han conseguido. Seguro que Sir Alex Ferguson también lo ha celebrado. Los de Guardiola tendrán que jugarse el pase a semifinales contra el Arsenal. Los gunners son más maduros que en años anteriores. Están luchando por la Premier, a dos puntos del United, cuando a estas alturas solían ver a los primeros desde lejos.

Se prevé una eliminatoria de gran fútbol. El mejor equipo del mundo contra una excelente camada de jóvenes guiada por un veterano. Los dos querrán el balón y quien resulte vencedor en esa lucha se llevará la eliminatoria. También será interesante ver a Cesc. Se crió en el Barça y se ha hecho hombre en el Arsenal. Los rumores apuntan a que puede ser el gran fichaje para Guardiola este verano. Veremos si hay feeling.

Con quien no hubo afinidad fue con Samuel Eto’o, que puede regresar al Camp Nou para jugar las semifinales si se confirman los pronósticos. El Inter del camerunés y de Mourinho sería la segunda curva que tendría que salvar el Barça para llegar al Bernabéu. A esta Champions le sobra morbo.

Cinco días para perderlo todo

Desde hoy y hasta el próximo miércoles, el Real Madrid afronta cinco días en los que no ganará ningún título, pero puede perderlos todos. Si pincha contra el Sevilla, dejará escapar al Barça. Y si no remonta al Lyon, adiós al sueño de la Décima.

En el Madrid, saben de la importancia de estos dos partidos. Cristiano Ronaldo llega a pensar que si ganan al Sevilla, tienen media Liga en el bolsillo. La reflexión habría que hacerla al revés: si pierden, media Liga estará ya en el bolsillo culé.

El peligro del partido de hoy es que el Madrid piense antes de tiempo en el Lyon. La Champions es la gran apuesta de la temporada y caer en octavos traería la crisis. El resultado de la ida es remontable, siempre y cuando los jugadores den más de lo que dieron en Francia.

Las esperanzas blancas residen en la racha del Bernabéu. El equipo de Pellegrini no ha cecido ni un empate en su estadio. Sólo dos victorias fueron por la mínima; en el resto hubo más contundencia. Esa que necesitan para ganar a un juez de la Liga y para remontar en Champions. En estos cinco días no se gana nada, pero se puede perder todo.

La doble versión de Cristiano

Cristiano Ronaldo volvió a ser el protagonista del partido. Lo bueno y lo malo corrieron de su cuenta. No deja nada para los demás. Es capaz de reencontrarse con el gol, dar la victoria a su equipo y acabar expulsado por sus reacciones a la provocación rival. Y lo peor es que no es la primera vez.

La expulsión es indefendible y justa. Cristiano bracea hasta tres veces para deshacerse de Mtiliga. A la tercera, le rompió la nariz. Si ese codazo hubiera acabado en el pecho en lugar de en la cara, posiblemente el resultado habría sido una simple cartulina amarilla. Se castigó la puntería más que la intención, que tampoco era tan noble como se quiere hacer ver.

Cristiano vive estos tiempos con la comparación con Messi. Son los dos mejores jugadores del mundo y se buscan los puntos débiles de uno y otro. La diferencia con el balón en los pies es mínima (o inexistente), así que la crítica y el público se fijan en estos detalles para dictar sentencia y otorgar premios. Al 10 del Barça también lo agarran, pero Messi se para, abre los brazos y se queja al árbitro. Cristiano actúa de verdugo para castigar a su acosador. Y por ahí pierde el luso el cariño de las gradas de Europa.

Antes de la cara mala del genio, Cristiano nos enseñó la buena con dos goles. Primero, remató una buena combinación entre Guti (gran partido, nadie ha puesto en duda su calidad jamás), Benzema y Kaká (la única contribución de ambos). Después, con un derechazo lleno de rabia, marcó el segundo. Parecía que con esos goles ya se había quitado la ansiedad, pero no fue así. Quería el tercero y se llevó una expulsión.

Su equipo lo echará de menos en Riazor, donde lleva sin ganar desde la temporada 1991/92. Mala plaza para romper maldiciones sin Cristiano, la única luz del Real Madrid, aunque a veces se funde.

El genio incontrolable

Alguien debería llamar a la reflexión a Cristiano Ronaldo por sus tres errores de ayer: quedarse lamentando su fallo en el penalti en lugar de celebrar el gol de Benzema, quitarse la camiseta tras marcar el cuarto gol y autoexpulsarse a dos minutos del final con el partido ya ganado.

Si continúa con esa actitud egoísta, provocará que parte de su afición le dé la espalda. Primero está el conjunto, Cristiano. Si después de ir perdiendo 1-2, tu equipo remonta gracias al rechace de un penalti fallado por ti, debes ir a celebrarlo como el que más. Si marcas el gol que sentencia el partido, celébralo tirándote al suelo o dando tres vueltas al Bernabéu; ninguna de esas opciones está penada por el reglamento. Y si te hacen una falta, cáete al suelo, no la devuelvas, y menos cuando el árbitro está mirando.

Alguien debería sentarse y explicarle esto al portugués, porque hoy por hoy el Real Madrid es lo que sea Cristiano Ronaldo y poco más. El luso acapara todo lo bueno y lo malo que le pasa a su equipo. Por eso deberá vencer al genio incontrolable que lleva dentro. En Valencia no estarán ni el genio bueno ni el genio malo de Cristiano. Cualquier cosa puede salir de ahí.

El madridismo pierde la ilusión [1-0]

Primero, un apunte personal. Iba a ir al Bernabéu, pero un fallo tecnológico (luego dicen que las máquinas sólo nos mejoran la vida) en la adquisición de las entradas me ha dejado sin partido. Pues menos mal. Ahora vamos con lo que pasó en el Bernabéu y con todo lo que rodea al Real Madrid.

El madridismo se había ilusionado con la remontada. Pensaba que el destino había reservado una noche histórica que diera sentido al desastre de Alcorcón. Llenó el estadio esperando una recompensa de sus jugadores y de su entrenador. Pellegrini reservó algunos jugadores, incluido Ramos, que podía haber jugado, pues la sanción no se aplica hasta que se reúna el Comité de Competición, lo cual ocurrirá el miércoles.

El chileno podía habérsela jugado con su once de gala, el mismo que salió en Milán y frente al Atlético, pero decidió sacar a Gago y Diarra, con Lass en el lateral derecho, a Kaká, Higuaín, Raúl y Van Nistelrooy. Es un once que debería ganar al Alcorcón sin problemas, pero no es el once ideal del Madrid, lo cual demuestra que su entrenador o no tenía fe o no se lo tomó en serio.

Una de las estrategias pasaba por marcar un gol rápido. No se cumplió. El primer y único tanto llegó en el minuto 82, obra de Van der Vaart. En la primera parte, nada de nada. Sólo un mano a mano de Van Nistelrooy con Juanma, que desbarató la ocasión. Y eso que se suponía que debían salir a morder…

Antes y después del gol, el Madrid dio tres largueros. Van Nistelrooy, Van der Vaart (invalidado por mano) e Higuaín. Fue lo más peligroso, pero todo insuficiente. Aunque hubiesen entrado esos tres disparos, el resultado habría sido inmerecido. El Alcorcón se ha ganado a pulso estar en los octavos de final. Hace quince días ridiculizando al Madrid y hoy desarticulando cualquier intento de remontada defendiendo sus principios de buen fútbol, justo lo que le falta a los blancos.

En un momento del partido, la grada entonó al unísono: “Pellegrini, dimisión”. Dimitir y destituir son sinónimos en este caso. No se espera que pase nada, pero Florentino ya ha oído el sentir del pueblo, que, por cierto, no opina igual que su presidente, para quien “no ganar ningún título este año no sería un fracaso”. Para el madridismo sí, y ya se ha esfumado uno.

Conclusiones antes del estreno

Se acabó la pretemporada. A partir de ahora sólo habrá fútbol oficial. El Real Madrid ha bajado el telón de su puesta a punto y el próximo sábado estrena la superproducción frente al Deportivo de La Coruña. Será una gira larga, de nueve meses de duración, que le llevará por las mejores salas de España y Europa. Tras la victoria frente al Rosenborg, se pueden extraer algunas conclusiones sobre el nuevo equipo de Manuel Pellegrini, como:

Que a Casillas le pasa algo, porque no sonríe y se ha dejado una barba que le queda fatal.

Que la defensa ha mejorado sus errores por alto y que hay muchos zagueros y muy polivalentes.

Que Lass no es el más indicado para llevar el 10 del Real Madrid, aunque se disfrace de crack y marque un golazo.

Que Xabi Alonso forma una gran pareja con el francés: uno piensa mientras el otro realiza el trabajo sucio.

Que el Madrid bailará al ritmo que marque Kaká en la mayoría de los partidos.

Que a Cristiano Ronaldo le está pudiendo la presión. A Zidane ya le pasó en sus primeros meses y acabó conquistando la Champions. El portugués, de momento, abusa de las filigranas para ganarse los aplausos del público.

Que Benzema tiene mucha potencia y se convertirá en un goleador en el Bernabéu. Pero que nadie espere ver en él un Ronaldo.

Que Raúl no se dará por vencido y seguirá luchando por un hueco en el once a base de goles. La actitud ofensiva del equipo le beneficia y acabará la temporada con una cifra más que aceptable (entre 15 y 20 goles).

Que hay mucha profundidad de banquillo. La mayoría de los suplentes pueden ser titulares (Robben, Higuaín, Granero, Van Nistelrooy, Diarrá, Gago, Guti…)  y, en caso de lesiones, Pellegrini no tendrá serios problemas.

Que Miguel Torres, Van der Vaart y Sneijder deberían aceptar las ofertas que lleguen por ellos y marcharse si no quieren ser víctimas de mobbing laboral.

Que el Real Madrid vivirá un 80% del tiempo en el campo del rival.

Que la pegada de este equipo maquillará la falta de juego.

Que la ilusión ha vuelto al Bernabéu y que el madridismo ya sueña con la Décima.


Nos la quieren liar

Ya estamos otra vez. Que si España es un país racista, que si la Policía abusa de poder con los extranjeros… tenemos un pasado xenófobo y violento, pero España ha cambiado, a pesar de lo que piensan los que se creen más avanzados en Europa y en el mundo. Entre ayer y hoy nos han llegado dos acusaciones de racismo y de abuso de autoridad que manchan la imagen de nuestro país.

Este año estamos siendo los reyes del deporte mundial. Hemos ganado casi todo y nuestros aficionados no han dejado malos recados por ahí, al estilo de otros seguidores extranjeros. Sin embargo, ahora llega la selección inglesa de fútbol y dice que quiere jugar un partido amistoso contra España, pero no en el Bernabéu, que ahí son racistas. Tontos hay en todos los sitios y no creo que la solución sea llevarse el amistoso a otra ciudad.

Y la UEFA decide sancionar al Atlético de Madrid cerrando el estadio Vicente Calderón por dos partidos. Los incidentes contra el Olympique de Marsella fueron provocados por los propios hinchas franceses. Si después la Policía se excedió en su represión, no corresponde a un organismo futbolístico juzgarlo. Aunque en el informe de la UEFA no aparecen motivos concretos, vuelve a aparecer el comodín de los gritos racistas. Yo vi el partido y no recuerdo tal circunstancia, y sí que la grada rojiblanca gritó ‘Kun, Kun, Kun’ cuando marcó el argentino. ¿No habrán confundido ese grito de ánimo con el ‘Uh, uh, uh’ racista?

Está claro que nos la quieren liar por todos los lados. Un amigo me ha apuntado que se debe a los Juegos Olímpicos. EE.UU. le regaló el voto a Londres para que fuera sede de los Juegos de 2012. Ahora los ingleses le quieren devolver el favor manchando a nuestro país para facilitar el camino a Chicago para organizar los de 2016. Al principio me parecía increíble, pero según se están desarrollando los acontecimientos me lo empiezo a creer. Necesitamos que las autoridades deportivas y gubernamentales tomen cartas en el asunto, porque la envidia y los intereses económicos de otros países se están cargando nuestro trabajo de varias décadas.