El Madrid ganó la Copa, pero no es favorito para pasar a la final de la Champions. Ese cartel corresponde al que mejor juega, que es el Barça. Y con más razón en una eliminatoria a doble partido.
Me sorprendió la intensidad del equipo de Mourinho el pasado miércoles. En la primera parte, pudo haberse marchado con 2-0 a su favor. Pero también es cierto que en la segunda mitad pudo perder por bastante. Ahí apareció Casillas con dos paradas sensacionales y otra extraordinaria (a Iniesta).
Ahora parece que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, pero el resultado final no puede ocultar la realidad de esos segundos 45 minutos, cuando el Barça se hizo con el balón y encerró literalmente el Madrid, que demostró tener bajo su portería al mejor arquero del mundo.
¿Qué pasará en este partido de ida? ¿Qué planteamiento sacará Mourinho, para muchos el gran triunfador de la final? ¿Seguirá Guardiola aumentando su nerviosismo tras perder la Copa? ¿A quién le aguantarán más las fuerzas en un derroche físico? Muchas preguntas en el aire y una gran eliminatoria de fútbol por delante. A disfrutar.
La superioridad del Barcelona es tan evidente que no le hace falta esforzarse al máximo en la casa de su mayor enemigo y aspirante al título. Serios en defensa, un Xavi inspirado y Messi fueron suficiente para tumbar al Madrid de Pellegrini, que cada día tiene más claro que no seguirá el año que viene en ese banquillo que tanto quema.
Esa actitud de pensar que la inercia resolverá el partido puede acabar mal. Habrá días que no funcione, que no sea suficiente. La mala suerte del Sporting fue marcar cuando todavía quedaban casi 40 minutos para el final del partido. Hirió el orgullo madridista demasiado pronto.
En el club catalán querían eludir al Manchester y lo han conseguido. Seguro que Sir Alex Ferguson también lo ha celebrado. Los de Guardiola tendrán que jugarse el pase a semifinales contra el Arsenal. Los gunners son más maduros que en años anteriores. Están luchando por la Premier, a dos puntos del United, cuando a estas alturas solían ver a los primeros desde lejos.
En el Madrid, saben de la importancia de estos dos partidos. Cristiano Ronaldo llega a pensar que si ganan al Sevilla, tienen media Liga en el bolsillo. La reflexión habría que hacerla al revés: si pierden, media Liga estará ya en el bolsillo culé.
La expulsión es indefendible y justa. Cristiano bracea hasta tres veces para deshacerse de Mtiliga. A la tercera, le rompió la nariz. Si ese codazo hubiera acabado en el pecho en lugar de en la cara, posiblemente el resultado habría sido una simple cartulina amarilla. Se castigó la puntería más que la intención, que tampoco era tan noble como se quiere hacer ver.
Una de las estrategias pasaba por marcar un gol rápido. No se cumplió. El primer y único tanto llegó en el minuto 82, obra de Van der Vaart. En la primera parte, nada de nada. Sólo un mano a mano de Van Nistelrooy con Juanma, que desbarató la ocasión. Y eso que se suponía que debían salir a morder…
