Y mucho. Todavía no hay ninguna novedad en la plantilla blanca, y algunos empiezan a ponerse nerviosos. Es lógico, porque durante el verano sólo los fichajes son capaces de sofocar el calor y refrescar las miras de la siguiente temporada. Y en esa guerra psicológica, el Madrid no hace más que enredar con Cristiano Ronaldo. Yo no sé si al final vendrá o no (en la redacción de MARCA tampoco se tiene seguro, aunque apuestan por verle vestido de blanco), pero creo que deberían fijarse otros objetivos, venga o no el crack portugués.
El Real Madrid necesita algo más que Cristiano Ronaldo. Calderón sabe que el fantasma de Kakà le persigue como si fuera su sombra, y la única manera de darle esquinazo es traer al jugador del Manchester. Eso cree él, aunque yo le propongo: ¿no sería más eficaz construir un equipo campeón de Europa? El madridismo, que es muy exigente, está ávido de celebrar la Décima. Pero el equipo lleva demostrando durante cuatro años que todavía no está preparado para reinar en Europa. Gobierna en España, pero el continente son palabras mayores.
Entonces, ¿cómo se puede mejorar los octavos de final, ronda en la que el Madrid se estrella desde la catástrofe de Mónaco? Se logrará dar un paso adelante si se refuerza el equipo en el campo y no en las revistas del corazón. Odio el aire de estrella que se le otorga a Cristiano Ronaldo y él acepta encantado. Me recuerda mucho al estilo de Beckham, lo cual no es nada halagüeño para los intereses blancos. Claro, que si pagan por ti casi 100 millones de euros y te conviertes en el fichaje más caro de la historia, te volverías igual de idiota.
Mientras, Calderón y Mijatovic se olvidan de posiciones desvalidas a día de hoy. La defensa, que estuvo excepcional la temporada pasada, puede acusar bajas. Cannavaro afronta su última temporada en el Madrid, y las lesiones podrían convertirse en un compañero más, Metzelder disputó menos partidos que Ronaldinho en toda la temporada, Marcelo no termina de madurar y Salgado se agarra a la taquilla del vestuario para no salir del club. Sólo Ramos, Pepe y Heinze inspiran confianza a ciegas.
En el centro del campo, Gago, Diarrà y De la Red cubren la retaguardia, pero el salón de los artistas flaqueará en cuanto llegue un resbalón en forma de lesión. El año pasado, la eliminación en Champions y el bache en la Liga coincidieron con la baja de Sneijder. A Robben le apodan el extremo de cristal y Guti no mantendrá un nivel muy elevado. Primero, porque nunca lo ha hecho, y segundo, porque tiene un año más. La magia de Robinho puede emigrar a Londres (donde, personalmente, creo que puede chamuscarse), así que se necesitan refuerzos. Si quieren a Van der Vaart, que lo traigan ya. La diferencia entre traerle este año o el que viene es de cinco millones de euros. ¿Van a mirar la pela cuando quieren pagar 85 millones por C. Ronaldo?
Y la delantera también necesita un retoque. Van Nistelrooy y Raúl han funcionado muy bien los dos últimos años, pero Van Gol ya se perdió el último tramo de la temporada y no siempre el recambio saldrá atinado. Porque ese recambio es Higuaín, o como me gusta llamarlo, el hombre que sólo mete goles en primavera. Suena a guasa, pero está comprobado. Mírenlo. ¿Se imaginan a Villa vestido de blanco? ¿40 millones? ¿Qué son 40 millones por un jugador que siempre llega a los 18 goles en la Liga? ¿Y qué son 40 millones con tal de sofocar el bochorno veraniego incesante que sufren sus aficionados?