El Imperio del toque toma París

No nos esforzamos mucho, pero tampoco fue necesario. España ganó en Francia 42 años después, con sólo unas pequeñas gotas de esa esencia del toque sobre la que ha construido su imperio. Somos muy superiores al resto y cómo sea la gestión de esa calidad definirá si cumplimos el sueño de nuestra vida futbolística.

Como Francia, nuestros rivales en el Mundial intentarán presionar durante los primeros 20 minutos. Luego desistirán para dejarnos el balón y habrá que abrir los muros. En París, se encargaron de ello entre Iniesta, Silva y Villa (¡y que el Real Madrid pagara 35 millones por Benzema y no 45 por el Guaje…!).

Cuando España consigue ponerse por delante en el marcador, su único rival es la relajación. En Saint-Denis hubo ratos de distracciones y fallos que no se pueden tolerar en una fase final. De hecho, Del Bosque dijo nada más acabar el partido: “Ha habido cosas buenas, pero también malas”.

La excusa que tienen los jugadores era el resultado y la insultante superioridad en el juego. Por eso decidieron dedicarse a las florituras y a pensar en sus equipos, pues en los próximos 80 días se juegan la temporada. Si hubiera sido un partido de Mundial, seguro que se habrían exprimido más y Francia habría resultado humillada.

Mientras intentamos combatir el mono de Mundial, habrá que quedarse con las perlas positivas: la pólvora de Villa, la exquisitez de Silva, el bólido de Navas y la seguridad defensiva fueron lo más destacado en el día que el Imperio del toque tomó París y fue despedido entre vítores de “olé, olé”.

Schuster recupera el habla

Cuando era entrenador del Real Madrid, Bernd Schuster salía a las ruedas de prensa con mala cara y las intentaba acabar cuanto antes. “No voy a contestar eso” o “no hace falta decir nada más” eran expresiones recurrentes en el alemán. También el derrotismo era parte de su discurso. Antes de ir al Camp Nou en diciembre de 2008 dijo que era “imposible” ganar allí. Dos días después fue despedido.

En los últimos tiempos había sido noticia por querer comprar el Xerez (falso) y por recuperar las ganas de hablar sobre el Madrid. Hace poco más de un mes dijo que “Raúl debería cambiar de aires para acabar su carrera como merece”. Es un razonamiento comprensible. El capitán no está jugando demasiado y su ex entrenador le aconseja marcharse a otro equipo para “disfrutar”.

Como los halagos no venden tanto como las puñaladas, ahora Schuster se apunta a éstas. Pero lo hace por la espalda, en lugar de ser valiente y hablar claro. Dice que “en el vestuario del Madrid había gente que no quería a Villa”. Cuando le preguntan si Raúl era uno de ellos, se limita a responder: “Tengo una tos, que no veas”. Y tose. Porque si se tragara ese aire se envenenaría.

Ya hace más de un año que Schuster dejó de entrenar al Real Madrid. Como no tiene ofertas, saca las cacerolas para hacer ruido y ver si algún presidente desesperado se acuerda de él. Si se da el caso, que no esperen elegancia en su lugar de destino.

Francia no debería ir al Mundial

Ya tenemos a las 32 selecciones clasificadas para el Mundial de Sudáfrica. Las últimas en obtener su billete han sido Argelia, Grecia, Eslovenia, Portugal Uruguay y Francia. Los bleus lo han conseguido de manera escándalosa.

En la ida habían ganado 0-1 en Irlanda. En el partido de vuelta, en Saint Dennis, Robbie Keane empató la eliminatoria, que se fue a la prórroga. En el tiempo extra llegó lo más escándaloso que se ha visto en un campo de fútbol desde hace tiempo. Falta frontal que bota Francia. Squilacci, en fuera de juego, intenta llegar al balón. La jugada se debería haber anulado ahí, pero no. La pelota le llega a Henry, que toca el balón con la mano ¡dos veces! Después, Gallas remachó en boca de gol.

Francia no debería ir al Mundial. Una acción tan grave y tan injusta no puede dejar a Irlanda sin Mundial, sólo porque su rival era Francia. Si la FIFA busca impartir justicia en el fútbol, debería repetirse la prórroga. Aunque nos habríamos ahorrado toda esta polémica (y lo que vendrá en los días próximos) si se permitiera el uso del vídeo en casos como éste. Podría funcionar con un cupo, como el ojo de halcón en el tenis. Mientras esto siga así, el deporte rey verá cómo se queda atrás tecnológicamente y se sigue calentando el ambiente con polémicas que podrían ahorrarse perfectamente.

P.D: España vive días dulces. Antes éramos nosotros los que íbamos a las repescas. Ahora, mientras otros se la juegan a todo o nada, la Selección española disfruta de un partido amistoso en su paraíso particular, Viena. Los de Vicente del Bosque golearon por 1-5 a los austriacos, con goles de Cesc, Villa (2), Güiza y Pablo Hernández. Con esta goleada nos despedimos de la Selección hasta marzo.

Pudimos, ¿podremos?

He leído Podemos, el libro escrito por Manu Carreño y Juanma Castaño para recordar la histórica Eurocopa que celebramos el año pasado. No es un best seller, pero sí que recomiendo su lectura, sobre todo a los que quieren dedicarse a esto del periodismo deportivo. Todos soñamos con cubrir un evento de esas características y sobre todo que España sea vencedora.

En el libro he recordado las emociones que inundaron España de felicidad durante aquellos días calurosos del mes de junio. De las lágrimas de aquel 29 de junio pasamos a la ilusión por levantar un Mundial. ¡Un Mundial! En la Copa Confederaciones patinamos y aparecieron las dudas, pero tras el partido contra Bélgica hemos vuelto a comprobar que la perfección y la excelencia siguen siendo nuestras señas de identidad.

Somos los mejores, de eso no hay duda. La cuestión fundamental será si nuestros futbolistas llegan en perfectas condiciones a principios de junio. No lo digo con mala intención, pero si dos o tres futbolistas se lesionan en mitad de la temporada y se evitan un par de meses de competición, será una buena noticia para nuestros intereses colectivos.

Sobre la Copa Confederaciones, me gustaría señalar las ausencias de Silva (sólo jugó 20 minutos por lesión) e Iniesta. Es verdad que siempre nos acordamos de los que no están, pero estos dos futbolistas son imprescindibles. Tanto como Xavi, Villa, Torres o Casillas. La magia del canario y del albaceteño nos sitúan un escalón por encima del resto.

Sólo hay que ver la exhibición de Silva frente a Bélgica. Y ya veréis cómo mejoramos aún más cuando vuelva Andrés. Tenemos un equipo tan brillante, que Cesc Fábregas, motor de todo un semifinalista de Champions como el Arsenal, tiene que esperar a que falte alguno para poder salir. Son muy buenos, son jóvenes, son campeones de Europa y quieren ser campeones del mundo. El miércoles, otra oportunidad para disfrutar con la Selección.

Todos con Villa

El mundo del fútbol da muchas vueltas y acaba por ser hipócrita. David Villa quería irse del Valencia, su club lo quería vender y exigió un puñado de euros más de lo que le ofrecían para traspasarlo, pero al final seguirán su matrimonio tras una grave crisis de pareja.

Una vez que han comprendido que deben seguir compartiendo sus vidas, al menos una temporada más, ambas partes se han puesto de acuerdo para lavar la imagen del jugador y que la afición no vea en él a un apóstata. Primero, Emery y Baraja declararon que los labios de Villa nunca habían pronunciado la frase mágica: “Me quiero ir”. Y, ahora, Manuel Llorente, el que decidió rechazar las ofertas escandalosas de Madrid y Barça, dice que fue el club quien ordenó al asturiano buscarse una buena operación.

Así de inestable y de hipócrita es el fútbol. El club quería venderlo para hacer caja y el jugador quería dar el salto a un grande (y jugar la Champions, que no podrá hacerlo en el conjunto ché). Al final, el Valencia tensó demasiado la cuerda económica y Madrid y Barça escogieron otros intereses. Villa seguro que marca goles con el Valencia y los celebra alegremente, aunque seguro que habría preferido marcarlos vestido de blanco o de azulgrana. No quiso decir “me quiero ir”, pero en el Valencia intentan borrar la frase nunca dicha… Ahora, ‘Todos con Villa’.

Torres y sus celos

El otro día pensaba yo que estos partidos de la selección no tienen ningún tirón, que sobran. Y eso repercute en el seguimiento de la afición, que comienza a perder un poco la unión con el equipo. Puede que el partido lo vean 4 ó 5 millones de espectadores, pero sin los mismos nervios que una jornada de Liga, que es lo que manda ahora mismo. Todo era tan aburrido hasta que llegó Torres y salieron publicadas sus declaraciones a L’Equipe: “Hay una campaña a favor de Casillas para que gane el Balón de Oro. Xavi, Villa y yo mismo estamos nominados y nadie habla de nosotros”, se explayó.

¿A qué se debe este ataque de celos? A que Torres es la primera vez que se ve en un sitio privilegiado, y ha demostrado que no está a la altura. La codicia, las ansias por conseguir el premio le han traicionado. En cambio, Casillas vive tranquilo, sabedor de que es muy difícil que le den el Balón de Oro. Pero sobre todo, jamás dirá quién se lo merece más o menos, porque no gana nada diciéndolo, ya que la decisión es de la revista France Football y de nadie más.

Por otra parte, los celos de Torres no tienen mucho sentido, porque salvo sorpresa mayúscula, el que se vestirá de oro este año será Cristiano Ronaldo, campeón de la Premier y de la Champions. Sería merecido, porque además metió más de 30 goles y ganó la Bota de Oro.

Luego está la corriente que nace en Barcelona y que apoya a Leo Messi. No discuto que es el jugador más desequilibrante del mundo a día de hoy, pero ¿qué ha ganado Messi? Un oro olímpico y ya. Con el Barça no ha ganado nada. Y ganar títulos con tu equipo es condición sine qua non para que salgas en la portada de France Football. Y si no que se lo pregunten a Raúl, cuando Michael Owen le arrebató el Balón de Oro en el 2001 por la única razón de haber ganado 5 títulos con el Liverpool.

Por tanto, el jugador español con más posibilidades sería Casillas, triunfador con el Real Madrid (campeón de Liga) y con la selección (campeón de la Eurocopa). Además, el capitán de la selección fue el portero menos goleado en ambas competiciones. Por eso quizás se hace una campaña en favor de Casillas, porque es el que más méritos ha hecho para ganar el Balón de Oro. Aunque yo creo que no ganará ningún español, porque en un equipo donde el bloque es tan importante resulta casi imposible quedarse con un solo jugador. Y además, es que se lo van a dar a Cristiano Ronaldo…

Los de la Eurocopa más Bojan

Pinta bien esta selección. La llegada de Vicente del Bosque no ha cambiado demasiadas cosas. Menos ayer que el sábado, cuando decidió jugar con un extremo. El ‘once’ de ayer se pareció mucho al que utilizó Luis Aragonés en los primeros partidos de la Eurocopa, hasta que Villa cayó lesionado. Tres ‘jugones’ por el centro y dos puntas, el ‘Guaje’ y Güiza. Pero ayer, además, estuvieron acertados de cara al gol, aspecto que dejaron un poco olvidado contra Bosnia, porque dominaron la posesión del balón, pero sólo Villa fue capaz de marcar, y de manera casi imposible.

Esta selección trae dos novedades importantes: Bojan y Capel. El sevillista es un extremo puro, de los que ya no quedan en el fútbol, de esos que hacen de la línea de banda el límite de sus vidas. Y eso, a día de hoy, no encaja muy bien en el equipo nacional. A Del Bosque le gusta mucho este jugador, pero creo que de momento lo irán metiendo en las segundas partes, a modo de revulsivo. El que sí tiene sitio y encaja a la perfección es Bojan Krkic. Desde que saltó al campo estuvo muy participativo y siempre mira hacia delante, hacia la portería contraria. Es una bendición verle jugar.

Bojan es un crack, no tiene otro nombre, y le tengo mucho cariño. Yo creo que se debe a que se parece mucho a Raúl. Me recuerda al ’7′ del Madrid en sus primeros años, cuando toda España se rendía a sus pies, supongo que hasta que perdió la inocencia de la juventud, la cual conserva Bojan en estos momentos. Bojan se parece mucho al capitán blanco: en los desmarques, en la facilidad para estar en el sitio adecuado, en su habilidad goleadora… pero además tiene un gran desparpajo y velocidad, ésa que Raúl fue perdiendo con el paso de los partidos y los años.

Ayer me tocó hacer un seguimiento sobre el debut de Bojan, para después elaborar un análisis y contar todo lo que hizo mientras estuvo sobre el césped. Y si no le quitas el ojo de encima se parece más al Raúl de hace diez años, no para de correr, de ofrecerse, de arrancar y de tirar. Por cierto, que como comenté en el post de ayer, mi artículo sobre Raúl y la delantera del Madrid estuvo durante varias horas en el número uno de lo más leído en MARCA.com, con más de 178.000 lectores en 24 horas. Todo un orgullo.

¡No llaméis a Calderón!

En caso de que os secuestren, no se os ocurra llamar a Calderón para que negocie vuestra liberación. Si lo hacéis, corréis el riesgo de no volver a ver la luz del sol nunca más. Sí, porque todo lo que Ramón Calderón quiere tener cerca de él, huye de su vera como si del mismísimo demonio se tratara. Así que yo llego a la conclusión de que es un mal negociador, no sabe usar sus armas de seducción con los jugadores ni sus herramientas económicas con los clubes. Lo dicho, si os secuestran y lo llamáis, no doy un euro por vuestra supervivencia.

Robinho también huyó de él. Bueno, Robinho no sabe de dónde huye ni de quién. Es un jugador sin rumbo, pero lo será más a partir de ahora, porque ¿qué carajo piensa hacer en el Manchester City? Un equipo de mitad de tabla en la Premier, que no juega competición europea… ¿Así considera que podrá ser el mejor del mundo? Cómo se deterioran las neuronas con la fama, de verdad. En realidad, más que con la fama es con el dinero, que ha cegado a un chaval que se crió en las favelas brasileñas y no es capaz de conformarse con lo mucho que tiene ahora.

Pero vuelvo con Ramón Calderón, porque además de ser un mal negociador es un mentiroso compulsivo. El presidente del Real Madrid miente más que pestañea. Yo ya pongo en duda todo lo que dice, porque con el capítulo de los fichajes de este verano ha hecho un ridículo espantoso, y encima él se queda tan pancho, diciendo que el Real Madrid no ha querido fichar a Villa y Cazorla. Anoche, en El Larguero, empezó a decir que Villa había sido ofrecido al Real Madrid durante toda la tarde… hasta que llamó José Luis Tamargo, el agente del asturiano, y sentenció al presidente con un devastador: El Madrid ha intentado fichar a Villa cincuenta veces“.

Pero es que Calderón encima tiene la poca sensatez de manifestar que ficharán en diciembre. O lo que es lo mismo, admite de manera implícita que la planificación era mala, que han intentado fichar hasta última hora y que la plantilla no está completa a día de hoy. Pero su capacidad innata para mentir no le permite decir claramente todo eso. Es un tipo oscuro que da malas sensaciones cuando abre la boca, pero que tiene el respaldo de dos Ligas mediocres. Una se ganó no sé sabe cómo y la otra porque los rivales se tomaron un año sabático. Por cierto, tampoco llaméis a Calderón para probar un polígrafo, lo reventará en menos que canta un gallo.

Cobardes y peseteros

Todos sabemos que la mayoría de los jugadores de fútbol no destaca por el amor a una camiseta y sí a unos colores. Concretamente, al morado de los billetes de 500 euros. Hay excepciones, pero se cuentan con los dedos de una mano. Normalmente, son aquellos que se han criado en la cantera del equipo de su vida. Pues bien, los casos de Cazorla y Villa cumplen con el amor al poderoso caballero Don Dinero y juegan con la honradez de un club señor, como lo es el Real Madrid.

Antes que nada, hay que decir que el Villarreal y el Valencia han desempeñado el papel que les corresponde, que no es otro que defender lo que es suyo, pero realizando sacrificios que sólo el tiempo dirá si son justificados o no. Los jugadores y sus agentes son los auténticos chupasangre, los que exprimen a los clubes y dan esperanzas al que les pretende para después darle calabazas.

Después del follón que se han montado en torno a ambos jugadores, ahora resulta que los dos se quedan en sus equipos, eso sí, a cambio de una sustancial subida de sueldo. Pues yo les digo desde este rinconcito: ¡qué ingenuos! Sí, porque han dejado pasar una oportunidad que difícilmente se les vuelva a presentar. Han preferido el dinero, ganar más y quedarse cómodamente jugando en sus actuales equipos. Para mí son mediocres por su actitud. No se atreven a llegar a un gran club (el mejor del siglo XX) y pelear por un puesto en el once titular.

Pues en el Santiago Bernabéu no aceptan a nadie que se raje, a nadie que no sacrifique algo en su vida, a nadie que prefiera quedarse en casita al calor de la lumbre antes que hacerse dueño del universo. Para eso, que se queden en Vila-real y Valencia, respectivamente. Lo peor es que han jugado con el nombre del Real Madrid y han utilizado sus ofertas para conseguir que les suban el sueldo. Lo que yo digo, cobardes y peseteros.

Última semana

Quedan siete días para que se cierre el plazo de fichajes. Los equipos de Primera división apuran las últimas horas en busca de una ganga, de algún jugador que pueda mejorar su plantilla sin dañar demasiado el bolsillo. Hasta los que daban la plantilla por cerrada hace muy poco, ahora se plantean realizar alguna incorporación más, como es el caso del FC Barcelona, que busca un extremo zurdo. O del Atleti, que negocia por un mediocentro. O del Real Madrid, que a pesar de las declaraciones repetitivas de Calderón, ha realizado una oferta por Villa.

Según la Cadena SER, el Valencia rechazó anoche una primera oferta del Real Madrid por el delantero asturiano. Esta noticia me ha sorprendido, a la vez que me ha ilusionado. Me ha ilusionado porque si han comenzado los contactos, esto quiere decir que el Madrid hará bastante por traerse al Guaje. Y me ha sorprendido, porque después del partido de ayer ya me imaginaba a Calderón presumiendo de tener el mejor equipo del mundo, capaz de remontar con 9 jugadores un partido que tenía perdido.

Eso pensábamos todos después del partido en la redacción de MARCA. Entre los madridistas había confusión de sentimientos. Por un lado, queríamos ganar la Supercopa y vibramos con la segunda parte del equipo. Por otro, un gran partido de los blancos significaría cerrar la plantilla ipso facto. Los atléticos, por su parte, nos miraban incrédulos, porque no entienden que pidamos fichajes para este equipo. Lo de unos y lo de otros son síntomas de nerviosismo e incertidumbre, unos porque no pegan ojo debido al partido del miércoles, y otros porque no terminan de confiar en su plantilla. Para bien o para mal, las cábalas sobre fichajes terminarán en una semana.