El Madrid de los arreones

El Real Madrid sigue líder tras ganar en el derbi. No fue ninguna novedad. Ya van once años sin que los rojiblancos salgan victoriosos del Bernabéu. Tampoco fue novedosa la forma de ganar de los de Pellegrini: a base de arreones. Ayer los concentró todos al comienzo de la segunda mitad. Y asunto liquidado. Así da para ganar al Atlético, al Sporting o al Getafe. Pero no al Barça.

Los blancos salieron otra vez dormidos al partido. Consecuencia: gol del Atlético. Según los de Quique se fueron echando atrás, el Madrid se fue haciendo con el balón. Pero no daba sensación de peligro. Sólo Higuaín tuvo una gran ocasión que desbarató inexplicablemente Tiago. Los primeros 45 minutos fueron tiempo perdido.

En la segunda parte, 17 minutos de arreón fueron suficientes para poner el marcador con 3-1. Un balón parado que remató Xabi como si estuviera esperando el autobús, un golazo de Arbeloa poseído por el espíritu de Ronaldo y un despropósito defensivo del Atlético que culminó Higuaín. Luego, Xabi Alonso le puso emoción al partido con uno de los penaltis más claros de la historia.

Este derbi será recordado como el del año de Pellegrini. Pero puede que alguien lo confunda con el de Capello. El Madrid duerme, luego alguien toca la tompreta y mata al rival en varios arreones. La duda es si esa estrategia es válida para vencer al Barça. Me da que no. Si el Barça muestra su versión óptima, puede que sea el Madrid quien tenga pesadillas.


Vinagre para despertar

Tomo prestada la frase de mi compañero Jorge Vicente tras el gol del empate del Real Madrid: “De verdad, si no les echan vinagre a estos tíos no despiertan”. Los blancos se pasaron 53 minutos viéndolas venir y no fueron a por ellas hasta que Barral puso por delante al Sporting.

Esa actitud de pensar que la inercia resolverá el partido puede acabar mal. Habrá días que no funcione, que no sea suficiente. La mala suerte del Sporting fue marcar cuando todavía quedaban casi 40 minutos para el final del partido. Hirió el orgullo madridista demasiado pronto.

Es criticable la actitud previa al gol, pero también es elogiable la respuesta al golpe. En tres minutos, los de Pellegrini, oscuros en su juego, ya habían dado la vuelta al marcador. Van der Vaart reconoció después que tocó un poco el balón con la mano en el gol del empate, aunque bien se podría pensar que sólo lo hizo para proteger sus nobles partes.

En el segundo gol, Cristiano se elevó por encima de todos para que Xabi Alonso marcara. Higuaín siguió sumando con un gran gol desde fuera del área. El Madrid cumplió con apuros y encara líder siete días que aclararán muchas cosas: visita a la poco propicia plaza del Coliseum y derbi contra el Atlético en casa. Semana decisiva, con o sin vinagre.

Cristiano es el todo

Ha firmado grandes actuaciones desde que llegó, pero contra el Villarreal protagonizó su gran obra maestra vestido de blanco. Inició la goleada con un misil y capitaneó a los suyos hasta la victoria final por 6-2. Cuando está en el campo, Cristiano Ronaldo es el todo en el Real Madrid.

En estos seis meses ha recibido algunas críticas por su carácter individualista. Y hasta eso lo ha superado ya. Marcó el primero, dio el tercero, inició la jugada del cuarto, regaló el quinto y provocó el penalti del sexto. Todo lo que pasaba en el ataque del Real Madrid acababa en las botas amarillas del portugués, que demostró su solidaridad con su ciudad natal, Madeira, a la que dedicó su gol.

Además, Cristiano tuvo otra misión: recuperar a Kaká. Le dejó tirar el penalti y le puso en bandeja el quinto, para que el brasileño se sienta importante. Ronaldo se alegró más por esos goles que por los suyos propios. Pero los dos tantos de Kaká no escondieron su discreto partido. Hasta fue silbado en algunos momentos. Luego, en el cambio y con su segundo gol recién marcado, se impusieron los aplausos.

Por su parte, Manuel Pellegrini superó el supuesto juicio del partido contra el Villarreal tras la derrota en Lyon. El chileno apostó por el mismo equipo de la Champions, cambiando el nombre de pila de Diarrá. Fue la única variación, porque el esquema táctico fue idéntico. Éste es el que más le ha funcionado y por él está apostando. Luego son los jugadores los que marcan los goles. El martes no lo hicieron y el domingo sí. De ahí el 6-2.

En defensa de Pellegrini

No soy el mayor admirador de Manuel Pellegrini. Tampoco estoy en el top 100 de sus seguidores, pero algunas críticas hacia el chileno son desproporcionadas. Lo peor es que apunta a él lo que debería salpicar a los jugadores, poco criticados cuando pierden y muy alabados cuando ganan.

De la derrota en Lyon, Pellegrini tuvo su parcela de culpa, pero los principales responsables fueron los futbolistas. ¿Cuántos errores cometió el entrenador? Dos. ¿Cuáles? Poner a Marcelo de lateral izquierdo y alinear a Diarrá. ¿Por qué? Marcelo no es un jugador válido para el Real Madrid (¿por qué le van a renovar?) y si tiene que jugar, debe hacerlo de interior, donde el caos que protagoniza puede ser un arma de despiste para los rivales. En cuanto a lo de Diarrá, Pellegrini le dio la titularidad al malí cuando llevaba dos meses sin salir de inicio. Si tenía tan claro que iba a jugar en Lyon, ¿por qué no lo alineó también contra el Xerez para ir ensayando?

Aunque, siendo sincero, que juegue un Diarrá u otro (Lass) no debe afectar demasiado al resultado del equipo. Más problema que Mahamadou fue Kaká, lento como el que más e incapaz de desbordar al lateral derecho del Olympique, Reveilliere. O Xabi Alonso, que no se atreve a tomar el liderazgo de un equipo que se lo ofrece. O Granero, desaparecido todo el partido. O Higuaín, desacertado en la única oportunidad que propició. O la defensa, pasiva en el gol de Makoun.

Desde el entrenador hasta los jugadores. Fallaron todos. Ahora tienen tres partidos de Liga y la vuelta contra el Olympique para corregir sus errores. Todos.

Lo peor del año

No recuerdo un partido peor del Real Madrid este año. Quizás el del Sánchez Pizjuán. Pero poco más. Ni ataque, ni defensa ni centro del campo. Desastroso. Al principio quiso dar sensación de dominio, pero sin convicción. Nadie estuvo a la altura. Tampoco Cristiano Ronaldo. Y eso que el Madrid llegará hasta donde llegue el portugués. El resto sólo sirve para jugar la Liga.

El equipo de Pellegrini acumuló fallos garrafales. Se equivocó en no aguantar el balón y cederlo antes de tiempo al Olympique. No abrió el campo, se cegó en buscar opciones por el centro y la defensa gala supo cerrar esos huecos, que son los más fáciles de tapar. Los blancos también cedieron demasiadas faltas cerca del área que bien pudieron suponer algún gol más.

Además, el mal papel del Madrid se evidenció en los pequeños detalles, como el del gol. Si un mediocentro pierde el balón, alguien de la defensa debe salir a por Makoun. Sin embargo, la zaga blanca reculó en bloque y permitió armar la pierna al camerunés. Por no hablar de la infinidad de pases fáciles que fallaron todos los jugadores. Hasta Casillas se lió en un saque de puerta.

Para algunos se puede justificar que sólo fue un mal día. Otros, como Kaká, coleccionan un amplio álbum de malas actuaciones esta temporada. No le vendría mal un susto y pasarse por el banquillo. A ver quién arregla esto ahora. Sólo se me ocurre uno. Pista: nació en Madeira…

Este Guti sí

Nada más ser testigo de la obra de arte de Guti me llega un mensaje: “¡Qué barbaridad!”. Nos dejó a todos sin palabras y con el corazón encogido durante unas centésimas de segundos, las que separan el éxito del fracaso, el cielo del infierno, la eternidad o el ridículo. La jugada que inventó el 14 sólo puede ser obra de un genio, capaz de olvidar su instinto racional para parir un nuevo mundo.

Hace unos días escribí sobre Guti y su mala cabeza, cómo un jugador con una clase exquisita no pasará a la historia del Real Madrid por sus cruces de cables. Tampoco lo hará en la Selección española, lo que para él “es un puñal”, pues nunca ha jugado una Eurocopa ni un Mundial.

Pero eso ya está asumido, así que sólo nos queda celebrar las perlas que vaya dejando en el último tramo de su carrera. El taconazo de ayer es quizás su mejor cuadro, al menos, será el más famoso y recordado. Decía Picasso: “Si existe la inspiración, que me pille trabajando”. Eso sólo es válido para los artistas, y Guti es uno de ellos. Ayer le visitaron las musas y nos calló la boca.

También por su actitud. Su celebración del tercer gol, el que acababa con los nervios de última hora y la maldición de Riazor, demuestra que está recuperado para la causa madridista. Además, partidos como el de ayer demuestran a los técnicos que es más fácil ganar con el talento en el campo. Xabi se apañó solo en el mediocentro y Granero, Guti y Kaká no pararon de mover y crear. El fútbol es más fácil con ellos.


Sin complejos y sin premio

Así sale el Real Madrid del Clásico. Perdió sin merecerlo y se demostró que puede jugar mejor de lo que venía haciéndolo. Supo minimizar la exquisitez del Barça, pero no aprovechó sus ocasiones. Al contrario que otras veces, hubo fútbol y faltaron goles.

El Madrid dio, por primera vez en esta temporada, la sensación de que había estudiado el partido. Sabía los puntos fuertes del rival y cómo pararlos, o al menos, cómo reducir sus efectos. Xabi se pegó a Xavi y Lass volvió a demostrar sus pulmones. La zaga estuvo bien. Pepe y Albiol tan sólo tuvieron dos despistes. En uno llegó el gol y en otro apareció Casillas. En los laterales, mucho mejor Arbeloa que Ramos, que sigue bajo de forma física y mental.

Me gustó el ataque con Cristiano, Kaká e Higuaín. Al portugués le faltó marcar la que tuvo, pero la alegría que da al juego del Madrid es impagable. Kaká jugó su partido más completo, asumiendo responsabilidades y galones. Higuaín abrió los huecos que pudo y Benzema estuvo más centrado que otras veces. Raúl añadió pundonor cuando faltaba aire.

El Madrid jugó su mejor partido desde que Pellegrini comanda el grupo. Lo paradójico es que el resultado fue lo peor. Lo justo habría sido el empate. Pero los blancos deben volver del Camp Nou con la seguridad de que pueden luchar por la Liga y la Champions jugando como hoy y mejorando la puntería.

El día que faltó la pegada [0-0]

Jugando medio bien o medio mal (las más de las veces), siempre llegaba alguien a tiempo para salvar el partido. Un disparo lejano, una jugada individual, una pared o un rebote, pero el Madrid siempre marcaba uno o varios. La pegada llamábamos a eso. Pues la dichosa dama decidió no acudir a su cita de Gijón y los blancos se dejaron dos puntos, ya veremos cómo de importantes.

El Sporting salió con la motivación de jugar contra un grande, en su estadio y con una lluvia épica. Jugaba por las bandas, que es como me enseñaron a mí el fútbol, y creaba peligro. Pepe siempre estaba en su sitio y, si no, lo estaba Casillas.

Como también lo estuvo el portero local, Juan Pablo, que habrá recibido felicitaciones de toda la ciudad por su gran partido. Estuvo siempre seguro, pero excepcional en dos ocasiones. La primera a Kaká, con una gran estirada. La segunda a Granero, en lo que fue la mejor oportunidad del partido y la mejor combinación del Madrid en el último mes. Fue un ataque por la banda, por donde no quiere jugar Pellegrini.

Aparte de la ocasión de Kaká, en la primera mitad,  el Madrid sólo se acercó con un rechace de Raúl en un barullo en un córner. En la segunda, el Sporting se quedó sin pilas y el Madrid tenía la obligación del asedio. No fue espectacular, pero sí metió a los de Preciado en su campo. Guti entró por Drenthe, desapercibido el holandés, y después se lesionó Xabi Alonso. Otro más.

El Madrid acabó atacando, pero no intimidando. El miedo sportinguista se debía a que estaba frente a un grande y siempre hay que tener cuidado con ellos. Pero no temieron perder el punto que ya tenían encarrilado. Un punto que para ellos significa casi una victoria y para el Madrid un segundo patinazo en la misma semana. Pellegrini empieza a entender la verdadera presión de entrenar a un grande.

Aun así, acabó contento el técnico chileno. “Hubo circulación de balón y firmeza defensiva, sólo faltó el gol”, dijo en rueda de prensa. Pues eso es lo importante, el gol. En el Madrid se exige jugar bien, pero antes de eso, ganar. Y no se puede estar satisfecho con un empate en Gijón. Empiezo a pensar que la ambición depresiva de Pellegrini no se parece en nada a la del Madrid.

Resumen del Sporting 0-0 Real Madrid


Conclusiones antes del estreno

Se acabó la pretemporada. A partir de ahora sólo habrá fútbol oficial. El Real Madrid ha bajado el telón de su puesta a punto y el próximo sábado estrena la superproducción frente al Deportivo de La Coruña. Será una gira larga, de nueve meses de duración, que le llevará por las mejores salas de España y Europa. Tras la victoria frente al Rosenborg, se pueden extraer algunas conclusiones sobre el nuevo equipo de Manuel Pellegrini, como:

Que a Casillas le pasa algo, porque no sonríe y se ha dejado una barba que le queda fatal.

Que la defensa ha mejorado sus errores por alto y que hay muchos zagueros y muy polivalentes.

Que Lass no es el más indicado para llevar el 10 del Real Madrid, aunque se disfrace de crack y marque un golazo.

Que Xabi Alonso forma una gran pareja con el francés: uno piensa mientras el otro realiza el trabajo sucio.

Que el Madrid bailará al ritmo que marque Kaká en la mayoría de los partidos.

Que a Cristiano Ronaldo le está pudiendo la presión. A Zidane ya le pasó en sus primeros meses y acabó conquistando la Champions. El portugués, de momento, abusa de las filigranas para ganarse los aplausos del público.

Que Benzema tiene mucha potencia y se convertirá en un goleador en el Bernabéu. Pero que nadie espere ver en él un Ronaldo.

Que Raúl no se dará por vencido y seguirá luchando por un hueco en el once a base de goles. La actitud ofensiva del equipo le beneficia y acabará la temporada con una cifra más que aceptable (entre 15 y 20 goles).

Que hay mucha profundidad de banquillo. La mayoría de los suplentes pueden ser titulares (Robben, Higuaín, Granero, Van Nistelrooy, Diarrá, Gago, Guti…)  y, en caso de lesiones, Pellegrini no tendrá serios problemas.

Que Miguel Torres, Van der Vaart y Sneijder deberían aceptar las ofertas que lleguen por ellos y marcharse si no quieren ser víctimas de mobbing laboral.

Que el Real Madrid vivirá un 80% del tiempo en el campo del rival.

Que la pegada de este equipo maquillará la falta de juego.

Que la ilusión ha vuelto al Bernabéu y que el madridismo ya sueña con la Décima.